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Entre infraestructura y libertades: el posicionamiento político y económico de Maru Campos

Por Martín Zermeño

Legado y poder: el cuarto informe de Maru Campos

El cuarto informe de la gobernadora Maru Campos no fue un recuento burocrático de cifras ni una enumeración fría de metros cúbicos de concreto. Fue, ante todo, una definición política de época. Un posicionamiento frente al momento nacional que vive México bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, y una declaración explícita de lo que será su legado: la defensa de la democracia, el Estado de derecho y las libertades.

“El Estado no se entrega”, afirmó ante un Centro de Convenciones repleto. No fue una frase retórica. Fue una línea de contención. En un entorno donde el centralismo avanza, donde la subordinación institucional parece normalizarse y donde la obediencia se disfraza de progreso, la mandataria trazó una frontera conceptual entre dos modelos de gobierno: el que construye y el que controla.

Su advertencia sobre la “banalización del mal” fue un mensaje sofisticado. No habló de confrontación estéril ni de victimismo político. Rechazó el rencor —“ni con España, Estados Unidos o los neoliberales”— como motor de desarrollo. Apostó por la esperanza, la visión y el amor por la tierra. En términos económicos, esto es relevante: los mercados detestan el resentimiento ideológico y valoran la certidumbre institucional.

Y eso fue, en esencia, el tono del informe: certidumbre.

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Alianza indisoluble con la IP

Si algo quedó claro es que el modelo Chihuahua descansa sobre una premisa: la colaboración estratégica entre gobierno y sector privado. No se trata de retórica empresarial; se trata de arquitectura económica.

La gobernadora anunció el programa Talento STEM, con 40 millones de pesos para equipar instituciones educativas con tecnología y certificaciones alineadas a la industria del mañana. Este punto es crucial. En la lógica del nearshoring y la relocalización de cadenas globales, el capital humano especializado es la principal ventaja competitiva territorial.

En la misma línea se presentó PROVEE+, también con más de 40 millones de pesos, orientado a integrar proveedores locales a cadenas globales de suministro. Este programa no es menor: representa el intento de que la proveeduría chihuahuense capture mayor valor agregado dentro del fenómeno manufacturero exportador.

En materia financiera, destacó el esquema Impulso NAFIN —en coordinación con Nacional Financiera— donde 50 millones de pesos estatales se multiplican vía banca comercial hasta convertirse en 900 millones de pesos en créditos reales para micro, pequeñas y medianas empresas. Este es un uso inteligente del apalancamiento financiero público: bajo costo fiscal, alto efecto multiplicador.

Aquí radica uno de los mayores aciertos de la administración: entender que el Estado no sustituye al mercado; lo cataliza.

Infraestructura como plataforma, no como legado

Aunque el énfasis político del informe fue la democracia, la inversión en infraestructura fue contundente. La mandataria anunció la mayor inversión anual en infraestructura en la historia del estado: alrededor de 5 mil millones de pesos, con mil millones ejecutados en coordinación con ayuntamientos.

No es una cifra menor en un contexto nacional de restricciones presupuestales subnacionales.

El acumulado supera los 5,600 millones de pesos en rehabilitación carretera y más de 1,800 proyectos de obra pública en todo el estado. Pero más relevante que la cantidad es la lógica territorial.

En la capital se construirán pasos superiores y desniveles estratégicos: Fuerza Aérea y Palestina; Juan Pablo II y Quinta Real; salida a Cuauhtémoc a la altura de la calle 120; adecuaciones en Teófilo Borunda; y un proyecto integral de tres pasos a desnivel rumbo a Juárez en los cruces Tecnológico-Desarrollo, Prieto Luján (zona Coca-Cola) y Los Arcos. Además, la renovación de la Deportiva Pistolas Meneses, una nueva planta tratadora de aguas al norte y la modernización del Teatro de los Héroes.

En Ciudad Juárez se invertirán 315 millones de pesos en el polo de Desarrollo San Jerónimo; continuará la transformación de la avenida Las Torres; se construirán pasos inferiores en Tomás Fernández, Valle del Sol e Independencia; se consolidará el Centro de Convenciones; se fortalecerá la infraestructura pluvial; se remodelarán áreas del Hospital General, el Centro Cultural Paso del Norte y el Parque Central.

En Parral, intervenciones viales e hídricas.
En Cuauhtémoc, mejora de espacios sociales y deportivos.
En Camargo, ampliación del Centro de Salud y optimización del parque infantil y la Deportiva.
En Delicias y Nuevo Casas Grandes, fortalecimiento hospitalario.
En Guadalupe y Calvo, remodelación de urgencias.
En Bocoyna, infraestructura social para protección de mujeres.

Este despliegue territorial tiene un componente político evidente: cohesión regional. Pero también uno económico: infraestructura logística, hídrica y urbana que sostiene competitividad.

Sin embargo —y aquí está el punto central— el legado de Maru Campos no será el concreto.

Será la postura.

Democracia como activo económico

En economía institucional existe un principio fundamental: las regiones que preservan Estado de derecho, división de poderes y respeto a la Iniciativa Privada atraen inversión sostenida. No es ideología; es evidencia empírica.

Chihuahua se ha convertido en un polo industrial estratégico en la frontera norte. La estabilidad política es parte del paquete de valor que ofrece el estado frente a otras entidades.

Cuando la gobernadora afirma que “Chihuahua es de los chihuahuenses —y que se aguanten—”, está enviando un mensaje de autonomía política. En tiempos donde la centralización fiscal y administrativa es una constante, defender competencias locales es también defender capacidad de decisión económica.

Su cuarto informe fue, en suma, un acto de posicionamiento histórico. En la memoria pública podrán recordarse los pasos a desnivel, los parques, los hospitales y los créditos multiplicados. Pero lo que probablemente trascienda será la narrativa de resistencia institucional frente a cualquier intento de erosión democrática.

En política, los gobernantes son recordados por aquello que decidieron proteger cuando era más fácil ceder.

Si algo dejó claro este informe es que, para Maru Campos, la infraestructura es instrumento. La alianza con la IP es estrategia. Pero la democracia —y las libertades— son propósito.

Y en el balance final, ese propósito puede ser su legado más perdurable.