
Dejó su país sin certezas y encontró en Chihuahua una nueva oportunidad. Así se convirtió en referente del talento industrial.
Cuando Chihuahua se convierte en hogar
Nelson Mora no llegó a Chihuahua con certezas. Llegó con miedo, con una maleta cargada de incertidumbre y con la experiencia de haber dejado atrás su carrera en Venezuela por una crisis que no le permitió seguir ejerciendo el periodismo con libertad.
Venezolano de padres colombianos, periodista graduado en 2008, trabajó en un canal nacional hasta que la situación política y social lo obligó a renunciar. Migró a Colombia, donde pasó de estar frente a cámaras a vender café, trabajar como mesero y comercializar camisetas en plazas. Aprendió algo que hoy repite con convicción: ningún trabajo es pequeño cuando se hace con dignidad.
Pero fue México —y particularmente Chihuahua— el lugar donde su historia dio un giro definitivo.
Romper prejuicios y construir oportunidades
Cuando aterrizó en Chihuahua, la primera impresión fue desconcertante. Desde la ventanilla del avión no veía la ciudad vibrante que imaginaba. Tampoco fue sencillo conseguir empleo. Hubo puertas cerradas y prejuicios hacia los migrantes.
Sin embargo, también hubo solidaridad. Un periodista local lo llevó personalmente a buscar trabajo en medios de comunicación. Esa misma tarde recibió una llamada del Canal 28. Lloró. No sólo porque volvía a ejercer su profesión, sino porque entendió que Chihuahua sí ofrecía oportunidades.
Tras dos años y medio en televisión, la vida lo llevó al Instituto de Apoyo al Desarrollo Tecnológico (INADET). Lo que comenzó como una oportunidad laboral terminó convirtiéndose en una misión. Hoy, casi siete años después en México, Nelson es jefe de difusión del INADET y uno de los principales promotores del mensaje que lo transformó: en Chihuahua sí se puede crecer.
Chihuahua: talento, industria y visión estratégica
Desde su rol en el INADET, Nelson ha sido testigo de algo que va más allá de discursos institucionales: la articulación real entre gobierno, academia, iniciativa privada y sociedad civil para impulsar talento local.
“Lo que engancha a los jóvenes es la colaboración y los programas innovadores que los conectan con tecnología de punta”
Ejemplo de ello es el programa de desarrollo de talentos chihuahuenses de Taiwán, donde 22 jóvenes fueron capacitados en semiconductores, vehículos eléctricos y automatización. Áreas estratégicas que colocan al estado en sintonía con las industrias del futuro.
Lejos de quedarse atrás, Chihuahua está apostando por convertirse en un cerebro tecnológico del norte del país.
Capacitación que transforma vidas
El corazón del INADET son sus Centros de Entrenamiento en Alta Tecnología (Cenaltec), espacios donde la capacitación no sólo enseña habilidades técnicas, sino que cambia historias personales.
Nelson lo ha visto de cerca. Mujeres que aprendieron soldadura y hoy lideran talleres.
Personas con discapacidad que encontraron en la tecnología una nueva ruta profesional.
Estudiantes que pasaron de alumnos a instructores. Empresarios que profesionalizaron su operación con certificaciones avaladas por la Secretaría de Educación Pública.
En Parral, por ejemplo, una mujer que perdió a su esposo logró rescatar el taller familiar tras capacitarse en soldadura y electricidad. En otro caso, una joven a quien le negaban empleo por ser mujer obtuvo certificación en Cenaltec y terminó recibiendo múltiples ofertas laborales. No son casos aislados. Son parte de un ecosistema que conecta formación técnica con demanda industrial real.
Un mercado laboral dinámico y competitivo
Desde dentro, Nelson ha descubierto una realidad que no conocía antes de integrarse al sector industrial: Chihuahua tiene uno de los mercados laborales más dinámicos del país en manufactura avanzada, sector aeroespacial, automotriz, médico y tecnologías emergentes.
“Escucho poco la palabra desempleo aquí. Veo movilidad, contratos inmediatos, oportunidades constantes”, afirma.
La combinación de salarios competitivos, inversión extranjera y capacitación especializada ha generado un entorno donde quien decide prepararse encuentra opciones.
Tecnología de vanguardia al alcance
El INADET no se ha limitado a programas tradicionales. Ha incorporado áreas estratégicas como:
- Robótica colaborativa (con resultados internacionales, incluyendo campeonatos mundiales).
- STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).
- Sheet Metal & Machining Academy.
- Capacitación en máquinas CNC con tecnología de última generación gracias a convenios con empresas como Grupo Hi-Tec.
- Programas de realidad virtual en seguridad (SAFE VR).
- Inglés básico, intermedio y avanzado.
- Metrología y calidad.
- Próximo Centro de Ingeniería y Diseño.
- Bienestar emocional.
Además, la expansión de nuevos planteles —como Cenaltec Norte en Chihuahua y otro en Cuauhtémoc— busca ampliar el acceso a más jóvenes.
Del sueño americano al sueño mexicano
En una ciudad fronteriza donde muchos ven a Chihuahua como paso hacia Estados Unidos, Nelson plantea otra narrativa.
“El sueño también puede construirse aquí”.
No ignora los desafíos del país, pero insiste en que reducir a México a inseguridad o crisis es desconocer el potencial que existe en estados como Chihuahua. Su propia historia es prueba de ello.
¿Qué hace a Nelson un referente?
Cuando se le pregunta qué lo convierte en referente, no habla de cargos ni de reconocimiento. Habla de resiliencia, de fe y honestidad. De demostrar que sí se puede empezar de nuevo en cualquier rincón del mundo. Su voz no sólo comunica programas de capacitación. Comunica esperanza estructurada en oportunidades reales. En una época donde miles de jóvenes dudan si quedarse o irse, historias como la suya redefinen el mapa. Chihuahua no es ciudad de paso, dice. Es ciudad de destino. Y para quien decide prepararse, puede ser también el lugar donde comienza todo.