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¿Son las matemáticas el talón de Aquiles del país?

El regreso a clases con una alerta encendida

Este lunes, 23 millones de estudiantes regresan a las aulas de preescolar, primaria y secundaria en México. Pero el inicio del ciclo escolar llega con una señal de alarma difícil de ignorar: dos de cada tres estudiantes no dominan las operaciones matemáticas básicas, de acuerdo con datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), elaborados a partir de la prueba PISA 2022.

La cifra no sólo refleja un rezago académico; muestra un problema estructural que impacta directamente en el futuro educativo, laboral y económico del país. Resolver una suma, entender una resta o aplicar una multiplicación va mucho más allá de pasar un examen: es una habilidad básica para la vida diaria.

Lo que revelan los datos del IMCO

El diagnóstico es contundente. En México, 66% de los estudiantes se ubican por debajo del nivel mínimo en matemáticas, es decir, no pueden resolver problemas aritméticos simples. En contraste, el promedio de los países de la OCDE es de 31%.

En los niveles intermedios —donde los alumnos pueden resolver problemas matemáticos elementales— México alcanza apenas 34%, frente a un 60% en la OCDE. La brecha se vuelve todavía más preocupante en los niveles avanzados: ningún estudiante mexicano evaluado alcanza los niveles más altos de razonamiento matemático, mientras que en la OCDE el 9% sí lo logra.

Dicho de otra forma: solo 2 de cada mil estudiantes en México llegan a niveles avanzados, una cifra que evidencia la magnitud del reto educativo.

Por qué las matemáticas importan más de lo que creemos

Saber matemáticas no es sólo para quienes quieren ser ingenieros o científicos. Resolver problemas matemáticos desarrolla pensamiento lógico, análisis, toma de decisiones y capacidad para resolver situaciones cotidianas, desde administrar el dinero hasta entender información financiera, tecnológica o incluso noticias.

Cuando un estudiante no domina estas habilidades, enfrenta desventajas acumulativas: menor desempeño escolar, más dificultad para continuar estudios superiores y menos oportunidades en un mercado laboral que cada vez demanda más habilidades analíticas y digitales.

Además, el rezago en matemáticas limita la capacidad del país para formar talento en áreas clave como tecnología, innovación, industria y ciencia, sectores fundamentales para la competitividad y el crecimiento económico.

Un reto educativo que define el futuro del país

Los datos del IMCO no sólo llaman a revisar qué pasa dentro del aula, sino a repensar la forma en que se enseña, se evalúa y se acompaña el aprendizaje de las matemáticas desde edades tempranas. El regreso a clases no debería ser únicamente el inicio de un nuevo ciclo, sino una oportunidad para atender un problema que afecta a millones de niñas y niños.

Mejorar el aprendizaje matemático implica inversión, capacitación docente, materiales adecuados y estrategias que conecten los números con la vida real. Porque cada estudiante que aprende a resolver problemas hoy es un adulto con más herramientas para enfrentar los desafíos del mañana.

En un país donde la mayoría de los estudiantes no domina lo básico, el verdadero desafío no es sólo regresar a clases, sino cambiar el rumbo de la educación.

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Chihuahua: talento matemático que demuestra que sí se puede

Aunque el panorama nacional muestra un rezago importante en el aprendizaje de las matemáticas, Chihuahua ha demostrado que el talento existe y puede destacar cuando hay acompañamiento, disciplina y oportunidades. En los últimos años, estudiantes del estado han sobresalido en olimpiadas de matemáticas, concursos nacionales e internacionales y programas de alto rendimiento, poniendo el nombre de la entidad en alto.

Estos casos confirman que el problema no es la capacidad de las y los estudiantes, sino las condiciones en las que aprenden. Cuando hay docentes capacitados, metodologías adecuadas y estímulos para el pensamiento lógico, los resultados cambian. Chihuahua cuenta con comunidades académicas activas, docentes comprometidos y jóvenes con habilidades sobresalientes que prueban que el rezago no es destino.

Más que una excepción, estos logros deben verse como una ruta a seguir. Apostar por el fortalecimiento de las matemáticas desde la educación básica, detectar talento temprano y conectar la educación con sectores estratégicos como la industria, la tecnología y la innovación puede convertir a Chihuahua en un referente nacional en formación matemática.

En un contexto donde los datos del IMCO llaman a la acción, Chihuahua tiene la oportunidad de pasar del diagnóstico a la solución, y y lo está demostrando, que invertir en educación matemática es invertir en competitividad, desarrollo y futuro.