Las ventas de vehículos ligeros nuevos de ese mes representó 9.7%
La pregunta ya no es si los autos eléctricos llegarán a México. Ya están aquí y su presencia en el mercado crece. La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) reporta de manera periódica el avance de las ventas de vehículos híbridos, híbridos conectables y eléctricos; para junio de 2025, este conjunto representó 9.7% de las ventas de vehículos ligeros nuevos de ese mes, mientras que el acumulado de enero a junio alcanzó 9.3%.
Pero comprar un auto eléctrico sigue siendo una decisión distinta a comprar un vehículo de combustión. No basta con mirar la autonomía, el diseño o la tecnología. Hay que preguntarse dónde se va a cargar, cuánto se utilizará, qué infraestructura existe alrededor y cuál será el costo real de tenerlo durante varios años.
Porque la electromovilidad no está cambiando solamente el automóvil. También está modificando la infraestructura, la industria y las capacidades que México necesitará para competir en la nueva movilidad.
El mejor eléctrico no es el que tiene más autonomía
La autonomía suele ser uno de los primeros números que busca un comprador. Sin embargo, una cifra elevada no necesariamente significa que un vehículo sea mejor para todos. Un automóvil utilizado principalmente para desplazamientos urbanos tiene necesidades distintas a uno que realiza viajes frecuentes por carretera. Para el primero, una autonomía moderada puede ser suficiente si existe un lugar confiable para cargarlo. Para el segundo, la disponibilidad de estaciones rápidas y la distancia entre puntos de recarga pueden convertirse en factores determinantes.
Por eso, antes de comparar kilómetros, conviene revisar los recorridos reales. ¿Cuántos kilómetros se hacen diariamente? ¿El vehículo pasa la noche en casa? ¿Existe posibilidad de instalar un cargador? ¿Se realizan viajes frecuentes entre ciudades? ¿Qué estaciones existen en esas rutas?
La respuesta a esas preguntas puede ser mucho más importante que los kilómetros máximos anunciados por el fabricante. La propia CFE contempla instalaciones de recarga en hogares, negocios y espacios públicos, y señala que el tiempo necesario para recuperar energía depende de la potencia del sistema de carga. En otras palabras, la autonomía del automóvil y la infraestructura disponible deben analizarse juntas.
Comprar un eléctrico también significa pensar dónde cargarlo
Aquí aparece uno de los cambios más importantes frente a un automóvil convencional. Quien tiene un vehículo de gasolina puede encontrar estaciones de servicio en prácticamente cualquier recorrido. Con un eléctrico, la rutina cambia: la carga puede convertirse en una actividad cotidiana y, en muchos casos, el domicilio se vuelve el principal punto de abastecimiento. Eso hace que contar con un espacio adecuado para instalar un cargador tenga un valor enorme.
Pero también significa que el crecimiento de la electromovilidad depende de una infraestructura que todavía está en expansión. El propio Programa Nacional de Infraestructura de la Calidad identificó la necesidad de establecer especificaciones técnicas y operativas para la infraestructura de carga de vehículos eléctricos e híbridos conectables al Sistema Eléctrico Nacional.
México ya cuenta con regulación para la integración de infraestructura de carga al sistema eléctrico. En 2024, la Comisión Reguladora de Energía publicó disposiciones específicas para ordenar y hacer más segura esa integración. Esto muestra algo importante: la transición hacia el automóvil eléctrico no termina cuando el vehículo sale de la agencia. También requiere red eléctrica, cargadores, servicios especializados, mantenimiento, conectividad y reglas claras.
El precio de la agencia no cuenta toda la historia
Un eléctrico puede tener una estructura de costos diferente a la de un automóvil de combustión, pero eso no significa que automáticamente sea más barato. Para conocer el costo real hay que mirar más allá del precio inicial. Entre los elementos que conviene considerar están:
- consumo de electricidad
- instalación del cargador
- mantenimiento
- seguro
- garantía
- vida útil y cobertura de la batería
- refacciones
- servicio especializado
- depreciación
- frecuencia de uso
La batería merece especial atención. Es uno de los componentes más importantes del vehículo y conocer las condiciones de garantía, cobertura y servicio de cada fabricante puede evitar sorpresas posteriores. También hay que considerar que el costo de cargar el vehículo dependerá de dónde y cómo se haga. No es lo mismo cargar regularmente en casa que depender de infraestructura pública o utilizar cargadores rápidos durante viajes. Por eso, la comparación correcta no es simplemente: “¿Cuánto cuesta este auto?” sino: “¿Cuánto me costará tenerlo y utilizarlo durante los próximos años?” Ese cálculo puede cambiar por completo la decisión.
México está construyendo una nueva industria alrededor del automóvil
La electromovilidad tampoco puede analizarse únicamente desde la perspectiva del consumidor. México cuenta con una industria automotriz de enorme peso económico. La AMIA señala que el sector representa 21.6% del PIB manufacturero y genera alrededor de un millón de empleos directos, además de 3.5 millones indirectos. La transición hacia vehículos eléctricos, por lo tanto, implica una transformación industrial de gran escala.
Cambian los componentes, los procesos de manufactura, las necesidades de software, la electrónica, las baterías, la infraestructura de carga y los perfiles profesionales que requiere la industria. El reto consiste en que México no sea únicamente un lugar donde se ensamblen vehículos eléctricos, sino que también pueda desarrollar mayor capacidad tecnológica y proveeduría alrededor de esta nueva generación de automóviles. El Instituto Mexicano del Transporte ha señalado que la expansión de la electromovilidad enfrenta retos relacionados con infraestructura energética, regulación y disponibilidad de capacidad eléctrica, particularmente cuando se habla de vehículos pesados. La transformación, entonces, es mucho más amplia que cambiar un motor de gasolina por uno eléctrico.
¿Y qué significa esto para Chihuahua?
Para Chihuahua, la discusión adquiere una dimensión particular. El estado forma parte de una región profundamente vinculada con la industria manufacturera y las cadenas de suministro de Norteamérica. Por eso, la electromovilidad representa tanto una oportunidad para atraer nuevos proyectos como una presión para desarrollar capacidades diferentes. No se trata solamente de vender vehículos eléctricos. La oportunidad está también en fabricar componentes, desarrollar electrónica, automatización, software, sistemas de control, infraestructura de carga y talento especializado.
Incluso existen ya iniciativas educativas en el estado que buscan acercar a los estudiantes a esta transformación. En 2025, la Universidad Tecnológica Paso del Norte adquirió vehículos eléctricos para crear un laboratorio de electromovilidad y desarrollar aprendizaje práctico, incluyendo ingeniería inversa, paneles solares y posibles aplicaciones de inteligencia artificial.
Ese tipo de esfuerzos apunta hacia una realidad que será cada vez más importante: la electromovilidad también es una carrera por el talento. Quien domine las nuevas tecnologías tendrá mayores posibilidades de participar en las cadenas de valor que se están formando.
Entonces, ¿conviene comprar un eléctrico?
La respuesta depende menos del automóvil y más de la vida de quien lo compra. Para alguien que realiza recorridos urbanos, tiene posibilidad de cargar en casa y busca reducir el uso de combustible, un eléctrico puede resultar una alternativa atractiva. Para alguien que recorre constantemente largas distancias, no tiene un punto de carga disponible o vive en una zona con infraestructura limitada, la decisión requiere un análisis mucho más cuidadoso.
También existen alternativas intermedias, como los híbridos e híbridos conectables, que forman parte de la transición tecnológica y continúan teniendo una presencia importante en el mercado mexicano. En junio de 2025, por ejemplo, los híbridos representaron 77.5% de las ventas de vehículos híbridos, híbridos conectables y eléctricos de ese mes. Por eso, no existe un vehículo eléctrico universalmente perfecto. Existe el vehículo que tiene sentido para una determinada forma de moverse.
La verdadera pregunta no es qué eléctrico comprar
La llegada de los vehículos eléctricos está cambiando una decisión que durante décadas parecía sencilla: elegir un automóvil. Ahora implica pensar en energía, infraestructura, tecnología, conectividad, costos y hasta en la transformación de la industria. México ya está construyendo las condiciones para esta nueva movilidad, pero todavía existen pendientes en infraestructura, regulación y desarrollo tecnológico. Para el consumidor, eso significa que comprar un eléctrico requiere mirar más allá de la ficha técnica. Y para estados industriales como Chihuahua, significa algo todavía mayor: la electromovilidad puede convertirse en una nueva plataforma de inversión, empleo y desarrollo tecnológico. La pregunta, entonces, ya no es solamente qué auto eléctrico te conviene. Es qué lugar quieres ocupar en la nueva economía de la movilidad.
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