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Ayudó a renovar el rostro industrial y social

Por Luis Eduardo Ibáñez Hernández

Jaime Creel Sisniega fue un empresario clave en la industrialización de Chihuahua, impulsor de INTERMEX y del compromiso social del empresariado.

Orígenes y juventud

Jaime Creel no nació en Chihuahua. Su niñez y juventud transcurrieron en Torreón, Coahuila. Acudió al Instituto Francés de La Laguna, de los hermanos lasallistas quienes le infundieron un catolicismo discreto, aunque comprometido con la cuestión social. Al término de sus estudios superiores en la Ciudad de México, decidió venir a Chihuahua a forjarse un porvenir.

Aunque Jaime Creel Sisniega fue descendiente de dos grandes empresarios y banqueros -Enrique Creel Cuilty y Federico Sisniega del Anillo-, tuvo que iniciar prácticamente desde el principio su carrera como hombre de negocios. A su llegada a Chihuahua, Jaime Creel comenzó estableciendo un despacho de contador público en el centro de la ciudad de Chihuahua. Tenía, eso sí, su carrera y su apellido que siempre llevó con orgullo.

Eran los años 40, cuando el despegue de la economía chihuahuense, después de varios años de estancamiento debido a la larga Revolución Mexicana, empezaba a verificarse. Poco a poco, preciso a su desempeño, le fueron encomendando carteras los nuevos empresarios de esa época y su despacho creció al ritmo de ellos.

La nueva generación

Aquellos fueron años de ilusiones. Jaime Creel formó parte de un grupo de jóvenes empresarios que debatían los problemas de México y de Chihuahua apoyados en las ideas de los autores griegos clásicos.

Las familias líderes de esa época ya no eran aquellas que habían creado sus riquezas en tiempos del Porfirismo o de la etapa de los Terrazas. Había, entonces, qué volver a empezar y forjarse un prestigio profesional y un capital empresarial por cuenta propia.

En 1959 se cumplieron 250 años de la fundación de la ciudad de Chihuahua y eso produjo reflexiones e iniciativas entre los empresarios de esa generación, que tendían a promover nuevos modelos de desarrollo. La guerrilla castrista que se registró ese mismo año sacudió su conciencia social, por ello en 1960, Jaime Creel fue socio fundador del Instituto Chihuahuense de Estudios Sociales, una especie de FECHAC de aquellas épocas. Jaime Creel mostraba, satisfecho, un reconocimiento que el ICHES le hiciera en aquellos años por su participación y compromiso en la procuración de becas, en la entrega de despensas, gestión de cursos de inglés del Instituto Mexicano Norteamericano, igualmente en la promoción de vivienda popular y en la creación de la Unión Social de Empresarios Mexicanos, delegación Chihuahua, organismo que promueve desde entonces el compromiso social del empresariado.

El nuevo grupo empresarial

La oportunidad vino cuando su hermano Salvador, un brillante abogado y financiero, invitó a varios empresarios chihuahuenses a formar un grupo económico. Fue el año de 1965, aproximadamente veinte años después de su llegada a la capital del estado. Convocó también a empresarios de la Ciudad de México y de Puebla que había conocido durante sus estudios en la UNAM y, por supuesto, a su hermano Jaime.

A partir de ese momento, participaron en la conformación de empresas de diversos sectores, uno de los cuales fue el manufacturero que se desplegaba apenas en Ciudad Juárez. Podríamos decir que los Creel fueron los primeros empresarios de la capital chihuahuense que le apostaron a ese ramo.

También en la frontera, desarrollaron proyectos comerciales e inmobiliarios, años antes de llevarlos a cabo en Chihuahua. En la capital, Jaime Creel se destacó como promotor de hoteles y restaurantes, desde su participación como socio en La Calesa, fundada en 1965, pero también y en años posteriores, con el restaurante Degá, tanto en Ciudad Juárez como en Chihuahua, donde actualmente operan dos establecimientos con mucho éxito. Igualmente, fue líder con la apertura del Hotel San Francisco, hoy Quality Inn, una referencia para los turistas. En sus últimas promociones, desarrolló la plaza comercial de la avenida Colón, en donde construyó el Hotel Ibis, eslabón de una cadena francesa.

La década de los años 70, el grupo empresarial de Crédito Mexicano, con los hermanos Creel a la cabeza, estaban presentes en Jalisco, Chiapas, Puebla, Baja California, la Laguna y muchas otras localidades del país. Para inicios de los 80, el Banco Longoria había sido comprado por el grupo que se aprestaba a crecer en la pujante zona noreste del país, sin embargo, se sucedió la expropiación bancaria en el otoño de 1982. A esa crisis que incautó el ahorro chihuahuense, se sobrevino la muerte de Salvador Creel, años más tarde. Entonces, Jaime Creel asumió el mando de los negocios, seriamente disminuidos por la expropiación bancaria. En los años 80, la crisis económica provocada por el excesivo endeudamiento del gobierno federal hacía casi imposible la gestión de créditos. La solución empresarial fue desarrollar en la ciudad de Chihuahua el modelo de la industria manufacturera que operaba en dólares.

INTERMEX y la manufactura

Jaime Creel se enfocó entonces en la formación de un grupo empresarial chihuahuense, conformado por los hermanos Ornelas y Elías, entre otros, que se le conoció como Grupo 7 y cuyo primer proyecto se llevó a cabo en el Parque Industrial El Saucito. De ahí en adelante, la promoción de inversión extranjera dio pie a la estructuración de INTERMEX, compañía que ha desplegado una gran cantidad de parques y naves industriales.

Con los desarrollos establecidos desde principios de los años 70 en Ciudad Juárez, INTERMEX se fue expandiendo hacia Guadalajara y León, en el occidente y el Bajío de México, así como en Reynosa en la frontera de Tamaulipas con Texas. A los servicios de shelter y de real estate, INTERMEX sumó el ramo logístico, con lo cual se convirtió en uno de los dos grandes grupos industriales de Chihuahua.

La contribución de estos grupos a la generación de empleo en el estado de Chihuahua y a la consiguiente derrama de bienes y servicios es uno de los máximos logros para el bienestar de quienes aquí vivimos. Mal evaluada por muchos, la manufactura ligera global sostiene innumerables familias y permite disfrutar de una economía sólida.

Un creyente discreto

Jaime Creel fue un católico creyente toda su vida, comprometido con las cuestiones sociales. Admiraba la obra de la Granja Hogar de Niños, recordándola como la máxima obra social católica de su tiempo. Fundada en 1959 por un grupo de mujeres comprometidas, esta obra fue inspiración de Jaime Creel en muchas iniciativas personales posteriores. Fue discreto en la entrega de recursos económicos a un gran número de obras solidarias. Sostenía comedores populares en barrios periféricos, pero también abonaba a programas de becas de enseñanza superior y de calidad. Igualmente, cooperaba en la formación de líderes para la gestión social, lo mismo en Chihuahua que en Ciudad Juárez, así como en la construcción de templos y centros comunitarios. Murió en paz en medio de los suyos. Eligió la exhacienda de Agua Nueva, cercana a Ojo Laguna, Chihuahua para descansar eternamente.