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Los jóvenes tienen una tarea: construir el Chihuahua que quieren

Hay una pregunta que puede cambiar la manera en que una persona mira su ciudad: ¿qué oportunidades existen aquí y qué podemos hacer con ellas?

Esa fue una de las ideas centrales de la conferencia de Jorge Cruz Camberos ante jóvenes beneficiarios de un programa de becas de la Cooperación Educativa donde habló de educación, talento, empleo, emprendimiento y, sobre todo, de la responsabilidad que tiene una nueva generación para construir el Chihuahua que quiere vivir.

Más que hablarles de una beca, Cruz Camberos decidió hablarles de lo que hay detrás de ella: una oportunidad que puede convertirse en una vida distinta y, eventualmente, en un legado. Su mensaje parte de una convicción: Chihuahua tiene problemas importantes, pero también tiene condiciones que pueden convertirse en oportunidades para quienes estén preparados para aprovecharlas.

Jorge Cruz Camberos, durante la conferencia de Cooperación Educativa

El Chihuahua que viene necesitará 73 mil nuevos talentos

Una de las cifras más relevantes planteadas durante la conferencia es la expectativa de que para 2030 Chihuahua capital genere alrededor de 73 mil nuevos empleos, principalmente relacionados con el sector industrial. La cifra plantea una pregunta inevitable: ¿quién ocupará esos puestos?

El reto no parece ser únicamente generar empleos, sino preparar a las personas que puedan ocuparlos. Cruz Camberos señaló que cada año salen alrededor de 13 mil jóvenes, pero solamente unos 4 mil 500 están estudiando carreras alineadas con las oportunidades que está generando la industria.

Ahí aparece uno de los principales desafíos para la ciudad: la brecha entre lo que estudian los jóvenes y lo que necesitará la economía. La industria de Chihuahua, además, ya no es la misma que hace algunas décadas. El modelo basado exclusivamente en mano de obra de bajo costo está cambiando hacia actividades de mayor especialización. Por eso, la competencia tampoco es la misma.

Chihuahua ya no compite solamente con otras ciudades mexicanas. Compite con lugares como Dallas y Austin, donde también existen empresas, talento, infraestructura y condiciones para atraer inversiones.

En ese escenario, dijo Cruz Camberos, Chihuahua no puede competir con mano de obra barata. Tiene que competir con talento. Y para construir ese talento, la herramienta fundamental sigue siendo la educación.

La formalidad y la industria son fortalezas que no debemos perder

Cruz Camberos también planteó una lectura positiva de la situación económica local. A pesar de los problemas nacionales y de los ajustes que atraviesa la industria, Chihuahua conserva ventajas importantes. Una de ellas es su nivel de formalidad laboral.

Durante la conferencia señaló que Chihuahua es la segunda ciudad más formal del país, mientras que a nivel nacional alrededor del 60 por ciento de la población trabaja en la informalidad. La diferencia no es menor.

Un empleo formal significa acceso a prestaciones, ahorro, vivienda, crédito y otros mecanismos que pueden mejorar la capacidad de una familia para construir patrimonio.

También explicó que la transformación industrial de la región está modificando el tipo de oportunidades disponibles. Mientras Ciudad Juárez ha resentido una fuerte reducción de empleos vinculados con actividades manufactureras de menor valor, Chihuahua capital mantiene perspectivas de crecimiento relacionadas con una industria más especializada. Esto también está transformando a la ciudad.

Chihuahua ya supera el millón de habitantes y, de acuerdo con lo expuesto durante la conferencia, su economía funciona prácticamente con una población cercana a los dos millones de personas si se considera el flujo diario de trabajadores que llegan desde municipios y comunidades cercanas. La ciudad crece y, con ella, también crecen sus necesidades.

Los grandes problemas también pueden convertirse en grandes oportunidades

Quizá uno de los mensajes más interesantes para los jóvenes fue dejar de pensar únicamente en los empleos que ya existen y comenzar a preguntarse qué problemas todavía nadie ha resuelto.

Cruz Camberos planteó una lista de desafíos que, al mismo tiempo, representan oportunidades para emprender.

Entre ellos están la aplicación de inteligencia artificial en pequeñas y medianas empresas, la atracción de inversión y el desarrollo de cadenas de suministro, la falta de energía, la ciberseguridad, la automatización industrial y la economía relacionada con el envejecimiento de la población.

También mencionó la salud preventiva, la infraestructura, los servicios especializados para el futuro de la ciudad y la posibilidad de crear empresas digitales globales desde Chihuahua.

La idea es poderosa porque cambia la perspectiva del emprendimiento.

No se trata únicamente de preguntarse qué negocio puedo abrir, sino de identificar qué problema importante existe y quién está dispuesto a resolverlo.

“Alguien aquí lo va a tener que resolver”, fue el planteamiento de Cruz Camberos al referirse a estos desafíos.

Y esa responsabilidad no puede trasladarse completamente al gobierno.

Gobiernos, empresas, universidades y sociedad tienen un papel, pero las nuevas soluciones también tendrán que surgir de personas capaces de identificar necesidades, desarrollar conocimiento y convertirlo en proyectos.

Una beca puede abrir una puerta, pero el legado depende de qué hagamos con ella

La parte final de la conferencia dejó de lado las cifras para hablar de algo mucho más difícil de medir: el propósito. Cruz Camberos compartió experiencias personales sobre sus primeros trabajos, la importancia de encontrar mentores y el aprendizaje que obtuvo después de fracasar con un restaurante en Estados Unidos.

El mensaje fue sencillo: una carrera no se construye únicamente con éxitos. También se construye aprendiendo de los errores, aprovechando cada trabajo como una oportunidad de adquirir herramientas y manteniéndose en constante movimiento.

Para los jóvenes que recibieron una beca, el mensaje fue todavía más directo. Una beca no garantiza el éxito. Lo que hace es abrir una puerta. Después corresponde a cada persona decidir qué hará con esa oportunidad.

Cruz Camberos planteó incluso una pregunta que resume buena parte de su visión: ¿qué hiciste con lo que recibiste y a quién ayudaste a llegar más lejos que tú?. Ahí aparece el concepto de legado.

La meta no debería ser solamente que una generación tenga éxito, sino que la siguiente tenga oportunidades que la anterior no tuvo. Por eso, el desarrollo de Chihuahua no puede medirse únicamente en inversiones, empleos o infraestructura. También tendrá que medirse en la capacidad de formar personas que quieran quedarse, construir y multiplicar las oportunidades.

La apuesta, finalmente, es por una ciudad donde estudiar tenga sentido porque existen oportunidades; donde emprender sea posible porque existen problemas que resolver; y donde el talento encuentre razones suficientes para construir aquí su proyecto de vida.

Chihuahua ya tiene una economía, una industria y una posición que le permiten competir. El siguiente paso es convertir esas ventajas en talento. Porque una beca puede abrir una puerta. Una decisión puede cambiar una vida. Pero un legado puede cambiar generaciones.

LEER MÁS: El talento que buscarán las empresas comienza hoy

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