Cuando el pasado vuelve a ser tendencia
En un mundo dominado por lo digital, donde todo es inmediato y desechable, hay algo que está regresando con fuerza: lo analógico. Y en ese comeback, una marca icónica vuelve a encender reflectores: Kodak. Lo que parecía una historia terminada, hoy se está reescribiendo con un giro inesperado. El dato no es menor: el precio de sus acciones ha crecido más de 100% en los últimos 12 meses. Pero más allá de los números, lo interesante es entender por qué una empresa asociada al pasado está captando nuevamente la atención del presente.
Kodak vuelve a los reflectores: más que una casualidad
Kodak no está regresando por accidente. La empresa ha sabido identificar una tendencia clara: la nostalgia vende, y vende bien. En un entorno saturado de contenido digital, lo tangible, lo imperfecto y lo “real” está ganando valor. El resurgimiento de productos como el rollo fotográfico y el formato de 35 milímetros no es coincidencia. Grandes producciones cinematográficas recientes como Sinners y One Battle After Another han apostado por este formato, reafirmando que lo analógico es también estético y es una decisión creativa con peso.
Kodak entendió algo clave: no se trata de competir con lo digital, sino de ofrecer una experiencia distinta.
El valor de lo legendario: cuando un producto se convierte en símbolo
Hablar de Kodak es hablar de fotografía, es hablar de historia. Durante décadas, la marca fue sinónimo de capturar momentos importantes. Y ese posicionamiento emocional sigue vigente.
Hoy, contar con productos como cámaras de rollo o película fotográfica es una elección técnica y además es una declaración. Es apostar por lo auténtico, por procesos más lentos y por resultados que no se pueden replicar con un filtro. En un mercado donde todo parece igual, lo legendario se convierte en diferencial. Kodak además de vender productos, vende una experiencia cargada de significado.
¿Moda pasajera o regreso con propósito?
La gran pregunta es inevitable: ¿esto es únicamente una tendencia pasajera o estamos ante un cambio más profundo? La nostalgia se ha convertido en un motor poderoso en distintas industrias: música, moda, cine y tecnología. Pero en el caso de Kodak, hay algo más. No es solo recordar el pasado, es reinterpretarlo para nuevas generaciones que nunca vivieron esa experiencia. Los jóvenes están descubriendo el valor de lo analógico por primera vez, mientras que generaciones anteriores lo están redescubriendo con un nuevo significado.
El futuro también puede ser analógico
Kodak nos deja una lección interesante: innovar no siempre significa ir hacia adelante, a veces también implica mirar atrás con inteligencia. El crecimiento de la empresa refleja un buen momento financiero, una conexión emocional que sigue vigente. En un entorno acelerado, donde todo se consume en segundos, lo que invita a detenerse tiene un valor especial. La nostalgia es una oportunidad. Y Kodak, lejos de quedarse en el recuerdo, está demostrando que todavía tiene mucho que revelar en el presente… y quizá también en el futuro.
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