spot_img
spot_img

Lo que antes era excedente, hoy alimenta: CIMA mueve 165 toneladas con propósito

Para una empresa de alimentos, un producto que deja de ser comercializable no necesariamente tiene que convertirse en desperdicio. Esa es la lógica detrás de Fundación CIMA x Ti, iniciativa de la empresa mexicana CIMA que ha construido durante los últimos tres años un modelo para recuperar excedentes aptos para consumo y conectarlos con organizaciones que pueden hacerlos llegar a quienes los necesitan.

En lo que va de 2026, CIMA ha canalizado 84,448 kilogramos de alimentos, equivalentes a más de 84 toneladas. Con ello, el acumulado desde el inicio de operaciones de la fundación alcanza 165 toneladas de alimento aprovechado y distribuido.

El dato cobra otra dimensión cuando se observa el tamaño del problema en México. La Red de Bancos de Alimentos de México (Red BAMX) estima que en el país se pierden o desperdician alrededor de 30 millones de toneladas de alimentos al año, mientras más de 44 millones de personas viven con algún grado de inseguridad alimentaria.

Para CIMA, la oportunidad está en cerrar esa brecha desde la operación cotidiana: identificar qué alimentos todavía tienen valor, evitar que terminen como residuos y encontrar el canal adecuado para redistribuirlos.

De excedente comercial a alimento aprovechable

El modelo parte de una situación común dentro de la industria y el comercio de alimentos: existen productos que ya no pueden colocarse normalmente en el mercado, pero que mantienen sus condiciones de calidad y son aptos para consumo.

En el caso de CIMA, se trata principalmente de inventario adicional que no fue requerido y de productos cuya presentación o empaque sufrió algún daño que impide su comercialización, aunque el alimento conserve su calidad.

A través de Fundación CIMA x Ti, estos productos son identificados y canalizados hacia organizaciones con capacidad de distribución, entre ellas la Red de Bancos de Alimentos de México, sistemas DIF, casas hogar, refugios y asociaciones que trabajan con escuelas y comunidades.

La estrategia convierte así un problema operativo —el excedente— en una oportunidad de aprovechamiento.

Y esa lógica tiene un componente empresarial importante: el objetivo no es solamente donar, sino construir una ruta para que un producto que perdió valor comercial conserve su valor alimentario.

84 toneladas en 2026 y una red que lleva el alimento hasta donde hace falta

Durante 2026, el programa ha llevado alimentos a distintas ciudades del país. Entre las que han recibido mayores volúmenes se encuentran Aguascalientes, Ciudad Juárez, Cuernavaca, Chihuahua capital, Zacatecas capital y Oaxaca capital.

La coordinación con organizaciones especializadas resulta clave. La Red BAMX, por ejemplo, opera actualmente una red de 59 bancos de alimentos que recuperan, clasifican y distribuyen productos aptos para consumo a familias y comunidades en situación de vulnerabilidad.

Esto permite que las donaciones no se queden únicamente en el punto donde se genera el excedente, sino que entren a una estructura capaz de recibir, organizar y distribuir los alimentos.

“En México se desperdician alimentos aptos para consumo todos los días, mientras millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria. No podemos resolver este desafío solos, pero sí podemos asegurarnos de que los excedentes de nuestras sucursales lleguen oportunamente a organizaciones que cuentan con la experiencia y la capacidad para aprovecharlos”, explicó Teddy Martínez, Director General de CIMA.

Desde el inicio de Fundación CIMA x Ti, hace aproximadamente tres años, el acumulado alcanza 165 toneladas canalizadas, una cifra que muestra cómo una estrategia sostenida puede convertir acciones aisladas en un modelo permanente de aprovechamiento.

Cuando la sostenibilidad también se vuelve estrategia empresarial

El desperdicio de alimentos no representa únicamente una problemática social. También implica desaprovechar los recursos utilizados para producir, transportar, almacenar y comercializar esos productos.

La propia Red BAMX señala que las pérdidas y desperdicios alimentarios representan también un uso ineficiente de recursos como tierra, agua, energía e insumos.

Por eso, el rescate de excedentes forma parte de una conversación empresarial cada vez más relacionada con eficiencia operativa, sostenibilidad y economía circular.

A nivel internacional, Naciones Unidas establece dentro del ODS 12, relacionado con producción y consumo responsables, la meta 12.3: reducir a la mitad el desperdicio mundial de alimentos per cápita para 2030 y disminuir las pérdidas a lo largo de las cadenas de producción y suministro.

En ese contexto, el caso de CIMA muestra una idea sencilla pero con implicaciones amplias: un producto que ya no puede venderse todavía puede tener valor.

La diferencia está en contar con un sistema que detecte ese excedente, determine que continúa siendo apto para consumo y encuentre rápidamente una organización capaz de aprovecharlo.

Más que una cifra de donaciones, las 165 toneladas canalizadas por Fundación CIMA x Ti representan tres años de una operación diseñada para que menos alimentos terminen como desperdicio y más productos lleguen a donde pueden generar valor.

Y ahí está el verdadero cambio de perspectiva: para una empresa, la sostenibilidad no siempre comienza con crear algo nuevo. A veces comienza con preguntarse qué más puede hacerse con aquello que ya existe.

LEER MAS: Chihuahua construyó una fortaleza exportadora en 20 años: IMCO

Únete a nuestro canal de WhatsApp y recibe las noticias más relevantes sobre sector empresarial, desarrollo económico y tendencias que impactan a Chihuahua directamente en tu celular.

https://chat.whatsapp.com/FOAvVNy6aQSJ5ZiXDQqbw3?mode=gi_t

Posts Relacionados

Post Populares