Un festival que busca dejar huella… pero positiva
Los grandes festivales de música suelen medirse por la cantidad de artistas, asistentes o escenarios. Sin embargo, hoy existe un indicador que cobra cada vez más relevancia: el impacto ambiental y social que generan. En ese sentido, el Tecate Pa’l Norte ha decidido que su legado no sólo se construya a través de la música, sino también mediante un compromiso real con la sustentabilidad.
A través de su programa Tecate Pa’l Norte Sustentable, el festival ha impulsado diversas iniciativas para reducir emisiones, fomentar la economía circular, proteger la biodiversidad y promover una sociedad más incluyente. El objetivo es claro: que cada edición deje una huella positiva tanto en el medio ambiente como en la comunidad que lo rodea.
Economía circular y reducción de residuos
Uno de los pilares del programa de sustentabilidad es la economía circular, un modelo que busca reducir al máximo los residuos y aprovechar los materiales el mayor tiempo posible.
Gracias a la implementación de vasos reusables, el festival logró evitar más de 135 mil desechables, disminuyendo significativamente el uso de plástico de un sólo uso. Además, más del 90% de los puntos de comida utilizaron envases compostables, lo que permitió evitar una gran cantidad de residuos contaminantes tan sólo el 2025.
El resultado es notable: 11 toneladas de materiales fueron reciclados y el festival logró mantenerse como un evento con cero residuos enviados a rellenos sanitarios, una meta que cada vez más eventos internacionales buscan alcanzar.
Además, iniciativas como la producción de merch sustentable, elaborada con materiales reciclados o reutilizados —incluyendo bolsas deportivas hechas con lonas de ediciones anteriores— demuestran que la creatividad también puede ser parte de la solución ambiental.
Energía limpia y movilidad sustentable
La reducción de emisiones es otro de los ejes clave del festival. Durante el evento se generó más de 1 MWh de energía solar, impulsando el uso de fuentes renovables dentro de su operación.
En cuanto a movilidad, miles de asistentes optaron por alternativas más sustentables para llegar al festival. Más de 17 mil personas utilizaron el sistema de transporte público Metrorrey, que extendió su horario para facilitar los traslados, mientras que alrededor de 2,500 asistentes participaron en esquemas de carpooling, compartiendo automóvil para reducir la huella de carbono.
Estas acciones reflejan una tendencia creciente en la industria del entretenimiento: los grandes eventos también pueden convertirse en plataformas para promover hábitos de movilidad más responsables.
Protección de la biodiversidad y uso responsable del agua
El compromiso ambiental del festival también se extiende al entorno natural donde se realiza, el emblemático Parque Fundidora de Monterrey.
En colaboración con organizaciones y voluntarios, más de 1,200 personas participaron en una mega limpieza del río Santa Catarina, retirando 15 toneladas de residuos del ecosistema.
Durante el festival también se instalaron hoteles para polinizadores, estructuras diseñadas para proteger insectos clave como abejas y mariposas, fundamentales para el equilibrio ambiental.
En cuanto al agua, más de 100 mil litros utilizados en la infraestructura del evento fueron reutilizados para el riego del parque, mientras que 50 mil litros de agua potable se ofrecieron gratuitamente a los asistentes mediante islas de hidratación, fomentando al mismo tiempo la reducción de botellas desechables.
Inclusión y bienestar en el festival
La sustentabilidad también implica construir espacios más inclusivos. En este aspecto, el festival ha desarrollado iniciativas que buscan garantizar que la experiencia musical sea accesible para todos.
Durante el evento se realizaron 30 presentaciones con interpretación en Lengua de Señas Mexicana, permitiendo que más personas puedan disfrutar los espectáculos. Además, 120 personas sordas vivieron la música a través de chalecos sensoriales, una tecnología que transmite vibraciones sincronizadas con el sonido.
El programa accesible del festival también permitió que más de 230 personas con discapacidad disfrutaran del evento, gracias a plataformas especiales, baños adaptados y servicios diseñados para mejorar su experiencia.
Por otra parte, espacios como el Punto Blanco, enfocado en el cuidado de la salud mental, atendieron más de 30 crisis psicoemocionales, mientras que el Punto Violeta se mantuvo activo para prevenir situaciones de acoso o discriminación.
Impacto social en la comunidad
El compromiso del festival no termina dentro de sus instalaciones. También se han desarrollado programas de apoyo social que benefician directamente a la comunidad.
Entre estas acciones destaca la donación de más de 130 aparatos auditivos, beneficiando a más de 65 personas en colaboración con organizaciones sociales.
Además, iniciativas solidarias como la venta de mercancía en alianza con organizaciones como Médicos Sin Fronteras permitieron beneficiar a más de 13 mil personas, mientras que el programa de donación de alimentos, realizado junto a Alimento Para Todos, ayudó a más de 230 personas mediante el aprovechamiento de alimentos que de otra forma se desperdiciarían.
Un festival que demuestra que el entretenimiento también puede transformar
La sustentabilidad dejó de ser un concepto aspiracional para convertirse en una necesidad urgente. En un contexto donde los eventos masivos enfrentan cada vez mayor presión por su impacto ambiental, iniciativas como Tecate Pa’l Norte Sustentable muestran que es posible replantear la forma en que se organizan los festivales.
La combinación de economía circular, energías renovables, inclusión social y protección ambiental demuestra que el entretenimiento también puede ser una plataforma para generar conciencia y promover cambios positivos.
Pero quizás el mensaje más importante es que la sustentabilidad no depende sólo de las organizaciones, sino también de las decisiones cotidianas de las personas. Reducir el consumo, reutilizar materiales, usar transporte público, cuidar el agua o participar en actividades comunitarias son pequeñas acciones que, sumadas, pueden generar un impacto real.
Porque al final, así como un festival busca dejar recuerdos inolvidables, también puede dejar algo más valioso: una huella positiva para el planeta y para la sociedad.
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