spot_img

Top 5 This Week

spot_img

Related Posts

Majalca cumple cien años, ahora empieza lo más importante

Por Jorge Cruz Camberos

Hay lugares que simplemente existen y hay otros que terminan formando parte de la historia de una ciudad, de una familia y hasta de la vida de una persona. Majalca es uno de ellos.

No conozco a muchos chihuahuenses que no tengan un recuerdo ahí. Una carne asada con la familia. Un campamento con los amigos. La primera vez que vimos un cielo completamente lleno de estrellas. Una rodada en bicicleta. Una caminata entre esas enormes rocas que de niño parecían montañas imposibles de escalar.

Todos tenemos una historia en Majalca y quizá por eso pocas veces nos detenemos a pensar en la historia del propio parque.

Hace cien años, el Gobierno del Estado tomó una decisión extraordinaria: adquirir cerca de 4,700 hectáreas para proteger este lugar, trece años después, en 1939, el presidente Lázaro Cárdenas lo decretó Parque Nacional Cumbres Majalca. Sin saberlo, aquella generación le hizo uno de los regalos más importantes que podía hacerle al Chihuahua del futuro.

Hoy nosotros somos ese futuro y creo que vale la pena hacernos una pregunta muy sencilla: ¿Estamos cuidando Majalca con la misma visión con la que ellos decidieron protegerlo? Porque la verdad es que Majalca hace mucho más por nosotros de lo que nosotros hacemos por él. Nos regala aire limpio. Protege nuestros bosques. Ayuda a recargar los acuíferos que abastecen de agua a nuestra región. Es refugio para cientos de especies. Además ofrece algo que cada vez es más escaso: un espacio donde las familias pueden volver a convivir con la naturaleza.

En una época donde hablamos tanto de inteligencia artificial, productividad y ciudades inteligentes, también necesitamos recordar que las ciudades del futuro requieren naturaleza. Chihuahua tiene el privilegio de contar con uno de los parques nacionales más antiguos de México prácticamente a la vuelta de la esquina. Hace unos días me puse a estudiar algunos de los parques nacionales más importantes del mundo:

Yellowstone
Yosemite
Banff
Torres del Paine

Todos son ejemplos extraordinarios de conservación. Pero encontré algo que me llamó todavía más la atención. Ninguno comenzó pensando en cómo recibir más visitantes. Primero aprendieron a cuidar el parque. Después aprendieron a compartirlo con el mundo.

Creo que esa es una lección enorme para Chihuahua. Porque el verdadero reto de Majalca no es atraer más turismo. Es lograr que nunca perdamos aquello que hace único este lugar. Hay proyectos que fracasan por falta de visitantes pero también existen proyectos que mueren de éxito.

Si algún día Majalca recibe cientos de miles de visitantes sin la infraestructura adecuada, sin educación ambiental, sin capacidad de carga definida y sin una cultura de respeto por la naturaleza, podríamos terminar destruyendo exactamente aquello que queremos presumir. Ese es el riesgo y también la oportunidad. Imaginen por un momento que dentro de diez o quince años Majalca fuera reconocido como el parque natural mejor cuidado de México.

No el más grande. No el más visitado. El mejor cuidado.

Un parque con senderos impecables, programas permanentes de educación ambiental, brigadas de voluntarios, empresas adoptando senderos, universidades desarrollando investigación, eventos deportivos responsables y una comunidad orgullosa de conservar uno de sus mayores patrimonios.

Eso sí sería un motivo de orgullo. Aquí quiero hacer un reconocimiento muy especial. Sería injusto hablar de estos cien años sin mencionar a los colonos de Majalca.

Durante décadas han sido ellos quienes muchas veces detectan primero un incendio, organizan jornadas de limpieza, denuncian construcciones irregulares y levantan la voz cuando sienten que el parque está en riesgo. Han demostrado que los grandes patrimonios no se cuidan solamente desde una oficina. Se cuidan desde la comunidad. Y creo que esa es la verdadera enseñanza que nos deja este aniversario.

Los primeros cien años de Majalca fueron posibles porque hubo personas que pensaron más allá de su propia generación. Ahora nos toca hacer exactamente lo mismo. Dentro de cien años nadie recordará quién era el gobernador, el alcalde o el presidente en 2026. Pero sí recordarán si fuimos la generación que conservó Majalca… o la que permitió que empezara a deteriorarse.

Ojalá el segundo siglo de Majalca no se mida por el número de visitantes, sino por la calidad de su conservación. Que se convierta en un ejemplo nacional de cómo el desarrollo económico y el cuidado del medio ambiente no son enemigos, sino aliados. Porque al final, cuidar Majalca no es solamente proteger un parque. Es proteger una parte de lo que somos como chihuahuenses. Y también una parte de lo que queremos dejarles a quienes vienen detrás de nosotros. Majalca cumple cien años, ahora empieza lo más importante.

LEER MÁS: Majalca Endurance: donde la experiencia comienza con un paso

Únete a nuestro canal de WhatsApp y recibe las noticias más relevantes sobre sector empresarial, desarrollo económico y tendencias que impactan a Chihuahua directamente en tu celular.

https://chat.whatsapp.com/FOAvVNy6aQSJ5ZiXDQqbw3?mode=gi_t

Popular Articles