Chihuahua recupera inversión, pero la deuda sigue marcando el presupuesto
La relación entre deuda pública e inversión se ha convertido en uno de los indicadores que permiten observar cómo cambia la capacidad financiera de un estado. En Chihuahua, los datos de la Estadística de Finanzas Públicas Estatales y Municipales (EFIPEM) muestran una recuperación en los recursos destinados a inversión respecto a los utilizados para el pago de la deuda, aunque todavía lejos de los niveles registrados hace más de una década.
En 2024, Chihuahua destinó alrededor de 0.26 pesos a inversión pública por cada peso dedicado al pago de su deuda. Un año antes, la relación era de 0.14 pesos. El avance representa una mejora en el indicador, pero también evidencia cuánto ha cambiado la estructura del gasto público estatal.
El dato adquiere mayor relevancia cuando se observa la trayectoria completa: en 2012 la relación alcanzaba aproximadamente 1.4 pesos de inversión por cada peso destinado al pago de la deuda. Desde entonces comenzó una tendencia descendente que llevó el indicador hasta niveles cercanos a 0.1 pesos entre 2020 y 2022.
De 1.4 pesos de inversión a menos de 0.3
La evolución muestra un cambio importante en la relación entre ambos componentes del gasto. En 2012, por cada peso destinado al pago de la deuda, Chihuahua dedicaba alrededor de 1.4 pesos a inversión. En 2013 fueron 0.9 pesos y en 2014 se alcanzaron nuevamente 1.2 pesos.
A partir de 2015 comenzó una reducción más pronunciada. El indicador pasó de 1 peso a 0.5 en 2016, 0.2 en 2017 y 0.3 en 2018. Posteriormente volvió a disminuir hasta ubicarse en alrededor de 0.1 pesos entre 2020 y 2022. Para 2023 se mantuvo en aproximadamente 0.14 pesos y en 2024 avanzó hasta 0.26 pesos.
La lectura más relevante no está solamente en el repunte reciente, sino en la distancia respecto al comienzo de la serie. Aunque Chihuahua mejoró entre 2023 y 2024, todavía destinó menos recursos a inversión por cada peso aplicado al pago de la deuda que durante los primeros años observados.
La EFIPEM permite justamente seguir este comportamiento a partir de los registros de ingresos y egresos de los gobiernos estatales. Su información contempla, entre otros conceptos, inversión pública y deuda pública, incluyendo amortización, intereses, gastos y comisiones.
La inversión vuelve a ganar espacio
El incremento registrado entre 2023 y 2024 representa un cambio positivo en la relación entre inversión y deuda, aunque debe interpretarse con cuidado. Pasar de 0.14 a 0.26 pesos significa que por cada peso destinado al pago de la deuda, el estado dedicó una mayor cantidad de recursos a inversión pública. En términos relativos, el indicador prácticamente se duplicó.
Sin embargo, esto no significa que la deuda haya desaparecido ni que el estado haya dejado de destinar recursos a su servicio. Tampoco permite, por sí mismo, determinar si el monto total de la deuda aumentó o disminuyó.
Lo que sí muestra es una modificación en la proporción entre dos destinos relevantes del gasto público: los recursos utilizados para atender las obligaciones de deuda y aquellos dirigidos a inversión.
Esta distinción resulta importante porque la deuda pública puede incluir diferentes componentes financieros. En la clasificación de INEGI, el capítulo de deuda pública contempla conceptos como amortización, intereses, gastos y comisiones, así como adeudos de ejercicios fiscales anteriores.
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El reto: que la recuperación se traduzca en infraestructura
El repunte de 2024 abre una pregunta más importante para las finanzas estatales: qué tan sostenible puede ser la recuperación de la inversión pública frente a las obligaciones financieras.
La inversión pública es uno de los componentes mediante los cuales un gobierno puede canalizar recursos hacia infraestructura, equipamiento y proyectos que impacten la actividad económica y las condiciones de vida. Por eso, la relación entre inversión y deuda no sólo habla de contabilidad pública; también permite observar cuánto margen existe para destinar recursos a proyectos de largo plazo.
Chihuahua llegó a 2024 con una relación de 0.26 pesos de inversión por cada peso destinado al pago de la deuda, frente a los 0.14 pesos registrados en 2023. Es una recuperación que merece seguimiento, especialmente después de varios años en los que el indicador se mantuvo en niveles considerablemente menores a los observados al inicio de la serie.
El desafío ahora consiste en sostener esa recuperación y, al mismo tiempo, administrar las obligaciones financieras sin reducir el espacio disponible para inversión.
Más que mirar únicamente cuánto debe un estado, resulta necesario observar qué proporción de sus recursos termina destinada a pagar obligaciones y cuánto queda disponible para construir infraestructura y generar condiciones para el crecimiento.
Para Chihuahua, los datos de 2024 muestran que la inversión comenzó a recuperar terreno frente al pago de la deuda. El siguiente reto será convertir ese mayor margen en capacidad sostenida para invertir en el futuro del estado.
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Fuente: INEGI, Estadísticas de Finanzas Públicas Estatales y Municipales (EFIPEM), incluyendo datos de entidades federativas y Ciudad de México.




