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Oselí: inteligencia artificial para romper la barrera del idioma en la salud

En Chihuahua, la innovación comienza a encontrar nuevas formas de responder a algunos de los retos sociales más importantes. Un ejemplo es Oselí, una plataforma de inteligencia artificial aplicada a la salud que busca facilitar la comunicación entre el personal médico y pacientes de comunidades indígenas, comenzando con la lengua rarámuri.

Detrás de esta herramienta existe una idea que va más allá de la tecnología: que ninguna persona debería enfrentar dificultades para recibir atención médica de calidad debido a una barrera de comunicación. A partir de esta inquietud, un equipo originario de Chihuahua comenzó a desarrollar una solución que utiliza la inteligencia artificial como un puente entre dos lenguas y, sobre todo, entre dos realidades.

Una idea que nació en familia

Oselí surgió de una inquietud compartida entre Esteban Chávez Ortiz y Sofía García Espinosa, quienes comenzaron a preguntarse cómo podían contribuir a mejorar el acceso a servicios básicos para las comunidades indígenas de Chihuahua.

La pregunta inicial fue sencilla, pero abrió la puerta a un proyecto que poco a poco comenzó a tomar forma: ¿cómo utilizar la tecnología para enfrentar la barrera del idioma y facilitar la comunicación en espacios tan importantes como una consulta médica?

A este esfuerzo se sumó Angel Nogueira Prieto, y con el tiempo el proyecto comenzó a consolidar un equipo enfocado en desarrollar una herramienta capaz de acercar al sector médico con la comunidad rarámuri.

La intención no era crear únicamente una aplicación, sino construir un puente que pudiera facilitar la comunicación y, al mismo tiempo, aportar a la preservación de las lenguas originarias.

Inteligencia artificial con responsabilidad

Uno de los elementos que distingue a Oselí es la manera en que utiliza la inteligencia artificial.

La plataforma no funciona como un traductor que genera libremente cualquier frase. En su lugar, cuenta con un catálogo de expresiones médicas en español y rarámuri que han sido previamente validadas.

Cuando el personal médico necesita comunicar una indicación o realizar una pregunta, Oselí permite buscar dentro de este catálogo y mostrar la frase correspondiente en la lengua rarámuri.

Este modelo responde a una necesidad fundamental en el ámbito de la salud: reducir el margen de error en una conversación donde cada palabra puede ser importante. La tecnología, en este caso, no busca sustituir el conocimiento de intérpretes o especialistas, sino convertirse en una herramienta que facilite la comunicación cuando existe una barrera lingüística.

Un reto que comienza en Chihuahua

El proyecto pone su atención inicialmente en la población rarámuri, uno de los cuatro pueblos indígenas de Chihuahua.

De acuerdo con información de INALI, INEGI e INPI, en el estado viven más de 91 mil personas rarámuri. A nivel nacional, más de 886 mil personas hablan únicamente una lengua indígena y no español.

Estas cifras muestran la dimensión de una problemática que muchas veces permanece fuera de las conversaciones sobre innovación tecnológica. En comunidades de la Sierra Tarahumara, por ejemplo, la comunicación entre pacientes y personal médico puede representar un desafío cuando no existen intérpretes médicos capacitados disponibles.

Oselí busca atender precisamente ese punto: facilitar que una consulta pueda desarrollarse con mayor claridad y que el idioma no represente una limitante para explicar síntomas, comprender indicaciones o responder preguntas relacionadas con la salud.

Innovar también para preservar

Además de su aplicación en el ámbito médico, el proyecto tiene una segunda dimensión: contribuir a mantener vigentes las lenguas originarias.

Para el equipo detrás de Oselí, incorporar el rarámuri a una herramienta tecnológica representa también una manera de demostrar que las lenguas indígenas pueden formar parte de las nuevas soluciones digitales y de los desarrollos de inteligencia artificial.

En un momento en el que la tecnología avanza rápidamente, proyectos como este plantean una pregunta importante: ¿cómo hacer que esa innovación llegue a más personas y responda a necesidades que existen en las comunidades?

Desde Chihuahua, Oselí busca dar una respuesta concreta a través de una herramienta que combina tecnología, conocimiento lingüístico y una visión social.

El siguiente paso

El desarrollo de Oselí todavía tiene camino por recorrer. Uno de sus principales retos será continuar ampliando y perfeccionando el catálogo, fortalecer los procesos de validación y llevar la herramienta a más espacios donde pueda ser de utilidad para médicos y pacientes.

La visión del proyecto también apunta a que esta primera experiencia pueda abrir nuevas posibilidades para utilizar tecnología en otros contextos donde el idioma representa una barrera para acceder a servicios.

Lo que comenzó como una conversación entre integrantes de una familia se ha convertido en un proyecto de innovación desarrollado en Chihuahua, con la posibilidad de generar impacto en uno de los ámbitos más importantes para cualquier comunidad: el acceso a la salud.

Oselí representa así una nueva manera de entender la innovación: no solamente como tecnología capaz de hacer más cosas, sino como una herramienta que puede ayudar a resolver problemas reales. En este caso, con un objetivo tan claro como significativo: construir un puente para que el idioma no sea una barrera entre un paciente y la atención que necesita.

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