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¿Posgrado o escondite elegante?

Por Jorge Cruz Camberos

En Chihuahua hay muchos jóvenes brillantes haciéndose la misma pregunta: ¿me meto a un posgrado o me salgo ya a pelearla en el mercado?

Y la verdad incómoda es esta: no siempre estudiar más te hace valer más.

A veces sí. A veces muchísimo.
Y a veces no es más que un escondite elegante para no entrarle todavía al mundo real.

Suena duro, pero alguien tiene que decirlo.

Durante años nos vendieron la idea de que acumular títulos era sinónimo de progreso. Que entre más diplomas, más futuro. Pero el mercado de hoy ya no premia automáticamente al que estudió más. Premia al que resuelve mejor. Al que vende. Al que dirige. Al que negocia. Al que entiende números. Al que habla inglés. Al que usa tecnología. Al que convierte ideas en resultados.

Por eso, la pregunta no es si un posgrado “se ve bien”.
La pregunta es si te vuelve más competitivo.

Si te va a conectar con una mejor red, con mejores decisiones, con una especialización que el mercado sí paga, adelante. Si te va a dar criterio, visión y herramientas para escalar, vale la pena. Pero si lo estás pensando porque no sabes qué hacer, porque te da miedo empezar a trabajar o porque quieres posponer decisiones, entonces cuidado: puede salirte carísimo en dinero, tiempo y foco.

Y aquí Chihuahua sí tiene opciones serias. La UACH, el Tec de Monterrey, la URN, La Salle, ISAD y otras instituciones cumplen distintos roles según el perfil de cada quien. No todos los caminos son iguales ni todos los jóvenes necesitan lo mismo. Hay quien necesita formación técnica, hay quien necesita dirección, hay quien necesita diseño, finanzas, ingeniería, derecho o negocios.

Y también hay que decirlo: no todo mundo necesita maestría.

Para muchos perfiles empresariales, incluso puede ser más valioso un programa ejecutivo que un posgrado tradicional. Ahí entran rutas como IPADE, que para dueños, directores y perfiles de alta responsabilidad puede aportar algo más útil que un grado: criterio, visión estratégica y conversación de alto nivel.

Mi punto es simple:
Chihuahua no necesita más gente coleccionando credenciales. Necesita gente preparada para competir.

Jóvenes con hambre, con herramientas, con capacidad de ejecutar.
Gente que no estudie por reflejo, sino con estrategia.
Que no busque un diploma para adornar la pared, sino una formación que le abra puertas, le suba el nivel y le dé peso en la economía real.

Porque al final, el posgrado no se mide por el título.
Se mide por lo que haces con él.

Y en una ciudad como Chihuahua, donde urge formar más liderazgo, más talento y más ambición bien encaminada, esa diferencia importa muchísimo.

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