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Estados Unidos está ajustando su modelo económico (y no nos conviene ignorarlo)

Por Jorge Cruz Camberos

Estados Unidos no está en crisis.
Pero tampoco está creciendo como antes.

Está ajustando su modelo económico. Y eso, aunque no suene tan escandaloso como una recesión, es igual de importante.

Los despidos masivos con los que arrancó el año no son una anécdota ni un error aislado. Son una señal clara de que algo cambió. Empresas que durante años contrataron sin freno hoy están recortando, reordenando y replanteando su forma de operar. Menos expansión, más eficiencia. Menos volumen, más margen.

Muchos discursos apuntan a la inteligencia artificial como la gran responsable. La realidad es menos futurista y más terrenal: sobrecrecimiento post pandemia, presión de inversionistas y modelos de negocio que ya no aguantan el ritmo anterior. La tecnología se volvió el argumento fácil para decisiones que, en el fondo, son económicas.

Cuando Estados Unidos ajusta, México no es espectador

Para regiones como Chihuahua —profundamente conectadas a la manufactura, la logística y la exportación— estos movimientos no pasan de largo. No se sienten de inmediato, pero siempre llegan. Primero se frenan pedidos, luego inversiones, después contrataciones.

No es alarmismo. Es historia económica.

Y aquí está el punto clave: este ajuste no significa que todo vaya a empeorar, pero sí significa que ya no basta con seguir haciendo lo mismo y esperar que funcione.

El error no es el ajuste

El error es no adaptarse

Este momento exige cabeza fría y visión larga. No pánico. No negación.

Porque también hay oportunidades reales:
• Empresas que buscan producir más cerca de su mercado.
• Talento altamente capacitado que hoy está disponible.
• La posibilidad de fortalecer cadenas de valor locales en lugar de depender solo del exterior.

Pero esas oportunidades no se aprovechan solas. Requieren estrategia, coordinación y decisiones incómodas.

La pregunta incómoda

La pregunta no es si Estados Unidos se va a recuperar.
La pregunta es si nosotros vamos a llegar preparados.

Si vamos a seguir reaccionando cuando el golpe ya llegó, o si vamos a anticiparnos. Si vamos a seguir dependiendo de ciclos externos, o si vamos a fortalecer nuestras economías regionales con más productividad, más innovación y más valor agregado.

Estados Unidos está cambiando el ritmo.
Y cuando la música cambia, hay dos opciones: quedarse parado o aprender a bailar distinto.

En economía, casi siempre ganan los que se adaptan primero.