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Cuando la basura deja de ser basura: el nuevo modelo que se prueba 

Hablar de residuos no suele ser atractivo, pero en realidad es uno de los temas más estratégicos para el futuro de cualquier ciudad. Desde la calidad del aire hasta la salud pública y la competitividad urbana, la manera en que se gestionan los desechos dice mucho del nivel de desarrollo de una región. En ese contexto, Chihuahua se convierte en laboratorio de innovación con un proyecto piloto que busca transformar la gestión de residuos a través de tecnología, trazabilidad y colaboración entre startups, empresas locales y gobierno.

El proyecto es encabezado por Blau, una startup fundada por Isaac Rayón, enfocada en digitalizar y hacer trazable el manejo de residuos. Su objetivo es claro: pasar de procesos manuales, llenos de papel y poca visibilidad, a sistemas digitales que permitan saber exactamente qué se recolecta, cómo se transporta y qué destino final tiene cada residuo.

En Chihuahua, Blau trabaja con SISA, una empresa dedicada a la recolección de residuos, a la que ayudaron a digitalizar desde la firma de documentos hasta los reportes ambientales. El cambio no es menor: ahora los procesos son más eficientes, transparentes y medibles.

Uno de los elementos clave del piloto es el respaldo de Startup Chihuahua, que junto con el área de Desarrollo Económico permitió que el proyecto se financiara al 50%, facilitando la entrada de la startup a un nuevo mercado sin que el costo recayera totalmente en la empresa local.

Más allá de la tecnología, el enfoque de Blau es profundamente ambiental. La empresa parte de una idea sencilla pero poderosa: una ciudad limpia es una ciudad inteligente. Todos generamos residuos, pero el verdadero impacto está en cómo se gestionan. Separar lo orgánico, vincularlo con plantas de compostaje, reducir lo que llega al relleno sanitario y minimizar la emisión de gases de efecto invernadero son algunos de los beneficios directos del modelo.

El piloto también ha dejado aprendizajes importantes. Cada estado tiene su propia cultura organizacional y Chihuahua no es la excepción. La adopción digital no ocurre sola: requiere acompañamiento, presencia en campo y sensibilidad social. Por eso el equipo de Blau trabaja tanto con personal administrativo como con choferes, quienes usan una aplicación móvil en su día a día. El proceso implica capacitación constante, visitas diarias y ajustes a la plataforma según la legislación local.

Isaac Rayón, fundador de Blau.

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Más que un simple despliegue tecnológico, se trata de un ejercicio de transformación cultural: escuchar, adaptar, corregir y volver a intentar.

Este piloto no solo habla de residuos, habla de modelo de ciudad. De cómo la innovación puede surgir desde las startups, escalar con el apoyo institucional y generar impacto real en sectores tradicionales como la recolección de basura.

Para Blau, Chihuahua representa algo más que un nuevo mercado: es una muestra de que fuera de las grandes metrópolis también hay oportunidades de negocio, colaboración y crecimiento. Y para el estado, este tipo de proyectos confirman que apostar por el emprendimiento, la tecnología y la sostenibilidad no es un discurso, sino una estrategia de desarrollo.

Porque al final, gestionar mejor los residuos no solo limpia las calles: mejora la calidad de vida, fortalece la economía y construye ciudades más inteligentes y competitivas. Y en esa ruta, Chihuahua ya empezó a dar pasos firmes.