Óscar Ocampo destacó que el valor del Índice de Competitividad Urbana está en los datos que permiten a las ciudades identificar fortalezas y mejorar sus áreas de oportunidad.
El análisis del IMCO destaca avances en salarios, productividad y desarrollo urbano, además de los retos pendientes para la capital del estado.
Chihuahua no compite por un lugar en el ranking, compite por su futuro
Óscar Ocampo explica por qué el verdadero valor del Índice de Competitividad Urbana del IMCO está en los datos que ayudan a construir mejores ciudades, no en la posición que ocupan.
Cada vez que se publica el Índice de Competitividad Urbana (ICU) del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la conversación suele centrarse en quién subió y quién bajó posiciones. Para Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del IMCO, esa lectura se queda corta. Los rankings pueden llamar la atención durante unos días, pero el verdadero valor del estudio está en otra parte: ofrecer información que permita a las ciudades tomar mejores decisiones.
Ese fue el mensaje que compartió durante la presentación del ICU 2026 en Chihuahua, donde empresarios, académicos, autoridades y representantes de la sociedad civil analizaron los resultados de la capital del estado. Más que celebrar una posición, la invitación fue a entender qué está haciendo bien Chihuahua, qué necesita corregir y cuáles serán los retos que definirán su crecimiento durante los próximos años.
La competitividad, explicó Ocampo, no consiste únicamente en atraer inversiones. Es la capacidad que tiene una ciudad para generar condiciones que permitan a las personas vivir mejor, encontrar empleos de calidad, emprender, innovar y desarrollar proyectos de largo plazo. En otras palabras, una ciudad competitiva es aquella capaz de atraer talento, pero también de conservarlo.
Chihuahua mantiene una posición privilegiada
Los resultados del Índice de Competitividad Urbana 2026 confirman que Chihuahua continúa formando parte del grupo de ciudades con mejor desempeño del país dentro de la categoría de zonas metropolitanas con más de un millón de habitantes. No se trata únicamente de un reconocimiento simbólico. Detrás de esa posición existen indicadores que reflejan el comportamiento de su economía, su mercado laboral, su capacidad de innovación y la fortaleza de sus instituciones.
Uno de los apartados donde la capital chihuahuense sobresale es Innovación y Economía, un subíndice en el que el IMCO la coloca entre las ciudades con mejor desempeño nacional. La diversificación de su actividad productiva, la presencia de industrias de alto valor agregado y el crecimiento en el registro de patentes muestran una economía que ha logrado evolucionar más allá de la manufactura tradicional.
Para Ocampo, este es uno de los factores que explica la resiliencia económica de Chihuahua frente a un contexto internacional marcado por la incertidumbre. Una economía que depende de un solo sector es mucho más vulnerable; en cambio, cuando existen distintas actividades productivas conviviendo en un mismo ecosistema, las posibilidades de adaptación aumentan considerablemente.
El mercado laboral, una de las grandes fortalezas
Si existe un indicador que coloca a Chihuahua por encima de buena parte del país, es el mercado laboral. De acuerdo con el IMCO, la ciudad se ubica entre las mejores evaluadas en este rubro gracias a una combinación poco común en México: bajos niveles de informalidad, salarios competitivos y una elevada generación de empleo formal.
Mientras más de la mitad de los trabajadores mexicanos laboran en la informalidad, en Chihuahua esta cifra ronda apenas el 27 por ciento. Esa diferencia representa mucho más que un dato estadístico. Significa acceso a seguridad social, estabilidad laboral, mejores ingresos y mayores oportunidades de desarrollo profesional.
A ello se suma que el ingreso promedio mensual supera los 14 mil pesos, colocándose entre los más altos del país dentro de ciudades comparables. Para el director del IMCO, estos elementos son determinantes para atraer inversiones nacionales e internacionales, ya que las empresas buscan instalarse donde existe talento disponible y condiciones laborales estables.
Competir también significa innovar
Otro de los aspectos que más llamó la atención del estudio fue el avance que registra Chihuahua en materia de innovación. Las solicitudes de patentes prácticamente se duplicaron respecto a la medición anterior, reflejando un ecosistema que comienza a generar más conocimiento, tecnología y desarrollo empresarial.
Este crecimiento no ocurre de manera aislada. La presencia de universidades, centros de investigación, empresas globales y un sector industrial altamente especializado ha convertido a Chihuahua en uno de los polos tecnológicos más importantes del norte del país.
Para el IMCO, la innovación representa uno de los motores más importantes de la competitividad, ya que permite incrementar la productividad y generar empleos de mayor valor agregado, dos condiciones indispensables para elevar la calidad de vida.
Los desafíos siguen sobre la mesa
Sin embargo, el Índice también deja claro que el desarrollo económico no resuelve por sí solo todos los problemas de una ciudad. Existen indicadores donde Chihuahua todavía enfrenta importantes áreas de oportunidad.
La seguridad continúa siendo uno de los principales desafíos. La percepción ciudadana, algunos indicadores delictivos y la necesidad de fortalecer el Estado de derecho siguen influyendo en la evaluación general de la ciudad.
A ello se suman temas como la disponibilidad de agua, la infraestructura hospitalaria, la planeación del crecimiento urbano y la autonomía financiera de los gobiernos municipales. Para Ocampo, estos elementos serán determinantes durante los próximos años, especialmente considerando el acelerado crecimiento que vive la capital y la llegada constante de nuevas inversiones.
Resolver estos retos no depende únicamente del gobierno. Requiere coordinación entre autoridades, iniciativa privada, universidades y sociedad civil, precisamente el modelo de colaboración que el IMCO impulsa bajo el concepto de “Ciudades que aprenden y comparten para crecer”.
Más allá del ranking
Quizá la principal enseñanza que deja el Índice de Competitividad Urbana 2026 es que ninguna ciudad puede darse por satisfecha. Permanecer entre las más competitivas del país exige mejorar de forma permanente, medir resultados y construir políticas públicas basadas en evidencia.
Ese fue, en esencia, el mensaje de Óscar Ocampo durante su visita a Chihuahua. Los rankings son apenas una fotografía del momento; lo realmente importante es lo que cada ciudad hace con esa información.
Para Chihuahua, los datos son alentadores. Su economía mantiene dinamismo, el mercado laboral continúa siendo uno de sus mayores activos y la innovación gana terreno. Pero también existe claridad sobre los desafíos que aún deben enfrentarse. La competitividad, al final, no se gana una vez: se construye todos los días mediante decisiones, colaboración y una visión compartida de futuro.