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El corazón de Chihuahua, merece una noche más

La transformación del Centro Histórico se transforma con nuevos espacios y proyectos que buscan hacerlo más atractivo, accesible y vivo.

Una ciudad que se camina también se conoce

Hay lugares que se visitan y otros que se viven. En Chihuahua, el Centro Histórico tiene el potencial de convertirse cada vez más en lo segundo: un espacio para caminar, descubrir, comer, conocer su historia, disfrutar de la cultura y encontrar nuevas razones para permanecer unas horas más en la ciudad.

En los últimos años, distintas acciones han buscado mejorar la infraestructura y recuperar espacios del primer cuadro de Chihuahua. Detrás de parte de estos esfuerzos se encuentra el Fideicomiso del Centro Urbano e Histórico de la Ciudad de Chihuahua, trabaja en coordinación con autoridades y distintos actores para atender las necesidades de esta zona.

El Fideicomiso revisó proyectos relacionados con infraestructura, protección de espacios y prevención de riesgos, además de plantear rutas que permitan impulsar el turismo y el entretenimiento en el Centro Histórico.

Más allá de las obras, el verdadero reto está en lo que sucede después: lograr que quien llega a Chihuahua no vea el Centro solamente como un lugar de paso, sino como un destino dentro de su propia visita.

Dejar de pasar por el Centro para empezar a recorrerlo

Una de las grandes oportunidades del Centro Histórico está en algo tan sencillo como caminarlo.

La recuperación de espacios como Plaza Merino y la calle Libertad ha permitido generar zonas con una imagen urbana renovada, iluminación, mobiliario y áreas que favorecen una experiencia peatonal distinta. A esto se suman acciones permanentes de mantenimiento y conservación en calles y espacios públicos del primer cuadro.

También existen proyectos que buscan transformar visualmente algunas de las calles más representativas. El programa “Rutas Mágicas de Color”, por ejemplo, contempla intervenir 250 fachadas mediante pintura y murales artísticos, comenzando con una primera etapa de 69 inmuebles. La iniciativa busca mejorar la imagen urbana y fortalecer la identidad cultural y generar recorridos visuales que hagan más atractiva la zona para quienes la visitan.

Para el turista, esto puede significar algo mucho más importante que una calle renovada: significa tener más motivos para caminarla.

Una plaza puede convertirse en un punto de descanso; una fachada, en una fotografía; un edificio histórico, en una historia que contar; y una calle, en el camino hacia un restaurante, una cafetería, un museo o un espacio cultural.

El Centro Histórico comienza a funcionar entonces como una experiencia y no solamente como una ubicación.

El siguiente paso: que haya algo que hacer después del recorrido

Recuperar infraestructura es fundamental, pero un Centro Histórico turístico necesita algo más: actividad.

La conversación sobre el futuro de esta zona pasa necesariamente por combinar patrimonio con gastronomía, comercio, cultura y entretenimiento. El propio Fideicomiso ha señalado como parte de sus objetivos actuales impulsar el turismo y el entretenimiento en el primer cuadro.

Aquí existe una oportunidad especialmente importante para el turismo de negocios.

Chihuahua recibe visitantes que llegan por congresos, reuniones empresariales, convenciones, actividades académicas y encuentros profesionales. Para ellos, una jornada puede terminar después de una reunión de trabajo, pero la experiencia de la ciudad no tiene por qué terminar ahí.

Una caminata por el Centro, una cena, una visita cultural, una exposición o una función de cine pueden convertirse en planes sencillos para prolongar la estancia.

Lo mismo ocurre con quienes llegan por motivos artísticos. Un creador que visita Chihuahua para participar en un festival, una exposición o una presentación puede encontrar en el Centro espacios para conocer la escena cultural local y relacionarse con otros artistas.

Por eso, el siguiente gran paso no consiste únicamente en mejorar las calles, sino en llenarlas de experiencias.

Un Centro Histórico para todos

Otro de los grandes retos para cualquier destino turístico es lograr que sus espacios puedan disfrutarse por el mayor número posible de personas.

En Chihuahua existen proyectos que apuntan hacia esa dirección, como la propuesta de desarrollar una ruta podotáctil que conecte distintos puntos emblemáticos del Centro Histórico y facilite el desplazamiento de personas con discapacidad visual.

La accesibilidad no debería verse únicamente como una obra de infraestructura. También puede convertirse en una característica que fortalezca la competitividad turística de la ciudad.

Un Centro que puede recorrerse con mayor facilidad es un Centro que puede ser disfrutado por familias, adultos mayores, personas con discapacidad, visitantes nacionales y extranjeros. Además es un Centro que puede contar mejor su propia historia.

Porque conservar el patrimonio significa únicamente mantener edificios y calles; y también significa conseguir que las nuevas generaciones y quienes llegan de fuera puedan entender por qué esos lugares son importantes.

Ahí es donde la arquitectura, el arte, la gastronomía, los museos, las plazas, los comercios y las actividades culturales pueden comenzar a contar una misma historia: la de una ciudad que reconoce su pasado mientras encuentra nuevas maneras de vivirlo.

Que el Centro Histórico sea una razón para quedarse

El verdadero éxito de la recuperación del Centro Histórico no debería medirse solamente por cuántas calles fueron intervenidas, cuántas fachadas fueron pintadas o cuántos proyectos fueron anunciados. También debería medirse por algo mucho más cercano a la experiencia del visitante: ¿cuánto tiempo quiere quedarse una persona en el Centro?

Si alguien llega a Chihuahua por negocios y decide caminar unas horas antes de regresar a su hotel, el Centro está cumpliendo una función turística.

Si una familia llega durante el fin de semana y encuentra una plaza para descansar, un restaurante, un museo y una actividad cultural, el Centro está cumpliendo una función turística.

Si un artista llega a la ciudad y encuentra espacios donde conocer, crear y compartir, el Centro está cumpliendo una función cultural.

Y si un visitante decide cambiar su itinerario, quedarse una noche más y conocer lo que no había contemplado, entonces la recuperación deja de ser solamente urbana y comienza a convertirse en una estrategia turística.

Chihuahua tiene en su Centro Histórico una de sus mayores cartas para contar quién es. El trabajo que se ha realizado en infraestructura, mantenimiento, imagen urbana y recuperación de espacios abre una oportunidad que va mucho más allá de embellecer el primer cuadro.

El siguiente paso es hacer que todo eso se conecte.

Que una plaza lleve a una calle, una calle a un restaurante, un restaurante a un museo, un museo a una actividad cultural y esa actividad a una nueva razón para quedarse.

Porque un Centro Histórico verdaderamente vivo no es el que solamente conserva sus edificios.

Es el que consigue que las personas quieran caminarlo, disfrutarlo, hablar de él y regresar.

Y para una ciudad que busca que sus visitantes se queden un día más, Chihuahua tiene algo que ninguna remodelación puede construir desde cero: una historia propia que todavía tiene mucho por contar.

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