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Un viaje suspendido entre montañas: la historia del teleférico que cambió la forma de descubrir el Parque Barrancas del Cobre

A casi 260 metros sobre el terreno, un recorrido de apenas unos minutos permite contemplar uno de los paisajes más extraordinarios de México. Detrás de esta experiencia hay una historia de ingeniería, innovación y una invitación a descubrir la Sierra Tarahumara desde otra perspectiva.

Hay lugares que se conocen a través de fotografías y otros que necesitan vivirse para comprender su grandeza. En las Barrancas del Cobre, en la Sierra Tarahumara, existe una forma de acercarse a sus dimensiones que combina tecnología, aventura y naturaleza: el teleférico del Parque Barrancas, una infraestructura que permite cruzar parte de este impresionante sistema de cañones sin perder de vista el paisaje que lo convierte en uno de los destinos más emblemáticos de Chihuahua.

Desde su inauguración en septiembre de 2010, el Parque Barrancas ha reunido actividades de aventura, miradores y experiencias culturales en un mismo espacio. Su teleférico destaca por una característica que sorprende incluso antes de abordar: recorre aproximadamente tres kilómetros sin torres intermedias, una solución de ingeniería diseñada para atravesar el terreno montañoso y ofrecer una vista panorámica de las profundidades de la Sierra.

Una idea que comenzó años antes de que las cabinas cruzaran la barranca

La historia del teleférico comenzó mucho antes de su apertura al público. De acuerdo con información publicada en 2010 por La Razón, el proyecto se empezó a desarrollar desde 2005, con la intención de impulsar el potencial turístico y comercial de la región. Su puesta en funcionamiento representó un paso importante para ampliar las formas de conocer las Barrancas del Cobre y acercar a más visitantes a sus paisajes.

El sistema funciona mediante un mecanismo de vaivén: dos góndolas se desplazan en sentidos opuestos entre las estaciones, con capacidad para transportar hasta 60 pasajeros cada una. Así, el recorrido no depende de una sucesión de torres colocadas a lo largo de la barranca, sino de un sistema de cables que permite conectar ambos extremos del trayecto.

La dimensión del proyecto también se reflejó en su inversión. La cobertura periodística de su inauguración reportó que alrededor de 250 millones de pesos se destinaron al teleférico, como parte de una inversión superior a los 350 millones de pesos para infraestructura turística en la zona.

Más que una atracción, el proyecto buscó demostrar cómo la ingeniería puede abrir nuevas posibilidades para disfrutar un territorio de enormes dimensiones, donde las montañas, los desniveles y las distancias forman parte de la experiencia.

La ingeniería detrás de un recorrido que parece flotar

Uno de los detalles más interesantes del teleférico es que su trayecto alcanza una altura máxima aproximada de 260 metros sobre el terreno. De acuerdo con las especificaciones publicadas por el propio Parque Barrancas, el cable tiene una longitud cercana a los tres kilómetros, mientras que el desplazamiento entre estaciones en línea recta es de aproximadamente 2.7 kilómetros.

El recorrido en cabina dura alrededor de ocho minutos, aunque el tiempo puede variar según las condiciones de operación y el clima. Durante ese trayecto, el visitante observa cómo cambia la perspectiva: las paredes rocosas, los profundos desniveles y la vegetación de la Sierra adquieren una dimensión distinta desde las alturas.

Para comprender el trabajo que requiere una infraestructura de esta naturaleza, también hay que mirar lo que sucede después de su construcción. En 2025, el teleférico recibió un mantenimiento integral que incluyó el reemplazo de su cable tractor, de más de seis kilómetros de longitud y un peso superior a las 22 toneladas, además de la revisión de sus cabinas. Los trabajos contaron con especialistas de las empresas Doppelmayr, de Austria, y Garaventa, de Suiza, junto con personal técnico local.

La intervención representó una inversión de 25 millones de pesos y permitió reanudar las operaciones del teleférico en agosto de ese año. Es un recordatorio de que, detrás de una experiencia turística, existe un trabajo permanente de revisión, mantenimiento y conocimiento técnico.

Fuentes: Parque Barrancas y Portal Gubernamental del Estado de Chihuahua.

Mucho más que un teleférico: aventura, cultura y paisajes por descubrir

Aunque el recorrido por cable es uno de sus principales atractivos, el Parque Barrancas ofrece distintas maneras de disfrutar la región. El complejo cuenta con un circuito de siete tirolesas, puentes colgantes, la ZipRider, una vía ferrata y un bosque aéreo, además de miradores y espacios para disfrutar la gastronomía local.

En la estación de llegada, ubicada en la zona de Mesón de Bacajípare, es posible apreciar la unión de distintos cañones, entre ellos las barrancas del Cobre, Tararecua y Urique. También existen opciones para realizar caminatas guiadas por integrantes de la comunidad rarámuri, una oportunidad para conocer el territorio desde la experiencia de quienes lo habitan.

Esta combinación convierte la visita en algo más amplio que una actividad de aventura. Es una oportunidad para acercarse a la naturaleza, conocer expresiones culturales de la Sierra Tarahumara y descubrir productos y servicios ofrecidos por las comunidades cercanas.

Además, la ubicación del parque, en la zona del Divisadero y a unos pasos de la estación del ferrocarril turístico Chepe, facilita integrarlo a un itinerario por la región. Para quienes desean prolongar el viaje, Creel, Pueblo Mágico, es una excelente referencia para explorar otros paisajes, tradiciones y atractivos de la Sierra.

Una invitación a descubrir Chihuahua desde otra perspectiva

Visitar el Parque Barrancas es una forma de redescubrir la riqueza natural de Chihuahua. Ya sea a través de un recorrido en teleférico, una actividad de aventura, una caminata guiada o una pausa para contemplar el horizonte, el destino ofrece distintas maneras de conectar con uno de los paisajes más representativos del norte de México.

También es una oportunidad para viajar con más tiempo, conocer los Pueblos Mágicos de la región, disfrutar de su gastronomía y acercarse a las historias que forman parte de la identidad serrana.

En una época en la que muchos destinos se conocen primero desde una pantalla, las Barrancas del Cobre recuerdan el valor de vivir una experiencia en persona. La amplitud del paisaje, el silencio de las montañas y la sensación de recorrer el territorio desde las alturas son detalles difíciles de transmitir en una fotografía.

La próxima gran aventura puede estar más cerca de lo que imaginas. Parque Barrancas es una invitación a mirar la Sierra Tarahumara desde otra perspectiva, conocer la historia que hay detrás de su teleférico y descubrir por qué este rincón de Chihuahua merece un lugar en tu próxima escapada.

Para planear la visita, consultar las actividades disponibles y revisar los horarios vigentes, puedes ingresar a parquebarrancas.com.

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