Durante años, el mercado accionario mexicano cargó con una etiqueta incómoda: la de ser un underperformer crónicofrente a sus pares internacionales. Bajo crecimiento, escaso apetito extranjero y rendimientos modestos parecían formar parte de su ADN. Sin embargo, 2025 rompió esa narrativa.
El Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) no solo tuvo uno de sus mejores años en décadas, sino que lo hizo en medio de incertidumbre política, desaceleración económica global y salida de capitales extranjeros. El resultado fue tan contundente como inesperado: un mercado que desafió los pronósticos y obligó a replantear la percepción sobre México como destino de inversión.
Un rendimiento fuera de serie
Al corte del 11 de diciembre de 2025, el IPC acumuló un rendimiento de 31%, superando en 21 puntos porcentuales el promedio de los últimos 20 años. Medido en dólares, el desempeño fue todavía más sobresaliente: 48%, casi el triple de lo que ofreció el S&P 500 en el mismo periodo.
En el contexto internacional, México se posicionó entre los mercados con mejor desempeño global, solo por debajo de Brasil, España y Corea del Sur. El contraste es relevante: en el horizonte de 10 años, el IPC figura entre los índices con peor desempeño en dólares. 2025 no fue solo un buen año; fue un punto de inflexión.
Un rally concentrado, pero más sano de lo esperado
Es cierto que el avance del IPC estuvo altamente concentrado. Más de la mitad del rendimiento fue impulsado por cuatro emisoras clave: Grupo México, Peñoles, Banorte y Cemex. Al ampliar la muestra, casi 90% del rendimiento del índice se explica por apenas diez compañías.
Sin embargo, a diferencia de otros episodios similares, este rally mostró una base más amplia de resultados positivos. Solo tres empresas del IPC registraron caídas en el precio de su acción —el nivel más bajo en una década— mientras que 20 emisoras lograron rendimientos de doble dígito y seis superaron el 50%.
Esto sugiere que, aunque concentrado, el desempeño fue más homogéneo y menos frágil que en años anteriores.
El papel de los múltiplos y el “descuento mexicano”
Uno de los hallazgos más relevantes del análisis es que el avance del mercado no estuvo impulsado principalmente por los fundamentales.
Las utilidades por acción del IPC crecieron apenas 12%, ubicándose solo 3% por encima de los niveles de 2021. Esto implica que cerca del 90% del avance del mercado se explica por una expansión de múltiplos.
Lejos de ser una señal negativa, este fenómeno revela algo clave: el mercado mexicano partía de valuaciones históricamente bajas. El llamado “descuento mexicano” fue uno de los principales catalizadores del rally. Incluso tras el fuerte avance, el IPC cotiza a múltiplos comparables con grandes empresas globales como JP Morgan, Disney o Wells Fargo.
Commodities, tipo de cambio y una correlación favorable
El entorno también jugó a favor. La apreciación de los commodities, especialmente metales, impulsó de forma directa a emisoras como Grupo México y Peñoles, dos de los principales motores del índice en 2025.
A esto se suma una relación histórica clara: cuando el peso se aprecia frente al dólar, el IPC tiende a subir. En los últimos 25 años, en la gran mayoría de los meses donde el peso ganó valor, el mercado accionario acompañó el movimiento. 2025 volvió a confirmar esta correlación estructural.
Un mercado impulsado desde dentro
Quizá el dato más contraintuitivo del año es que el rally no fue impulsado por capital extranjero. De hecho, en los últimos 12 meses se registró una salida de más de 5,000 millones de dólares del mercado accionario mexicano.
El verdadero motor fueron los inversionistas institucionales locales.
- Fondos de inversión mexicanos incrementaron su exposición a acciones y ETFs nacionales.
- Las Afores registraron un aumento de 45% en el valor de sus posiciones, superando incluso el crecimiento del propio IPC.
Este rebalanceo sugiere una mayor confianza estructural en el mercado local, y marca un cambio relevante en la composición de los flujos que sostienen a la Bolsa.
Estrategia para un 2026 con alto desempeño
Si México busca repetir —o incluso mejorar— el desempeño bursátil en 2026, la estrategia debería apoyarse en cuatro ejes clave:
- Profundizar el mercado: incentivar nuevas emisiones, mayor flotación y entrada de empresas medianas al mercado bursátil.
- Fortalecer la certidumbre regulatoria: la estabilidad institucional sigue siendo un factor decisivo para atraer capital de largo plazo.
- Capitalizar el ciclo económico: el Mundial, la inversión pública y la reactivación del consumo pueden traducirse en mejores fundamentales si se canalizan correctamente.
- Consolidar al inversionista local: Afores y fondos nacionales ya demostraron su capacidad para sostener el mercado; fortalecer su participación será clave.
Un nuevo punto de partida
El 2025 quedará registrado como uno de los años más sorprendentes en la historia reciente de la Bolsa Mexicana. No solo por los rendimientos, sino porque demostró que la narrativa negativa no es permanente y que el mercado mexicano puede reaccionar con fuerza cuando confluyen valuaciones atractivas, condiciones macro favorables y capital paciente.
El reto hacia 2026 no es menor. Las expectativas apuntan a una ligera depreciación del peso y a una recuperación económica moderada. Pero si algo dejó claro este año es que los mercados no siempre siguen el guion esperado.
México ya mostró que tiene con qué competir. Ahora, el desafío será convertir este año extraordinario en una historia de consistencia y largo plazo.

















