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Google y Meta se disputan el futuro que llevaremos en la cara

Los lentes que quieren cambiarlo todo

Los lentes inteligentes están dejando de ser una promesa futurista para convertirse en el próximo campo de batalla tecnológico. Después del tropiezo de las primeras Google Glass, la empresa de Mountain View está lista para volver al juego con una nueva generación de gafas impulsadas por inteligencia artificial. El problema es que ahora el mercado ya tiene un campeón: Meta, que con sus Ray-Ban y Oakley inteligentes ha logrado que la tecnología se vea —por primera vez— realmente usable y atractiva.

La pregunta no es si las gafas inteligentes llegarán al mercado masivo, sino quién dominará la experiencia cuando eso ocurra.

Una batalla entre estilo, poder y cerebros artificiales

Meta tomó la delantera al entender algo clave: nadie quiere verse raro usando tecnología. Sus alianzas con marcas como Ray-Ban y Oakley le permitieron lanzar lentes que parecen normales, pero que integran cámara, micrófonos, altavoces y funciones de inteligencia artificial. Eso, sumado a su agresivo plan de producción —que apunta a decenas de millones de unidades en los próximos dos años—, la coloca como la líder del sector.

Google, sin embargo, llega con un arma distinta: Gemini, su modelo de inteligencia artificial. A diferencia de Meta AI, Gemini ya demostró una capacidad superior para entender contexto, imágenes, lenguaje y acciones complejas. En el mundo de las gafas inteligentes, esto significa poder traducir conversaciones en tiempo real, reconocer lo que estás viendo, hacer llamadas, pedir transporte o recibir información sin tocar una pantalla.

Además, Google está construyendo un ecosistema alrededor de Android XR, una plataforma que permitirá que apps y servicios ya conocidos funcionen directamente en los lentes. A esto se suman alianzas con Samsung, XReal, Warby Parker y Gentle Monster, que buscan equilibrar dos factores críticos: potencia tecnológica y diseño atractivo.

El reto de Google no es menor. Meta domina el terreno de la moda y la experiencia de usuario, mientras que Google apuesta a ganar por el lado del software y la inteligencia artificial. En esta competencia, no gana quien tenga el lente más futurista, sino quien logre que la gente quiera usarlo todos los días.

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El verdadero ganador será quien domine la IA

Más allá de marcas y diseños, la verdadera guerra se está librando en la inteligencia artificial. Las gafas inteligentes no serán exitosas por verse bien o tener cámaras, sino por lo útiles que sean para la vida diaria. Y ahí es donde modelos como Gemini pueden marcar la diferencia.

Para empresas, gobiernos y personas, este escenario deja una lección clara: adaptarse a la inteligencia artificial ya no es opcional. Así como los smartphones transformaron la forma en que trabajamos, compramos y nos comunicamos, la IA integrada en dispositivos cotidianos redefinirá nuestra relación con la tecnología. Quien no entienda este cambio corre el riesgo de quedarse fuera de la nueva economía digital que ya se está construyendo, literalmente, frente a nuestros ojos.