Los semiconductores están moviendo el mapa industrial de Norteamérica
La geografía de los semiconductores está cambiando. Mientras Estados Unidos acelera la construcción de nuevas capacidades para fabricar obleas, desarrollar chips y realizar empaquetado avanzado, México busca ocupar nuevos espacios dentro de una cadena de suministro que comienza a tomar una forma más regional.
En el centro de este movimiento aparece una franja que conecta Arizona, Texas y Nuevo México con los estados del norte de México. Todavía no existe un corredor de semiconductores completamente integrado, pero las inversiones recientes están acercando capacidades que durante décadas estuvieron concentradas principalmente en Asia.
El cambio ocurre, además, en un momento de fuerte crecimiento de la industria. Las ventas mundiales de semiconductores alcanzaron 795,600 millones de dólares en 2025 y se proyecta que lleguen a aproximadamente 1.5 billones de dólares en 2026. La inteligencia artificial es uno de los principales motores de esta demanda, junto con las telecomunicaciones, los vehículos, el equipo industrial, los sistemas de defensa y la electrónica de consumo.
Estados Unidos reconstruye capacidad
Estados Unidos conserva una posición relevante en investigación, diseño de chips, automatización del diseño electrónico y equipos para manufactura. Sin embargo, buena parte de la fabricación física de semiconductores se desplazó hacia Asia durante décadas. Ahora el equilibrio comienza a cambiar.
Desde 2020, las empresas de semiconductores han anunciado más de 825,800 millones de dólares en inversión privada en Estados Unidos, distribuidos en más de 160 proyectos en 30 estados. De acuerdo con la Semiconductor Industry Association, estos proyectos podrían crear o respaldar más de 525,000 empleos.
La capacidad estadounidense de fabricación de semiconductores podría aumentar aproximadamente 203% entre 2022 y 2032. En el caso de los chips de lógica avanzada de menos de 10 nanómetros, la participación estadounidense en la capacidad mundial podría pasar de prácticamente cero en 2022 a 28% para 2032. Una parte importante de esa expansión está ocurriendo cerca de México.
Arizona se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles. Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, TSMC, anunció una inversión adicional prevista de 100,000 millones de dólares en Estados Unidos, llevando su compromiso total anunciado a 265,000 millones de dólares. El proyecto contempla plantas avanzadas de fabricación, empaquetado e investigación y desarrollo en Arizona.
A esto se suma Amkor Technology, que ampliará su campus de empaquetado avanzado y pruebas en Arizona. La segunda fase contempla 60,000 metros cuadrados adicionales de salas limpias y elevaría la inversión total prevista del proyecto a aproximadamente 12,000 millones de dólares. La relevancia está en que fabricación y empaquetado comienzan a concentrarse dentro de una misma geografía industrial.
Texas y Nuevo México completan otras piezas
Texas está desarrollando un ecosistema distinto. Su fortaleza combina manufactura, equipos, materiales, investigación y diferentes tecnologías de semiconductores.
El estado contabilizaba 57 instalaciones de semiconductores y más de 47,000 trabajadores en 2026. Texas también ha destinado más de 1,500 millones de dólares a través de su iniciativa estatal de semiconductores desde 2023.
Texas Instruments comenzó en diciembre de 2025 la producción en su nueva planta de obleas de 300 milímetros en Sherman, mientras que Coherent amplía operaciones relacionadas con semiconductores ópticos utilizados en comunicaciones entre chips de inteligencia artificial, servidores y centros de datos. Samsung, por su parte, continúa desarrollando su operación en Taylor.
Nuevo México ocupa otro espacio estratégico. Intel ha invertido aproximadamente 4,000 millones de dólares para ampliar y modernizar sus operaciones en Rio Rancho, una de las principales ubicaciones de la empresa en Estados Unidos para empaquetado avanzado.
Así, el suroeste estadounidense comienza a reunir distintas etapas de la cadena: fabricación avanzada, empaquetado, pruebas, investigación y desarrollo. Y enfrente está México.
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México no fabrica lo mismo, pero puede conectar la cadena
La posición mexicana es diferente. Una evaluación de la OCDE publicada en febrero de 2026 señala que las empresas de semiconductores que operan en México están concentradas principalmente en ensamblaje, pruebas, empaquetado y diseño, más que en fabricación de obleas a gran escala. El organismo también identifica necesidades de desarrollo en electricidad, agua, talento, infraestructura e integración de proveedores nacionales.
México ya cuenta, sin embargo, con una base industrial relevante. En mayo de 2026 se contabilizaron 527 establecimientos clasificados dentro de la manufactura de semiconductores y otros componentes electrónicos. Baja California registró 112, Sonora 62 y Jalisco 60.
La cifra debe leerse con cuidado: esta clasificación incluye manufactura de semiconductores y otros componentes electrónicos, por lo que no equivale a contar cientos de fábricas de obleas.
La oportunidad puede estar en otro punto: conectar los chips y componentes producidos en Norteamérica con las grandes plataformas manufactureras mexicanas de electrónica, automotriz, aeroespacial, dispositivos médicos y manufactura industrial.
Chihuahua: del chip al hardware de inteligencia artificial
Para Chihuahua, la oportunidad se encuentra precisamente en esa conexión. La principal fortaleza del estado no está hoy en la fabricación de obleas, sino en su amplia base de electrónica y manufactura avanzada, particularmente en Ciudad Juárez. Las inversiones recientes muestran la escala que está tomando esta plataforma.
Inventec anunció una expansión de 450 millones de dólares en Ciudad Juárez, con más de 6,000 empleos previstos. El proyecto contempla la adquisición de un edificio de 36,000 metros cuadrados y otros 43,000 metros cuadrados de construcción dentro de su megasitio.
Después, Pegatron anunció una inversión adicional de 330 millones de dólares para una nueva instalación especializada en Ciudad Juárez, con aproximadamente 1,000 empleos previstos.
Ambos movimientos coinciden con el crecimiento de la producción de servidores, equipos de cómputo y otros dispositivos utilizados en infraestructura de inteligencia artificial. Aquí está la distinción importante: esto no significa que Chihuahua esté fabricando los semiconductores con los que operan esos equipos. Significa que el estado participa en una etapa posterior de la cadena.
Los chips fabricados en otros lugares pueden convertirse, en Ciudad Juárez, en procesadores, tarjetas para servidores, equipos de redes y sistemas completos. Es decir, Chihuahua se encuentra aguas abajo de las plantas de fabricación de chips y puede aprovechar su experiencia acumulada en manufactura electrónica para integrarse a una cadena de mayor complejidad tecnológica.
Chihuahua también aparece en el comercio de equipo especializado
La relación con la industria de semiconductores no termina en la manufactura electrónica. Durante el segundo trimestre de 2026, Chihuahua registró 10.1 millones de dólares en exportaciones dentro de una categoría que incluye maquinaria utilizada principalmente para fabricar cristales o wafers de semiconductores.
En esa categoría, Sonora registró 33.2 millones de dólares y Jalisco 15 millones. Es una señal todavía puntual, pero permite observar que la participación de Chihuahua puede extenderse más allá del ensamble de productos terminados hacia segmentos vinculados con el propio ecosistema de manufactura de semiconductores.
El corredor todavía está por construirse
Al norte, Arizona desarrolla fabricación avanzada y empaquetado. Texas combina distintas tecnologías de semiconductores y manufactura. Nuevo México fortalece el empaquetado avanzado. Al sur, Sonora intenta conectar diseño, talento y manufactura con Arizona, mientras Chihuahua consolida una plataforma de electrónica avanzada que comienza a beneficiarse del crecimiento de servidores y hardware para inteligencia artificial. Pero la proximidad geográfica no es suficiente.
El caso de Baja California lo demuestra. Infineon Technologies anunció que trasladará gradualmente la producción de etapas posteriores de semiconductores de su operación en Tijuana hacia otras instalaciones de la empresa. La planta realiza corte de obleas, ensamblaje y pruebas y tiene una historia en Tijuana que se remonta a 1973.
La decisión recuerda que el nearshoring no funciona únicamente por estar cerca del mercado estadounidense. Las empresas también evalúan costos, escala, especialización técnica, infraestructura, servicios, disponibilidad de mano de obra y la configuración de sus redes globales de manufactura.
La siguiente competencia será por capacidades
La transformación de la industria de semiconductores abre una ventana para Norteamérica, pero también plantea una pregunta para México: qué capacidades puede desarrollar para convertirse en una pieza más profunda de esta cadena.
Para Chihuahua, la discusión puede partir de una fortaleza que ya existe: una plataforma manufacturera capaz de producir electrónica, servidores, equipos de cómputo y sistemas vinculados con la nueva infraestructura de inteligencia artificial.
El reto será llevar esa plataforma hacia actividades de mayor especialización, integrar proveedores, desarrollar talento y construir las condiciones de infraestructura que permitan capturar una mayor proporción del valor generado por esta industria. La geografía ya está cambiando. La pregunta es qué tan rápido pueden cambiar también las capacidades industriales a ambos lados de la frontera.



