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Fintech en México levantó millones de pesos

El dinero regresa, pero con lupa

Después de varios años de sequía en el mundo del venture capital, 2025 empezó a marcar un cambio de ánimo. Las fintech en México vuelven a llamar la atención de los inversionistas, que poco a poco regresan con cheques grandes bajo el brazo. No es un regreso eufórico, sino uno más estratégico, donde el tamaño del mercado y el crecimiento real pesan más que las promesas.

Rondas millonarias que reactivan el ecosistema

Las cifras hablan por sí solas. Klar levantó una ronda de 170 millones de dólares, Plata consiguió 250 millones, mientras que Félix Pago aseguró 75 millones de dólares. A estas se suma Kavak —con un componente de crédito muy relevante— que cerró en abril una ronda de 127 millones de dólares. En conjunto, estos movimientos confirman que el capital está regresando, especialmente a modelos financieros con escala y tracción comprobada.

Más usuarios, más ingresos… y aún números rojos

Quizá más relevante que las rondas en sí es el momento en el que llegan. Estas fintech ya atienden a millones de clientesy generan ingresos por miles de millones de pesos, algo impensable para muchas startups hace apenas unos años. Sin embargo, hay un matiz clave: la mayoría de estas empresas todavía no es rentable. El crecimiento sigue siendo la prioridad, aunque ahora con mayor presión por demostrar eficiencia y control del gasto.

Crédito, el corazón del riesgo y la oportunidad

El crédito se mantiene como uno de los motores principales —y también como el mayor reto— del sector fintech. Empresas como Kavak lo han integrado de forma profunda en su modelo de negocio, apostando a que una mejor gestión del riesgo y el uso de datos les permita consolidarse a largo plazo. Para los inversionistas, el mensaje es claro: el crédito sigue siendo atractivo, pero solo cuando hay disciplina y tecnología sólida detrás.

Una nueva etapa para las fintech mexicanas

El regreso del capital no significa que la fiesta haya vuelto por completo. Más bien, marca una nueva etapa donde las fintech mexicanas ya no son apuestas tempranas, sino compañías con escala, usuarios reales y retos financieros complejos. Los inversionistas están de vuelta, sí, pero ahora exigen resultados. Para el ecosistema, esto puede ser justo lo que hacía falta: menos hype y más negocios que, tarde o temprano, aprendan a ganar dinero.