Por Jorge Cruz Camberos
Canadá no es cualquier socio de Estados Unidos. Es su vecino, aliado histórico y uno de sus mayores socios comerciales. Por eso, lo que está pasando entre ambos debería prender algunas alertas en Chihuahua. Las negociaciones comerciales se rompieron y Estados Unidos decidió imponer nuevos aranceles a productos canadienses. Canadá respondió anunciando represalias.
Más allá de quién tenga razón, hay una señal que no deberíamos ignorar: si Estados Unidos está dispuesto a tensar la relación con Canadá, ninguna relación comercial puede darse por garantizada. Y para Chihuahua eso importa mucho.
Durante décadas construimos buena parte de nuestro desarrollo alrededor de una enorme ventaja: estar junto al mercado más grande del mundo. El TLCAN primero y el T-MEC después dieron certeza para atraer plantas, desarrollar parques industriales y convertirnos en una potencia exportadora. Pero las ventajas también caducan.
La revisión del T-MEC ocurre justo cuando Estados Unidos está replanteando su política comercial bajo una lógica mucho más agresiva. Pensar que México estará automáticamente protegido porque somos socios sería un error. No creo que la respuesta sea alejarnos de Estados Unidos. Al contrario. Nuestra integración con Norteamérica sigue siendo una de las mayores oportunidades económicas que tiene Chihuahua. Lo que necesitamos es llegar más fuertes a esa relación.
Eso significa desarrollar más proveedores mexicanos, aumentar el contenido regional de lo que fabricamos y diversificar mercados. También significa resolver energía, infraestructura y talento para que las empresas estén en Chihuahua no solamente porque existe un tratado comercial, sino porque aquí realmente conviene producir. Y hay algo más.
Chihuahua no debería observar la revisión del T-MEC desde la banca. Empresarios, organismos y gobierno tenemos que participar activamente en la conversación sobre las reglas que definirán nuestra competitividad durante la próxima década. Canadá acaba de recordarnos algo importante: incluso las relaciones comerciales más sólidas pueden cambiar. La pregunta no es si Estados Unidos seguirá siendo nuestro principal socio. Seguramente lo será.
La pregunta es mucho más importante: ¿qué tan fuerte será Chihuahua si algún día cambian las reglas del juego?
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