Infraestructura, salud, movilidad y talento son los desafíos que definirán el futuro económico y la calidad de vida en Chihuahua.
Todos trabajando por un mismo camino para hacer que Chihuahua crezca.
Infraestructura, salud, agua, transporte, talento y nearshoring forman parte de la agenda que el sector empresarial impulsa para construir una ciudad más competitiva y con mejor calidad de vida.
La competitividad de una ciudad no se mide únicamente por las inversiones que atrae o por el crecimiento de sus exportaciones. También se refleja en la calidad de vida de sus habitantes, en la eficiencia de su infraestructura, en el acceso a la salud, en la movilidad urbana y en la capacidad de retener talento. Bajo esa visión, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) impulsa el llamado Pacto por el Desarrollo Económico y la Prosperidad, una iniciativa que busca alinear esfuerzos entre gobierno, iniciativa privada, academia y sociedad para construir una estrategia de largo plazo para Chihuahua.
En entrevista con Referente, Leopoldo Mares, presidente del CCE, explicó que este esfuerzo surge de la necesidad de atender los retos que hoy limitan la competitividad de la ciudad, pero también de aprovechar las oportunidades que se presentan en un contexto global marcado por el nearshoring, la innovación y la transformación industrial.
Competitividad: atender los focos rojos para avanzar
Aunque Chihuahua mantiene fortalezas importantes en innovación, crecimiento económico, empleo y salarios, la realidad es que todavía enfrenta rezagos que impiden escalar posiciones en los indicadores de competitividad.
Actualmente la ciudad se ubica entre las más competitivas del país, pero para el sector empresarial el objetivo es claro: seguir avanzando.
“Porque pues estamos en el séptimo, aspiramos, pues obviamente hacer el primero”
Para lograrlo, Mares señala que es necesario concentrar esfuerzos en temas que siguen apareciendo como focos rojos dentro de los diagnósticos nacionales: infraestructura, salud, medio ambiente, agua y transporte público.
La visión empresarial parte de una premisa sencilla: el crecimiento económico sostenible depende de que las condiciones urbanas acompañen el desarrollo productivo. Una ciudad puede atraer inversiones, pero si no garantiza movilidad eficiente, acceso a servicios de salud o disponibilidad de agua, eventualmente pierde competitividad frente a otros destinos.
Salud, infraestructura y movilidad: las bases de la calidad de vida
Uno de los temas prioritarios para el sector empresarial es el fortalecimiento de la infraestructura de salud. El proyecto del nuevo hospital del IMSS continúa siendo una de las principales gestiones impulsadas desde el CCE, debido al déficit que enfrenta Chihuahua en atención médica para una población que sigue creciendo.
“Necesitamos también más inversiones privadas en clínicas, hospitales, consultorios para realmente cumplir con el número de camas que nos exige la competitividad de la ciudad”, expresó Leopoldo Mares, presidente de la CCE.
Al mismo tiempo, la infraestructura urbana aparece como otro componente esencial para sostener el desarrollo económico. La construcción de puentes, pasos a desnivel y obras estratégicas busca responder a una ciudad que cada año incrementa su actividad productiva y su demanda de movilidad.
Sin embargo, uno de los proyectos que podría tener un impacto más inmediato en la calidad de vida es la modernización de la semaforización.
Actualmente gran parte de los sistemas de control vial operan con tecnología que supera las dos décadas de antigüedad. Para el sector empresarial, migrar hacia sistemas inteligentes permitiría optimizar tiempos de traslado, reducir congestionamientos y mejorar la eficiencia urbana. A ello se suma otro desafío estructural: el transporte público.
Con una población cercana al millón de habitantes y casi la misma cantidad de vehículos circulando, Chihuahua enfrenta un modelo de movilidad que difícilmente podrá sostenerse en el largo plazo sin una red de transporte más eficiente, moderna y accesible.
La apuesta es fortalecer las rutas alimentadoras y mejorar la conectividad para que más ciudadanos encuentren en el transporte público una alternativa real frente al uso del automóvil particular.
Agua y visión de largo plazo: los desafíos que definirán el futuro
Si existe un tema que preocupa particularmente al sector empresarial es el agua.
El crecimiento industrial, urbano y poblacional ha incrementado la presión sobre los recursos hídricos disponibles. Actualmente, según información compartida por organismos especializados, la ciudad ya depende de fuentes subterráneas cada vez más profundas para abastecer su demanda.
Por ello, proyectos como el aprovechamiento de nuevas fuentes de suministro adquieren una relevancia estratégica para garantizar la sostenibilidad de Chihuahua durante las próximas décadas.
“Ya estamos usando agua ahorita, agua que tiene más de mil años abajo”
La preocupación va más allá de resolver necesidades inmediatas. Lo que está en juego es la capacidad de la ciudad para mantener su crecimiento económico sin comprometer los recursos de las futuras generaciones.
Bajo esta lógica, el Pacto por el Desarrollo Económico busca impulsar una visión de largo plazo que trascienda administraciones municipales y estatales.
Para Leopoldo Mares, Chihuahua ya debería estar pensando en horizontes de planeación hacia 2050, construyendo proyectos que no dependan de ciclos políticos de tres o seis años, sino de objetivos compartidos por toda la comunidad.
Nearshoring, talento y la oportunidad histórica de Chihuahua
Mientras algunos desafíos siguen concentrados en infraestructura y servicios urbanos, Chihuahua mantiene fortalezas claras que lo colocan como uno de los estados mejor posicionados para aprovechar la relocalización de inversiones.
El nearshoring continúa representando una de las mayores oportunidades para la región gracias a su liderazgo exportador, su experiencia manufacturera y su integración con cadenas globales de valor.
Sin embargo, el factor que terminará definiendo el éxito de esta etapa será el talento.
Mares reconoce que Chihuahua ha construido una infraestructura educativa sólida en universidades, tecnológicos y centros de formación técnica alineados con sectores estratégicos como la industria automotriz y aeroespacial. El reto ahora consiste en evitar la fuga de talento y generar condiciones para que los profesionales encuentren oportunidades de desarrollo dentro del estado.
“Nos preocupa que se firme el T-MEC o de alguna manera, si no se firma, pues que sigue vigente el que tenemos actualmente, o sea hay un T-MEC firmado con el que hemos trabajado y exportando mucho, no más con que se fijen ciertas bases o sepamos que va a haber certidumbre, esta falta de certidumbre es lo que ha detenido realmente muchas inversiones y esperamos que esto se corrijan o se logre este año”.
“Necesitamos lograr que ese talento se quede aquí en Chihuahua”
La ecuación es clara: atraer inversiones requiere infraestructura y certidumbre, pero sostenerlas depende de contar con capital humano especializado.
Por ello, el pacto impulsado por el sector empresarial no se limita a temas económicos. Busca construir un modelo integral donde competitividad y bienestar avancen en paralelo.
Para el presidente del CCE, el mensaje final es de optimismo. A pesar de la incertidumbre nacional e internacional, considera que Chihuahua tiene las condiciones para seguir creciendo si los diferentes sectores trabajan en una misma dirección.
La visión es ambiciosa: convertir a Chihuahua en una ciudad más competitiva, más conectada, con mejor calidad de vida y preparada para enfrentar los desafíos del futuro. Porque al final, el desarrollo económico no se trata únicamente de generar riqueza, sino de construir prosperidad compartida para toda la comunidad.




