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De la visión de Eugenio Garza Sada al talento de Chihuahua: así fue el Premio que reconoce a quienes transforman México

Hablar del Premio Eugenio Garza Sada es hablar también de una de las figuras que ayudaron a construir el México empresarial y educativo del siglo XX. En su edición 2026, el reconocimiento volvió a poner en el centro historias de liderazgo, emprendimiento e innovación social, entre ellas la de Luis Ángel Robles, estudiante del Tecnológico de Monterrey Campus Chihuahua, quien fue reconocido por desarrollar una solución para mejorar la calidad del agua utilizada en el campo.

Instituido en 1993 por FEMSA y el Tecnológico de Monterrey, el premio llega este año a su 34.ª edición y tiene como propósito reconocer a personas, organizaciones y estudiantes que contribuyen al desarrollo de México y al bienestar de sus comunidades. Actualmente contempla tres categorías: Liderazgo Empresarial Humanista, Emprendimiento Social e Innovación Social Estudiantil.

Pero detrás del reconocimiento existe una historia que comenzó mucho antes, con la visión de un empresario regiomontano que entendió que el crecimiento económico debía ir acompañado de educación, desarrollo humano y responsabilidad con la comunidad.

Eugenio Garza Sada: el empresario que entendió que la educación podía transformar a México

Eugenio Garza Sada nació el 11 de enero de 1892 en Monterrey, Nuevo León, en una familia vinculada con la tradición empresarial de la ciudad. Fue hijo de Isaac Garza, uno de los fundadores de la Cervecería Cuauhtémoc, y creció durante una etapa en la que Monterrey comenzaba a consolidarse como uno de los principales centros industriales del país.

Su formación estuvo marcada por la disciplina y el trabajo. Durante los años de conflicto político en México, su familia se trasladó a Estados Unidos, donde Eugenio trabajó como dependiente de una tienda y como acomodador en un cine mientras continuaba sus estudios. Posteriormente ingresó al Massachusetts Institute of Technology (MIT), donde estudió Ingeniería Civil y obtuvo su título en 1914.

En 1917 regresó a México y comenzó a trabajar en la Cervecería Cuauhtémoc, inicialmente en el Departamento de Ventas. Con el paso de los años asumió mayores responsabilidades hasta convertirse en presidente de Valores Industriales, S.A. (VISA), grupo empresarial que se había desarrollado alrededor de la cervecería.

Sin embargo, su legado no se limitó al ámbito empresarial. Garza Sada veía detrás de cada puesto de trabajo a una persona y defendía una filosofía basada en la responsabilidad, la austeridad, la disciplina, el respeto y el desarrollo de quienes formaban parte de las empresas.

También consideraba que la educación era una herramienta fundamental para que México pudiera avanzar. A través de la Sociedad Cuauhtémoc y Famosa impulsó programas de capacitación y becas para los hijos de trabajadores y, posteriormente, encabezó el proyecto que daría origen al Tecnológico de Monterrey en 1943.

La institución comenzó en una casa del centro de Monterrey con alrededor de 350 estudiantes y unos cuantos profesores. Garza Sada permaneció como presidente del Consejo Directivo durante tres décadas, hasta su muerte en 1973.

Su filosofía quedó plasmada también en el llamado Ideario de Don Eugenio Garza Sada, compuesto por 17 normas y conceptos que reflejaban su manera de entender el trabajo, la empresa y la relación con las personas. Su legado empresarial es hoy asociado con una visión humanista en la que generar resultados y generar bienestar no son objetivos separados.

34 ediciones después, el premio mantiene vigente esa visión

Dos décadas después de su fallecimiento, FEMSA y el Tecnológico de Monterrey instituyeron en 1993 el Premio Eugenio Garza Sada para mantener vigente esa filosofía y reconocer a quienes trabajan por mejorar las condiciones de sus comunidades. Desde entonces, el reconocimiento ha evolucionado hasta convertirse en una plataforma que distingue tanto a empresarios y organizaciones como a jóvenes que están desarrollando soluciones a problemas sociales.

En la edición 2026, los reconocimientos fueron para Eric Hágsater Gartenberg, en Liderazgo Empresarial Humanista; Formando Emprendedores A.B.P., en Emprendimiento Social; y Luis Ángel Robles, en Innovación Social Estudiantil.

Hágsater Gartenberg fue reconocido por una trayectoria relacionada con el emprendimiento, la salud, la educación y la conservación ambiental. Como presidente de Grupo Chinoin y fundador de Pronatura, entre otras iniciativas, ha impulsado proyectos que han beneficiado a miles de personas y que combinan actividad empresarial con causas sociales y ambientales.

Por su parte, Formando Emprendedores A.B.P. recibió el reconocimiento por más de dos décadas de trabajo en el desarrollo de habilidades para la vida, educación financiera y participación ciudadana entre niñas, niños y adolescentes. La organización ha beneficiado a más de 229 mil personas mediante programas implementados principalmente en escuelas públicas de Nuevo León, Coahuila y Durango.

En conjunto, los tres reconocimientos representan 4.5 millones de pesos. Liderazgo Empresarial Humanista contempla 1.5 millones de pesos para ser donados a una causa elegida por el ganador; Emprendimiento Social recibe 2 millones para el proyecto o causa reconocida; mientras que Innovación Social Estudiantil contempla 1 millón de pesos, dividido entre el proyecto ganador y una vivencia internacional en un ecosistema emprendedor.

Luis Ángel Robles: una solución nacida en Chihuahua para cuidar el agua

Entre los protagonistas de esta edición destaca Luis Ángel Robles, estudiante de quinto semestre de Ingeniería en Mecatrónica del Tec de Monterrey Campus Chihuahua.

Desde 2024, Robles lidera Oaks Filtration, un proyecto que desarrolla sistemas de filtración de agua mediante una malla que se introduce dentro de los tubos utilizados para riego agrícola. La tecnología busca filtrar el agua antes de que llegue a los cultivos y puede funcionar durante hasta 12 horas continuas.

El proyecto nació con una problemática concreta: encontrar alternativas accesibles que permitan aprovechar mejor el agua utilizada en las actividades agrícolas. Actualmente, Oaks Filtration ha beneficiado a más de 500 agricultores y plantea aplicaciones que pueden extenderse a plantas industriales y sistemas de saneamiento.

Para Robles, el reconocimiento representa también una oportunidad para continuar desarrollando una idea que comenzó desde Chihuahua y que ahora obtiene visibilidad a nivel nacional.

Su proyecto recibió 1 millón de pesos, de los cuales 500 mil serán destinados a Oaks Filtration y otros 500 mil corresponden a una vivencia internacional dentro de un ecosistema emprendedor. Además, recibió junto con los demás ganadores la escultura “Luz Interior”, creada por la escultora mexicana Yvonne Domenge.

Más de tres décadas después de la creación del Premio Eugenio Garza Sada, la historia vuelve a conectar con aquella visión que impulsó al empresario regiomontano: que la educación, el trabajo y la capacidad de crear soluciones pueden convertirse en motores para mejorar la vida de las personas.

En 2026, esa filosofía tiene un nuevo capítulo y uno de sus protagonistas está en Chihuahua: un estudiante que convirtió una problemática del campo en una oportunidad de innovación y que ahora forma parte de la historia de un premio que lleva 34 ediciones reconociendo el talento que busca transformar México.

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