Por Jorge Cruz Camberos
¿Quién decide el rumbo de una ciudad? ¿El gobierno? ¿Los empresarios? ¿Las universidades? ¿La ciudadanía? La respuesta es simple: todos.
Hoy, Chihuahua capital destaca a nivel nacional como la mejor ciudad para vivir en México, según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). También figura en el top 5 de ciudades más competitivas del país. Este reconocimiento no es casualidad ni golpe de suerte. Es el reflejo de una apuesta colectiva por el desarrollo, la visión y la colaboración.
Detrás de estos logros está el Pacto por el Desarrollo y la Prosperidad de Chihuahua, una iniciativa que va más allá de las temporadas electorales. Este pacto se ha firmado durante cuatro procesos consecutivos y representa mucho más que un compromiso entre candidatos y líderes sociales. Es una hoja de ruta que articula inversión estratégica, infraestructura, salud, educación y oportunidades reales para los sectores que más lo necesitan, en especial para jóvenes y emprendedores.
Lo poderoso de este modelo es que no depende solo del gobierno. Es un esfuerzo de gobernanza compartida, donde el sector privado, las universidades, la sociedad civil organizada y la ciudadanía suman visión, talento y recursos. Porque construir ciudad no es tarea de uno solo.
¿Y tú, qué papel juegas? La respuesta también es clara: eres parte esencial. Las decisiones que tomas cada día —dónde estudias, a quién eliges para representarte, qué causas apoyas— moldean el futuro de Chihuahua.
Este pacto es de todos. Nos toca mantenerlo vivo, exigir su cumplimiento y sumar nuevas ideas que lo fortalezcan. Si algo nos distingue en el norte, es que no esperamos a que las cosas pasen. Las hacemos pasar.
Hoy, Chihuahua no sólo es más competitiva: es más nuestra. Y eso, más que un dato, es una responsabilidad compartida.

















