Nuestra movilidad social y estructura socioeconómica

Por Jorge Cruz Camberos

En la actualidad la movilidad social juega un papel fundamental en el desarrollo de una sociedad justa y equitativa. Permitir que nuestra población pueda escalar dentro de las estructuras socioeconómicas no solo es una cuestión de igualdad de oportunidades, sino también de crecimiento económico y social.

La movilidad social es simple y sencillamente un termómetro que nos indica la capacidad de las personas de ascender en la escala social, independientemente de su origen o estatus socioeconómico. Cuando se facilita el acceso a la educación, al empleo digno y a oportunidades de desarrollo personal y profesional, se está promoviendo la movilidad social.

Una sociedad en la que la movilidad social está limitada o restringida tiende a generar desigualdad, exclusión y conflictos. Por el contrario, cuando se fomenta la movilidad social, se abren nuevas posibilidades para el crecimiento económico, la innovación y la prosperidad de toda la sociedad.

Además, la movilidad social no solo beneficia a los individuos que logran ascender en la escala socioeconómica, sino que también contribuye al bienestar colectivo. Es decir, cuantas más personas tengan la oportunidad de mejorar su situación económica y social, se fortalecerá el tejido social, se reducirán las brechas de desigualdad y se promoverá un mayor desarrollo sostenible.

Por ello es fundamental que la población tenga la posibilidad de escalar dentro de estas estructuras, ya que esto no solo garantiza un mayor nivel de justicia y equidad en la sociedad, sino que también impulsa el crecimiento económico y el bienestar colectivo. Impulsar la movilidad social es invertir en un futuro más próspero y justo para todos.

Una de las razones para promover este concepto es el desarrollo económico, en lo que está directamente relacionado con la mala o buena asignación de los recursos, lo que a su vez tiene que ver con el talento potencial de las personas y cómo se distribuye a lo largo de la escalera social.

Aceptar que el talento de las personas está distribuido de manera aleatoria significa que no importa en qué lugar de la escalera se nació, pues no significa que por eso una persona tenga mayor o menor talento que otra.

Sin embargo, creo que el problema radica en que, cuando hay desigualdades de oportunidad, no hay posibilidad de desarrollar el talento de las personas que se encuentran en la parte baja de la distribución, con lo cual se desaprovechan recursos humanos. Este es uno de los aspectos clave que tenemos que abordar en Chihuahua, porque sí tenemos talento, pero sigue siendo un área de oportunidad desarrollarlo.

Partiendo de esta premisa, es que tenemos que cuestionarnos: ¿qué estamos haciendo para que nuestros hijos (ciudadanos con un prometedor futuro), puedan recibir mejores oportunidades y calidad de vida, mucho mejores a las que nos fueron heredadas?

En Desarrollo Económico del Estado A.C. vemos como uno de los grandes retos el definir cómo convertiremos y consolidaremos a Chihuahua como una región altamente competitiva, que atraiga las inversiones que más nos convengan, y que genere más y mejores empresarios que puedan propiciar salarios justos, escalables, que permitan a las familias mejorar su calidad de vida.

Afortunadamente en Chihuahua tenemos un clima empresarial envidiable, que, conjugado con la disposición y acción proactiva del gremio, en coordinación con los gobiernos, representa un gran elemento para seguir trazando la ruta del crecimiento y expansión económica de nuestra ciudad y del estado, con beneficios para todos. ¡Hasta la próxima!