
Por Martín Zermeño
Humo blanco: Bonilla en la “Capilla Sixtina”
Marco Bonilla lleva semanas con un talante que lo delata. El alcalde de Chihuahua capital tiene motivos para ello: el pasado lunes 22 de junio, durante una cena celebrada en una residencia particular de la colonia Lomas del Santuario, se alinearon por fin todos los astros en torno a su candidatura para la gubernatura del estado en 2027. Desde esa noche, el inmueble quedó bautizado entre los asistentes como la “Capilla Sixtina”.
El empresario anfitrión logró reunir para el “cónclave” a los influyentes integrantes del llamado Grupo Impulsor, a tres exgobernadores, a la titular del Ejecutivo estatal y al propio Bonilla. El festejo tenía razón de ser: los números presentados en la mesa revelaron que el alcalde capitalino supera entre 30 y 40 puntos porcentuales a su más cercano competidor interno en el PAN por la candidatura a la gubernatura. Gisela Rubach ha construido su presencia con un trabajo discreto pero sostenido; sin embargo, dentro del blanquiazul, nadie le pisa los talones a Bonilla. Y en las mediciones de confronta directa frente a figuras de Morena —Cruz Pérez Cuéllar o Andrea Chávez—, el alcalde ya se ubica en zona de competencia real, con una brecha que se acorta.
La comparación con la Capilla Sixtina admite, por supuesto, cierta ironía afectuosa: la residencia, recién remodelada con el buen gusto de su nuevo propietario, dista mucho de rivalizar con el recinto vaticano que alberga los frescos de Miguel Ángel —La Creación de Adán, El Juicio Final, los ciclos pintados por Botticelli, Perugino y Ghirlandaio—, ni con el peso histórico de los cónclaves papales. Pero la metáfora cumple su función: hubo deliberación, acuerdo y, al final, humo blanco.
El siguiente paso en la hoja de ruta panista es claro: emitir la convocatoria interna y sumar a las figuras de Loya y Valenciano al proyecto. El mensaje que dejó la noche del lunes es que hay espacio para todos en la coalición que se construye.
¡Habemus defensor de la familia, la libertad y la patria!
Poniente 5
La construcción del bulevar Luis H. Álvarez, conocido popularmente como Poniente 5, es la gran obra pendiente de la movilidad chihuahuense. En enero de este año, la directora del IMPLAN, Alondra Martínez Ayón, anunció el inicio del proyecto ejecutivo para la primera etapa, que conectará las avenidas La Cantera y Homero. Semanas después, en abril, la Comisión de Hacienda y Planeación aprobó por mayoría un crédito simple de 150 millones de pesos para arrancar esa primera etapa: 3.7 kilómetros de concreto hidráulico de cuatro carriles entre las avenidas Viñedo Encinillas y De la Cantera. El 13 de mayo, el Cabildo en pleno ratificó el financiamiento.
Pero la obra aún no arranca. El alcalde Marco Bonilla reconoció que quedan pendientes los permisos federales de Semarnat, Profepa y Conagua, y que el crédito debe recibir la aprobación del Congreso del Estado con mayoría calificada, es decir, dos terceras partes de los diputados. Ahí es donde el proyecto encuentra resistencia: tanto la fracción edilicia de Morena en el cabildo como su bancada en el Congreso local han votado en contra del financiamiento, argumentando principalmente el impacto sobre las finanzas municipales. El proyecto contempla un esquema de corresponsabilidad al 50% entre el Municipio y el Gobierno del Estado.
La Poniente 5 no es un capricho urbanístico. El propio Programa Sectorial Metropolitano de Accesibilidad y Movilidad Sostenibles la contempla como alternativa estructural al saturado Periférico de la Juventud Luis Donaldo Colosio. De construirse en su totalidad, el bulevar rodearía la ciudad desde las curvas del Perico, en la salida a Ciudad Juárez, hasta la carretera a Cuauhtémoc, desahogando el tráfico de miles de familias que habitan los nuevos desarrollos del poniente. Su indefinición tiene un costo directo en la calidad de vida de esos vecinos.
Dos historias, una misma zona, un mismo problema de fondo: la ciudad creció hacia el poniente a una velocidad que no esperaba la infraestructura ni la gobernanza ejidal. Altozano es el símbolo más visible de ese boom, pero detrás de los accesos vigilados y las plazas comerciales hay ejidatarios presionados, acuerdos extraños y una vialidad que sigue esperando en el papel. La pregunta que queda en el aire no es si la Poniente 5 se construirá, sino a qué precio y en beneficio de quiénes.
Trampa estratégica: los dos nuevos partidos drenarán votos a la oposición
El Instituto Nacional Electoral acaba de ampliar el mapa partidista con dos nuevas fuerzas —Construyendo Sociedades de Paz y Somos México—, pero su irrupción en el escenario electoral encierra una trampa estratégica que perjudica directamente a la oposición. Para sobrevivir más allá de 2027, ambas organizaciones deberán alcanzar el umbral del 3% de la votación total emitida; en esa batalla por los sufragios, el PAN, el PRI y Movimiento Ciudadano serán los principales afectados.
Partido PAZ: la derecha conservadora en su tercer intento
Registrado formalmente como Construyendo Sociedades de Paz, este partido representa el tercer intento institucional de una estructura política que ya compitió bajo las siglas del Partido Encuentro Social (PES) y, posteriormente, del Partido Encuentro Solidario. Ambas encarnaciones anteriores perdieron su registro al no superar el umbral mínimo de votación. Ahora, reagrupados, acreditaron ante el INE 275 asambleas distritales válidas y un padrón de 334 mil 918 afiliados verificados. En materia financiera, el partido reportó apenas 74 mil pesos en gastos omitidos, lo que la autoridad calificó como limpieza operativa.
La conducción operativa recae en Hugo Andrés Flores Mata, hijo del diputado federal Hugo Eric Flores Cervantes, quien se mantiene como referente moral e ideológico de la agrupación. Ideológicamente, el partido se sitúa en la derecha conservadora: defiende la familia tradicional como eje de la política pública, el derecho preferente de los padres en la educación de los hijos y una estrategia de pacificación nacional anclada en la reconstrucción del tejido comunitario desde valores éticos y religiosos.
Un tropiezo le aguardaba en el proceso de registro: el Consejo General del INE le prohibió usar las siglas CSP —correspondientes a su razón social— al concluir que coincidían con las iniciales de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, lo que generaba una percepción implícita de respaldo gubernamental. El partido quedó obligado a adoptar el nombre de Partido PAZ.
Somos México: la Marea Rosa institucionalizada
La segunda fuerza aprobada surge del activismo ciudadano de la llamada Marea Rosa, el movimiento que en 2024 movilizó a sectores de clase media urbana en defensa de los órganos autónomos del Estado. Su premisa fundacional es que las marcas históricas de la oposición tradicional —PAN, PRI, PRD— se encuentran demasiado desgastadas para disputar eficazmente la agenda pública nacional.
Acreditó 205 asambleas ciudadanas y mostró orden administrativo en su fiscalización, con observaciones menores que sumaron 73 mil pesos no reportados, cifra inferior al 1% de sus operaciones totales. El INE no encontró simulaciones en sus registros.
Al frente del partido figura el exdirigente perredista y sindicalista Guadalupe Acosta Naranjo, acompañado en el comité ejecutivo por la diplomática Cecilia Soto González, como secretaria general, y el exsenador Emilio Álvarez Icaza. La dirigencia asumió un compromiso estatutario inusual: ninguno de sus integrantes contenderá por puestos de elección popular en el próximo ciclo.
La plataforma del partido se ubica en el centro-derecha ciudadano y democrático: división de poderes, defensa del federalismo, combate frontal a la corrupción y lo que sus fundadores denominan el rescate de las libertades frente al centralismo del aparato estatal.
Tampoco escapó a las restricciones del INE: en una votación cerrada de seis contra cinco, los consejeros determinaron que el nombre “Somos México” vulnera el principio de equidad al sugerir que el partido representa a la totalidad de la nación. Adicionalmente, se les retiró el uso del color rosa en su identidad visual, al estar ya registrado por partidos políticos de carácter local.
Ambos partidos deberán concretar los cambios ordenados por el INE en sus documentos básicos e identidades corporativas antes del inicio del próximo ciclo fiscal. De cumplir con las adecuaciones, se incorporarán formalmente al padrón nacional el 1 de julio, con el reto existencial de alcanzar el 3% de la votación en los comicios federales de 2027.
El escenario partidista para 2027 ya está dibujado. La pregunta que queda en el aire es cuántos votos opositores terminarán dispersos en estas dos nuevas apuestas, y si esa fragmentación será suficiente para cambiar el resultado en los estados donde la competencia se defina por márgenes estrechos.
LEER MÁS: Entre elecciones, T-MEC y megaproyectos: el tablero del norte
Únete a nuestro canal de WhatsApp y recibe las noticias más relevantes sobre sector empresarial, desarrollo económico y tendencias que impactan a Chihuahua directamente en tu celular.
https://chat.whatsapp.com/FOAvVNy6aQSJ5ZiXDQqbw3?mode=gi_t