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Manufactura toma altura con su industria aeroespacial

La manufactura aeroespacial dejó de ser una actividad concentrada en unas cuantas plantas para convertirse en una plataforma industrial con capacidades cada vez más especializadas en México. Componentes de motores, aeroestructuras, sistemas eléctricos, aviónica, materiales compuestos, ingeniería y mantenimiento forman parte de una cadena que conecta al país con algunos de los principales fabricantes aeronáuticos del mundo.

De acuerdo con el DENUE de mayo de 2026, México cuenta con 135 unidades económicas dedicadas a la fabricación de equipo aeroespacial, de las cuales 86 tienen más de 101 trabajadores. La mayor concentración se encuentra en Sonora, Chihuahua y Baja California, mientras Querétaro destaca por la sofisticación de sus operaciones en motores, mantenimiento e ingeniería.

La relevancia de esta industria también se refleja en el comercio exterior. Durante el primer trimestre de 2026, México exportó 299 millones de dólares en aeronaves, vehículos espaciales y sus partes, una actividad que muestra la capacidad manufacturera que el país ha construido alrededor de esta cadena.

Una industria que fabrica capacidades, no sólo componentes

La importancia de la manufactura aeroespacial está en la diversidad de procesos que concentra. México participa en diferentes eslabones de la cadena productiva, desde la fabricación de arneses y sistemas eléctricos hasta componentes metálicos, materiales compuestos, partes de motores, aeroestructuras, aviónica y servicios de mantenimiento, reparación y revisión.

Esta especialización permite que distintas regiones desarrollen perfiles propios dentro de una misma industria.

Sonora registra 41 unidades económicas, principalmente relacionadas con componentes para motores y manufactura; Chihuahua suma 30, con capacidades en sistemas eléctricos, aeroestructuras e ingeniería; Baja California cuenta con 27, con operaciones en metales, compuestos, aeroestructuras y aviónica; mientras Querétaro se ha consolidado alrededor de motores, MRO, ingeniería, trenes de aterrizaje y materiales compuestos.

Más allá del número de establecimientos, esta distribución muestra una característica relevante: México no participa en la industria aeroespacial únicamente como plataforma de manufactura, sino también como espacio para desarrollar conocimiento técnico, ingeniería y servicios especializados.

Sonora fortalece su posición en componentes para motores

Con 41 unidades económicas, Sonora encabeza la concentración de establecimientos manufactureros aeroespaciales registrados en el DENUE.

Uno de los ejemplos más relevantes es la operación de GE Aerospace en Hermosillo, donde se fabrican componentes utilizados en motores para aviones de fuselaje estrecho.

En mayo de 2026, la empresa anunció una inversión de 760 millones de pesos para modernizar sus instalaciones de Hermosillo y Saltillo. De ese monto, 725 millones corresponden a Hermosillo. De acuerdo con el Gobierno de Sonora, las inversiones de GE Aerospace en la entidad superan los 1,200 millones de pesos entre 2025 y 2026.

Este tipo de operaciones resulta estratégico porque coloca a la entidad en una parte de la cadena donde la precisión, la certificación y la especialización técnica son determinantes.

LEER MÁS: De 40 a más de 60: Chihuahua acelera en la industria aeroespacial

Chihuahua apuesta por sistemas, aeroestructuras e ingeniería

Chihuahua ocupa el segundo lugar por número de unidades económicas, con 30 establecimientos dedicados a la fabricación de equipo aeroespacial.

Su fortaleza está vinculada con sistemas eléctricos, aeroestructuras e ingeniería, capacidades que han permitido desarrollar un ecosistema integrado por compañías como Safran, GKN Aerospace, Honeywell, Textron Aviation y Bell.

En julio de 2026, Safran inauguró su quinta planta de cableado aeronáutico en Chihuahua, una instalación de 10,600 metros cuadrados que atenderá programas de Airbus, Boeing, Dassault Aviation y otros fabricantes. El campus contempla alcanzar 5,300 colaboradores.

GKN Aerospace, por su parte, amplió durante 2026 su operación de sistemas de interconexión eléctrica en el estado, después de haber duplicado su capacidad manufacturera en 2024.

La evolución de estas empresas muestra cómo Chihuahua ha construido una especialización alrededor de sistemas que son esenciales para el funcionamiento de una aeronave y que requieren procesos industriales de alta precisión.

Baja California combina manufactura y especialización tecnológica

Baja California registra 27 unidades económicas en la fabricación de equipo aeroespacial y cuenta con un ecosistema más amplio cuando se consideran empresas y servicios vinculados con la cadena.

El Gobierno estatal ha reportado 94 compañías y más de 40,000 trabajadores relacionados con el sector. En Mexicali, Collins Aerospace mantiene capacidades para la fabricación de metales, materiales compuestos, aeroestructuras y sistemas de comunicación y entretenimiento para aviónica. GKN Aerospace opera dos sitios enfocados en metálicos y materiales compuestos, mientras Safran Electronics & Defense también mantiene presencia industrial en la ciudad.

Durante 2026, la cartera de inversiones del estado contempla además expansiones de Doncasters y Sonaca por 15 millones de dólares cada una. Esta combinación permite observar otro rasgo de la industria: la competitividad regional no depende únicamente de cuántas plantas existen, sino de qué procesos realizan y qué tan profundo participan en la cadena de suministro.

Querétaro: motores, MRO e ingeniería

Querétaro presenta un perfil distinto. Aunque no encabeza el número de establecimientos manufactureros, concentra operaciones de mayor especialización alrededor de motores, mantenimiento, reparación y revisión (MRO), ingeniería, trenes de aterrizaje y materiales compuestos.

Bombardier mantiene manufactura aeroespacial en El Marqués, mientras Safran cuenta con instalaciones relacionadas con componentes de motores, trenes de aterrizaje, materiales compuestos y mantenimiento.

En junio de 2026, Safran inauguró un nuevo taller para motores LEAP, con una inversión de 140 millones de dólares. El complejo queretano cuenta además con talleres para CFM56, una celda de pruebas e instalaciones de reparación sobre una superficie de 50,000 metros cuadrados.

A esto se suma el Centro de Ingeniería de GE Aerospace, con 26 años de trayectoria en el estado, así como un AeroClúster que reúne a más de 60 integrantes entre empresas, universidades, centros de investigación e instituciones.

El resultado se refleja también en las exportaciones: Querétaro registró 94.7 millones de dólares durante el primer trimestre de 2026, sólo por debajo de Baja California entre las entidades señaladas.

Exportaciones muestran el alcance de la cadena

La capacidad instalada tiene un reflejo directo en el comercio exterior. Durante el primer trimestre de 2026, México exportó 299 millones de dólares en aeronaves, vehículos espaciales y sus partes. Baja California encabezó las ventas internacionales con 116 millones de dólares, seguida de Querétaro con 94.7 millones y Sonora con 36.2 millones.

Para julio, las exportaciones nacionales de este mismo grupo alcanzaron 129 millones de dólares, con un superávit comercial mensual de 79.3 millones de dólares.

Los datos ayudan a dimensionar el papel de la manufactura aeroespacial dentro de la industria exportadora mexicana: se trata de una actividad donde el valor no está únicamente en el volumen producido, sino en la complejidad de los procesos, la certificación, el talento especializado y la integración con cadenas internacionales.

La oportunidad está en subir de nivel dentro de la cadena

La manufactura aeroespacial representa una oportunidad para que México avance hacia actividades industriales de mayor especialización. Cada nueva planta o ampliación puede significar más que capacidad productiva: puede generar transferencia de conocimiento, formación de talento técnico, desarrollo de proveedores e incorporación de empresas mexicanas a cadenas globales.

En este escenario, Sonora, Chihuahua, Baja California y Querétaro muestran distintas rutas de especialización. Unas regiones avanzan en componentes de motores; otras en sistemas eléctricos, aeroestructuras, materiales compuestos, aviónica, ingeniería o mantenimiento. La fortaleza de México está precisamente en esa combinación.

La manufactura aeroespacial se ha convertido en una de las expresiones más claras de la capacidad industrial que México puede construir alrededor de sectores de alta especialización. Sus 135 unidades económicas manufactureras, las inversiones recientes y los 299 millones de dólares exportados durante el primer trimestre de 2026 muestran una cadena que continúa ampliándose y sofisticándose.

Para Chihuahua, la relevancia es particularmente clara: sus 30 establecimientos y la presencia de empresas globales lo colocan dentro de los principales polos manufactureros del país, con una especialización que combina sistemas eléctricos, aeroestructuras e ingeniería.

El siguiente paso para la industria mexicana no está únicamente en fabricar más aeronaves o componentes, sino en participar en más etapas de la cadena, desarrollar mayor contenido tecnológico y formar el talento que permita sostener esa evolución. Ahí está una de las claves para que la manufactura aeroespacial siga ganando peso dentro de la economía mexicana.

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