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México y el Cáncer: El Costo de Enfermar en un Sistema Saturado

Por Jorge Cruz Camberos

Mientras Estados Unidos celebra un hito en la lucha contra el cáncer —70% de los pacientes sobreviven más de cinco años tras el diagnóstico, según la American Cancer Society—, México enfrenta una realidad mucho más dura: un sistema de salud pública desbordado, creciente dependencia de hospitales privados y un costo económico y emocional que deja a miles sin opciones.

Un enemigo silencioso que crece

El cáncer es hoy la tercera causa de muerte en México. Únicamente en 2022, murieron cerca de 90,000 personas por tumores malignos, según el INEGI. A esto se suman más de 195,000 nuevos casos detectados cada año. La mayoría son diagnosticados en etapas avanzadas.

A diferencia de EE. UU., donde décadas de inversión en prevención y detección han rendido frutos, México carece de un programa nacional robusto en diagnóstico oportuno. Los especialistas coinciden: el sistema público está reaccionando más que previniendo.

Salud pública: Una red fragmentada

La estructura del sistema de salud en México es desigual. La atención depende del acceso al IMSS, ISSSTE, INSABI o programas estatales, cada uno con capacidades limitadas y disparidades regionales. Los hospitales oncológicos públicos están saturados; las listas de espera se extienden por meses.

Aún instituciones de renombre como el Instituto Nacional de Cancerología enfrentan restricciones presupuestales, falta de personal y escasez de medicamentos. Mientras tanto, la inversión pública en salud representa apenas el 2.7% del PIB, muy por debajo del promedio de la OCDE.

El alza de la medicina privada

Frente a la falta de respuestas en el sector público, millones de mexicanos recurren a hospitales y clínicas privadas. Esta migración forzada representa un alivio temporal… pero a un precio alto. Consultas especializadas que pueden superar los $2,000 pesos, estudios oncológicos que rondan los $10,000, y tratamientos que fácilmente alcanzan los $500,000 pesos anuales.

Redes como Hospitales MAC, Ángeles o Médica Sur han crecido en todo el país, ofreciendo alternativas para quienes pueden pagar. Pero esta tendencia también profundiza la brecha: el acceso a la salud se convierte, una vez más, en un privilegio.

Prevención: la medicina olvidada

Hasta el 40% de los cánceres podrían evitarse. Lo dice la OMS, lo repiten los oncólogos. Dejar de fumar, alimentarse bien, hacer ejercicio, vacunarse contra el VPH y acudir a chequeos regulares salva vidas. Y, en el largo plazo, reduce la carga económica al sistema de salud.

Sin embargo, México invierte poco en campañas de prevención y educación. La detección temprana no está integrada de forma sistemática en el primer nivel de atención médica. Lo urgente sigue desplazando a lo importante.

Una lección urgente

La lucha contra el cáncer no puede depender del bolsillo de cada paciente. Tampoco debe recaer únicamente en hospitales de tercer nivel, saturados y con presupuestos limitados. Lo que se necesita es una política pública ambiciosa, basada en prevención, inversión en atención primaria y verdadera equidad.

Porque si algo deja claro la experiencia internacional, es que vencer al cáncer no solo depende de tratamientos avanzados. También depende de un país que elige cuidar a su gente antes de que enferme.