La tercera temporada de The Norte, el presidente de Startup Chihuahua y director de Equity Link comparte las decisiones, los aprendizajes y la visión que impulsan el crecimiento de una empresa nacida con una idea y construida con disciplina, talento y ambición de largo plazo.
De no poder pagar una oficina a construir una empresa con visión global
En el mundo empresarial, las grandes historias no siempre comienzan con grandes recursos. A veces empiezan con una idea, una decisión difícil y la convicción de que vale la pena construir algo que todavía no existe.
Así lo recuerda Mario Antunez, presidente de Startup Chihuahua y director de Equity Link, durante su participación en la tercera temporada de The Norte, el podcast de Referente y Startup Chihuahua. Al regresar a Chihuahua después de trabajar en fusiones y adquisiciones, participar en el levantamiento de fondos de capital privado y colaborar en un banco suizo, decidió apostar por su propio proyecto.
En 2014, cuando buscaba establecer su empresa, se enfrentó a una decisión que marcaría el inicio de su camino: destinar sus ahorros al pago de una oficina o invertirlos en desarrollar una herramienta tecnológica. La oportunidad de trabajar desde un espacio de innovación le permitió concentrar sus recursos en el negocio y comenzar a construir lo que hoy es Equity Link.
La empresa desarrolló Mony, una plataforma enfocada en el factoraje para los sectores industrial, manufacturero y exportador de México. Su evolución refleja uno de los principales aprendizajes de Antunez: crecer no consiste únicamente en tener una buena idea, sino en desarrollar las capacidades necesarias para convertirla en una empresa sólida.
La disciplina y los microhábitos detrás del crecimiento
Para Antunez, una parte fundamental de su desarrollo como empresario está en los hábitos cotidianos. La planeación, el ejercicio y la reflexión estratégica forman parte de una rutina que le permite mantener claridad sobre sus prioridades, incluso en medio de las exigencias de dirigir una organización en expansión.
Uno de sus métodos consiste en dedicar entre dos y tres horas los domingos a planear la semana. El objetivo es llegar al lunes con una idea clara de las decisiones y acciones que pueden generar mayor impacto, en lugar de invertir los primeros días en reaccionar a los pendientes.
Pero la planeación también implica mirar más allá de la operación inmediata. Antunez explica que comenzó a prepararse para dirigir una empresa de mayor escala antes de que ese crecimiento ocurriera. Para él, la pregunta no es solamente dónde quiere estar una compañía dentro de tres, cinco o diez años, sino qué clase de líder necesita ser hoy para llevarla hasta ese punto.
Esta perspectiva pone sobre la mesa una lección relevante para los empresarios: la evolución del negocio debe acompañarse de una evolución personal. La capacidad de delegar, atraer talento y tomar decisiones estratégicas se vuelve tan importante como el producto o servicio que ofrece la empresa.
Talento, inteligencia artificial y una cultura de innovación
A medida que Equity Link creció, también cambió la manera de organizar sus equipos y tomar decisiones. Lo que comienza como una empresa pequeña, donde todos conocen de cerca cada operación, necesita nuevas estructuras cuando aumenta el número de colaboradores, clientes y responsabilidades.
Antunez sostiene que el talento no está concentrado exclusivamente en los puestos directivos. En muchas ocasiones, quienes están más cerca de los clientes y de los problemas cotidianos del negocio son quienes identifican las mejores oportunidades para innovar.
Por ello, la compañía ha impulsado células multidisciplinarias de hasta seis personas, integradas por colaboradores de distintas áreas y con autoridad para tomar decisiones sobre proyectos específicos. La intención es facilitar que las ideas se conviertan en acciones sin depender de que todas las respuestas provengan de la dirección general.
La inteligencia artificial también forma parte de esta visión. Durante la conversación, Antunez relata cómo el equipo experimentó con agentes de IA para ampliar sus capacidades y posteriormente conservó aquellos que demostraron utilidad real y capacidad de generar valor económico.
Más allá de incorporar tecnología por tendencia, la experiencia apunta a una pregunta empresarial fundamental: ¿cómo puede una herramienta mejorar la ejecución, elevar la productividad y ayudar a resolver necesidades concretas del negocio?
Para Antunez, una organización que busca crecer necesita atraer personas capaces, escuchar perspectivas distintas y mantener la disposición de transformar sus métodos de trabajo. La innovación, en ese sentido, no depende únicamente de la tecnología, sino también de la cultura que permite aprovecharla.
El capital sigue a los buenos negocios
Uno de los temas centrales de la conversación fue el financiamiento y su papel en la expansión empresarial. Antunez compartió que Equity Link atravesó distintas etapas de inversión y que la ronda de capital de 2023 representó un punto importante en su evolución hacia una empresa preparada para escalar sus operaciones.
Su filosofía parte de una premisa clara: en lugar de perseguir dinero, hay que construir buenos negocios. Contar con clientes, demostrar que el modelo funciona, generar resultados y desarrollar una oportunidad de crecimiento permite establecer mejores condiciones para acercarse a inversionistas.
El empresario también destacó la importancia de elegir cuidadosamente a los socios. La inversión no representa solamente la entrada de recursos, sino una relación que puede influir en las decisiones, la dirección y el futuro de una organización. Por eso, encontrar coincidencias en visión, valores y objetivos resulta esencial.
En el episodio también se recordó una meta de levantamiento de capital que pasó de una ambición inicial de 10 millones de dólares a una expectativa de 100 millones, dentro de la estrategia de crecimiento que se discutía en el ecosistema. Antunez vinculó esta mentalidad con la necesidad de pensar en grande y reconocer que las oportunidades de mercado tienen ventanas de tiempo que requieren decisiones oportunas.
Sin embargo, acceder a capital también implica responsabilidad. Los recursos deben convertirse en resultados y utilizarse para acelerar una estrategia que tenga sentido para la empresa. La inversión puede acortar el camino hacia una meta, pero no sustituye la ejecución, la disciplina ni la capacidad de construir un equipo que pueda sostener el crecimiento.
Una visión que va más allá de la empresa
Al cerrar la conversación, Antunez compartió una definición personal de lo que significa llegar a la Luna. Para él, la meta no se limita al crecimiento de Equity Link ni a los resultados individuales: se relaciona con contribuir a que México sea un país seguro, con una economía dinámica y con oportunidades para que las familias puedan vivir mejor.
Desde esa perspectiva, la empresa se convierte en un vehículo para generar un impacto que trasciende al propio empresario. Su visión conecta el desarrollo de los negocios con la construcción de un entorno que ofrezca mejores posibilidades para las siguientes generaciones.
La historia también recuerda que el camino empresarial está lleno de momentos complejos: falta de recursos, decisiones sobre socios, cambios en los equipos y etapas en las que el crecimiento obliga a replantear la manera de trabajar. La diferencia está en la capacidad de aprender, volver a intentarlo y reconocer cuándo es necesario cambiar.
Para los empresarios de Chihuahua, el mensaje es especialmente relevante: pensar en grande no significa ignorar la realidad, sino prepararse para una oportunidad antes de que llegue. Significa desarrollar hábitos, construir equipos capaces, cuidar el capital y mantener una visión que permita tomar decisiones más allá de la urgencia del día a día.
Porque llegar a la Luna no comienza cuando tienes todos los recursos, sino cuando sabes hacia dónde quieres ir, construyes el equipo para hacerlo posible y trabajas con disciplina para convertir esa visión en resultados.



