Chihuahua tiene una oportunidad histórica en la reconfiguración global, pero seguir apostando por mano de obra barata podría dejarlo fuera del juego. El reto es claro: competir por talento, tecnología y valor.
México necesita líderes que construyan resultados. El debate sobre empresarios en el gobierno abre una conversación sobre capacidad, ética y desarrollo.
La inteligencia artificial dejó de ser una promesa futura y ya redefine la productividad y el empleo. En Chihuahua, el desafío no es frenar la ola, sino organizarse para convertirla en ventaja competitiva sin profundizar desigualdades ni afectar la movilidad social.
Estados Unidos no está en crisis, pero sí está cambiando su modelo económico, y ese ajuste ya empieza a impactar a México. Para estados exportadores como Chihuahua, adaptarse no es opcional: es la diferencia entre crecer o quedarse atrás.
México enfrenta un estancamiento económico provocado por la falta de inversión y confianza. Mientras el nearshoring abre una oportunidad histórica, la ausencia de certeza jurídica, infraestructura y reglas claras frena el crecimiento. Chihuahua puede marcar la diferencia liderando un nuevo pacto de desarrollo a través de Chihuahua Futura.