El T-MEC entra en una fase clave de revisión en medio de tensiones comerciales globales. Entre ajustes en reglas de origen, aranceles y estrategias de nearshoring, México y Estados Unidos redefinen su relación económica.
La presión política de Donald Trump sobre el T-MEC contrasta con una realidad económica que obliga a Estados Unidos a fortalecer su relación con México y Canadá. En un contexto de inflación, mercados inestables y tensiones geopolíticas, la integración de Norteamérica se vuelve más estratégica que nunca.
El llamado “súper peso” no es producto de una economía mexicana fortalecida, sino del debilitamiento global del dólar. Jorge Cruz Camberos analiza por qué este fenómeno es una señal geopolítica que Chihuahua debe leer con atención.