México encabeza el índice de desarrollo industrial entre economías emergentes, impulsado por su fortaleza manufacturera y exportadora. Sin embargo, el reto ahora es sostener ese liderazgo con innovación, infraestructura y desarrollo regional, donde estados como Chihuahua juegan un papel clave.
La guerra en Irán ya está impactando a Chihuahua. El aumento en petroquímicos como el polietileno y polipropileno está elevando costos en la manufactura local y poniendo a prueba la competitividad regional.
La industria de Ciudad Juárez está en transformación: del transporte a la electrónica, aumentando la demanda de talento técnico y la necesidad de productividad, proveedores locales y competitividad basada en capacidad.
La inteligencia artificial dejó de ser una promesa futura y ya redefine la productividad y el empleo. En Chihuahua, el desafío no es frenar la ola, sino organizarse para convertirla en ventaja competitiva sin profundizar desigualdades ni afectar la movilidad social.
México evita discutir el papel estratégico de los minerales críticos como litio, cobre y tierras raras, pese a que son la base de la transición energética y del nearshoring. En Chihuahua, estos recursos representan una oportunidad clave de desarrollo industrial.