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Quince jóvenes, 13 mil kilómetros y un futuro por construir

Lleva Chihuahua su talento hasta Taiwán para generar valor

La distancia entre Chihuahua y Taiwán es de más de 13 mil kilómetros, pero para la segunda generación de estudiantes que viajará al país asiático, esa distancia representa mucho más que un trayecto: es un puente para adquirir conocimiento, desarrollar nuevas capacidades y regresar a Chihuahua con herramientas para transformar su industria.

Durante el segundo abanderamiento del programa Chihuahua en Taiwán, 15 estudiantes de ingeniería fueron reconocidos antes de emprender una experiencia académica de varios meses en uno de los ecosistemas tecnológicos más importantes del mundo.

Los jóvenes fueron seleccionados entre más de 400 aspirantes y cursarán un semestre en Taiwán, donde se especializarán en automatización e inteligencia artificial aplicada a la manufactura. Después regresarán a Chihuahua para concluir sus estudios y, de acuerdo con el planteamiento del programa, compartir y aplicar los conocimientos adquiridos.

Para Sergio Mancinas, director de INADET, el programa responde a una necesidad directamente relacionada con la capacidad de Chihuahua para atraer inversión: contar con talento especializado.

“El activo más importante para poder atraer una inversión es que tengas el personal calificado y sobre todo el talento”

La segunda edición representa además una evolución respecto a la primera generación, que se enfocó en semiconductores, automatización y electromovilidad. Ahora, la inteligencia artificial se incorpora de manera directa a la formación de los estudiantes, particularmente vinculada con los procesos de manufactura.

De la inversión al conocimiento

La relación entre Chihuahua y Taiwán tiene también una dimensión industrial. Empresas de origen taiwanés como Pegatron, Wistron, Inventec y Foxconn tienen presencia en Ciudad Juárez, formando parte de una cadena productiva que conecta al estado con uno de los principales polos tecnológicos de Asia. Por eso, el intercambio académico busca ir más allá de preparar jóvenes para incorporarse a una empresa.

Ulises Fernández Gamboa, secretario de Innovación y Desarrollo Económico, planteó durante el abanderamiento que el siguiente paso para Chihuahua consiste en generar y retener una mayor proporción del valor que actualmente produce su economía.

“Hoy es momento de empezar a generar y retener valor”

La apuesta, explicó, consiste en que el conocimiento adquirido por los estudiantes pueda convertirse posteriormente en proyectos, empresas, tecnología y procesos productivos desarrollados desde Chihuahua.

“Cómo ese conocimiento se va a convertir en proyectos, proyectos que van a ser empresas, proyectos que van a ser las empresas más eficientes”

El planteamiento cambia así la conversación sobre el talento. No se trata solamente de preparar jóvenes para ocupar los empleos que ya existen, sino de desarrollar las capacidades que permitan a Chihuahua crear nuevas empresas, tecnologías y soluciones.

Un puente de 13 mil kilómetros

Mancinas describió la relación con Taiwán como un puente construido desde Chihuahua para conectar conocimiento y experiencias entre ambos territorios.

“Se construyen puentes con concreto con acero pero creo que desde Chihuahua hemos construido un puente muy importante de más de 13 mil kilómetros”

La historia comenzó, explicó, entre finales de 2022 y principios de 2023, cuando desde Chihuahua se planteó la posibilidad de establecer un intercambio de estudiantes con Taiwán. En un principio, la propuesta enfrentó resistencia. Se requerían estudiantes con un alto nivel técnico, conocimientos de inglés y otras capacidades especializadas. La respuesta de Chihuahua fue demostrar que ese talento existía.

Después de varios años de gestiones y acercamientos, en 2025 partió la primera generación de estudiantes. Ahora, con la segunda edición, el programa busca consolidarse como una vía para conectar el talento chihuahuense con el conocimiento tecnológico internacional.

Más que estudiantes: talento multiplicador

Uno de los objetivos centrales del programa es que el conocimiento adquirido en Taiwán no termine en los 15 estudiantes que viajarán. Mancinas lo resumió así:

“El conocimiento y la transferencia de tecnología si no se comparte no sirve de nada”

Por ello, los jóvenes regresarán a Chihuahua con la responsabilidad de convertirse en talento multiplicador: compartir lo aprendido y utilizarlo para fortalecer a las empresas, universidades y proyectos que forman parte del ecosistema estatal. La intención también es que la experiencia internacional fortalezca capacidades que van más allá de las competencias técnicas.

Los estudiantes tendrán que desenvolverse en una cultura, idioma y entorno diferentes, enfrentando nuevos retos académicos y personales. Esa experiencia, señaló Fernández Gamboa, también contribuirá a desarrollar una capacidad fundamental para el mercado laboral actual: la resiliencia.

Una apuesta que conecta industria, academia y gobierno

Fernández Gamboa destacó que el programa es resultado de una coordinación entre gobierno, instituciones educativas y sector empresarial, una colaboración que consideró una de las ventajas competitivas de Chihuahua.

“Una de las mayores ventajas competitivas que tiene nuestro estado es la coordinación público-privada”

Desde esta perspectiva, Chihuahua en Taiwán forma parte de una estrategia más amplia: fortalecer las capacidades que necesita una economía que avanza hacia la automatización, la inteligencia artificial y la manufactura avanzada.

El objetivo es que el talento que hoy sale del estado para aprender pueda regresar y contribuir a que una mayor parte del conocimiento y del valor generado por la industria permanezca en Chihuahua.

“Crear empresa chihuahuense, tecnologías chihuahuense, conocimiento chihuahuense para poder retener y capturar en mejor de los sentidos ese valor que se genera hoy en el estado”

Taiwán como referencia

Durante su intervención, Mancinas recordó que Taiwán también apostó en décadas anteriores por enviar ingenieros al extranjero para adquirir conocimiento tecnológico, particularmente relacionado con los semiconductores. Con el tiempo, esa estrategia contribuyó al desarrollo de una de las industrias tecnológicas más relevantes del mundo.

Ahora Chihuahua busca aprovechar una lógica similar: enviar jóvenes a aprender en un ecosistema tecnológico avanzado para que posteriormente ese conocimiento pueda ser aplicado y multiplicado en su propio territorio.

La segunda generación de Chihuahua en Taiwán representa, así, una apuesta que va más allá de un semestre en el extranjero.

Son 15 estudiantes que llevan consigo la representación de sus universidades, de Chihuahua y de México, pero también una responsabilidad: regresar con conocimiento capaz de convertirse en proyectos, innovación y nuevas capacidades para el estado.

Como señaló Mancinas:

“Muchas veces una experiencia como esta puede marcar el rumbo de toda una trayectoria profesional”

Para Ulises Fernández Gamboa, titular de la Secretaría de Innovación y Desarrollo Económico (SIDE), el segundo abanderamiento de esta generación representa algo más grande que enviar estudiantes al otro lado del mundo. Es parte de una transformación que busca cambiar la manera en que Chihuahua participa en las nuevas cadenas de valor.

El funcionario destacó que detrás de este tipo de iniciativas existe una coordinación entre Gobierno, academia, empresas y organismos que, con los años, ha permitido construir una plataforma para el desarrollo del estado.

“Una de las mayores ventajas competitivas que tiene nuestro estado es la coordinación público-privada”

Pero el reto, dijo, no termina cuando los estudiantes regresen de Taiwán. Ahí comienza la parte más importante: convertir lo aprendido en proyectos, tecnología, empresas y nuevas capacidades productivas.

“Hoy es momento de empezar a generar y retener valor.”

La frase resume uno de los cambios de fondo que plantea esta segunda generación. Chihuahua ya demostró que puede atraer inversiones, generar empleo y convertirse en una plataforma manufacturera competitiva. Ahora el desafío es que una mayor parte del conocimiento y de la tecnología que hacen posible esa producción también se genere dentro del estado.

La apuesta, explicó, es construir una cadena que vaya del conocimiento a los proyectos y de los proyectos a las empresas.

“cómo ese conocimiento se va a convertir en proyectos, proyectos que van a ser empresas, proyectos que van a ser las empresas más eficientes.”

Por eso, el regreso de los 15 estudiantes será tan importante como su partida. La intención es que el conocimiento adquirido en Taiwán no se quede en ellos, sino que encuentre espacio para multiplicarse en universidades, empresas, laboratorios y nuevos proyectos.

En ese sentido, Taiwán 2.0 plantea una pregunta mucho más ambiciosa que quiénes tendrán la oportunidad de viajar: ¿qué será capaz de construir Chihuahua con el conocimiento que regrese?

LEER MÁS: Talento y semiconductores: la nueva generación que vuelve a Chihuahua desde Taiwán

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