Por Jorge Cruz Camberos
Hay una parte de la economía de Delicias que no sale de un establo, una huerta o una planta procesadora. Viene del trabajo de quienes se fueron y siguen mandando dinero a casa. Y cuando se mide por habitante, llama todavía más la atención.
Durante el primer semestre de 2026, Delicias recibió 90.5 millones de dólares en remesas, según información del CIES basada en datos del Banco de México. Eso representa el 13.4% de todo lo que recibió Chihuahua: prácticamente uno de cada siete dólares enviados al estado. Delicias fue el tercer municipio receptor, detrás de Juárez y Chihuahua capital. Pero el tamaño de sus poblaciones cambia la lectura.
Si dividimos esos envíos entre la población municipal del Censo 2020, Delicias recibió aproximadamente 600 dólares por habitante en seis meses. En Chihuahua capital fueron alrededor de 170 dólares y en Juárez, 120. Es decir: proporcionalmente, Delicias recibió unas cinco veces lo de Juárez.
El cálculo utiliza población de 2020 y no significa que cada persona haya recibido esa cantidad. Sirve para dimensionar el flujo frente al tamaño del municipio. Y revela algo que merece atención: las remesas tienen un peso especial en la economía del centro-sur.
A los 90.5 millones de Delicias se suman 19.2 millones de Meoqui, 20.8 millones de Camargo y 10.9 millones de Jiménez. Entre los cuatro municipios captaron 141.4 millones de dólares en un semestre. Detrás de esos números hay familias pagando alimentos, consultas, colegiaturas o mejoras a su vivienda. También hay compras que sostienen comercios, servicios y empleos locales.
Por eso, esta conversación le sirve a todo Chihuahua. Cada municipio debería conocer cuánto recibe, cómo evoluciona ese ingreso y qué necesitan las familias que dependen de él. También debemos cuidar la interpretación: el lugar donde se registra una remesa no necesariamente describe con precisión dónde vive o gasta la familia beneficiaria.
¿Qué podemos hacer con esta información?
Primero, facilitar servicios financieros accesibles y educación para administrar ese dinero. Después, ofrecer acompañamiento a quienes quieran ahorrar, construir patrimonio o abrir un negocio.
Las remesas pertenecen a las familias. Convertirlas en inversión debe ser una opción confiable, nunca una obligación ni una expectativa impuesta desde el gobierno.
Aquí los CODER pueden ayudar: reunir a municipios, instituciones financieras, universidades y empresarios para identificar necesidades y conectar a los paisanos con proyectos viables en sus comunidades. Delicias nos está mostrando una dimensión de su economía que merece más atención. Chihuahua sabe buscar inversionistas fuera. También necesita reconocer a quienes, desde lejos, siguen apostando por su tierra cada vez que mandan dinero a casa.
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