Por el Dr. Pedro Rafael Ávila Cota, presidente del Colegio de Economistas de Chihuahua
¿Qué mide?
La medición se organiza en subíndices, que capturan la naturaleza multidimensional de la competitividad urbana y que son los siguientes: 1. Innovación y Economía. Mide las principales características económicas y la capacidad para competir en sectores de alto valor agregado intensivos en conocimiento y tecnología; 2. Infraestructura. Mide la calidad y eficiencia de los sectores financiero, energético, de telecomunicaciones, transporte, servicios públicos como salud y agua; 3. Mercado de trabajo. Mide la eficiencia de los mercados de factores de producción, principalmente el laboral; 4. Sociedad y Medio ambiente. Mide la calidad de vida de los habitantes a través de áreas como educación, salud; 5. Derecho. Mide el estado de la seguridad pública y certeza jurídica para contar con una ruta clara para el desarrollo de la ciudad y 6. Sistema político y Gobiernos. Mide la capacidad de los gobiernos en influir positivamente en la competitividad a través de sus finanzas y gestión.
Para facilitar la comparación, en cada subíndice las ciudades se ordenan y se agrupan en seis niveles de competitividad: Competitividad muy alta, Competitividad alta, Competitividad media-alta, Competitividad media-baja, Competitividad baja y Competitividad muy baja. Para ello, el índice considera 72 ciudades seleccionadas por su peso demográfico o económico.
Resultados
En ciudades de más de un millón de habitantes, destacan: Querétaro, Guadalajara, Hermosillo, Saltillo, Monterrey, Mérida y Chihuahua (Cd. Juárez en el lugar 12), en ese orden; En ciudades de 500 mil a un millón de habitantes se posicionan: Puerto Vallarta, Tepic y Veracruz con una competitividad alta y, en ciudades de menos de 250 mil habitantes, resalta Delicias, Chihuahua, con una competitividad alta.
¿Cerca o lejos de los estándares internacionales?
Ante el desafío de atraer inversión y talento las principales ciudades de México, buscan ser más competitivas, pero se ubican aún lejos de los estándares internacionales, así lo muestran los resultados arrojados por el Índice de Competitividad Urbana 2026 (ICU)elaborado y presentado por el Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C., y que tiene como propósito evaluar qué tan capaces son las ciudades mexicanas de generar, atraer y retener talento e inversión. En este marco, el IMCO determina que una ciudad competitiva es aquella que eleva la productividad y, con ello, mejora el bienestar de quienes la habitan; el índice analiza condiciones estructurales que hacen posible alcanzar esos objetivos.
Hallazgos
En una observación más minuciosa, los principales hallazgos a nivel general, incluyen:a) La caída del crecimiento promedio del PIB urbano de 4.1% a 2.44%, b) Una percepción de corrupción de 82.65%, c) Una percepción promedio de seguridad de apenas 39.23%, d) El salario mensual para trabajadores de tiempo completo es de 12,149.71 a pesos corrientes, y e) Uno de los hallazgos más relevantes es que ninguna ciudad mexicana alcanza la categoría de competitividad muy alta.
Conclusión: Competitividad urbana en México 2026: el estudio constituye una radiografía de las fortalezas y debilidades de las principales zonas metropolitanas del país, las cuales concentran entre 80 y 90 por ciento del Producto Interno Bruto nacional y albergan cerca del 62 por ciento de la población mexicana. Por ello, sus resultados ofrecen una valiosa referencia para entender el rumbo económico e institucional de México. Pero, muestra que hay avances insuficientes frente a los desafíos estructurales.
Por el Dr. Pedro Rafael Ávila Cota, presidente del Colegio de Economistas de Chihuahua




