Una economía que busca quedarse con el talento y el valor
Chihuahua tiene una base industrial sólida, una importante presencia aeroespacial y automotriz, además de una actividad agrícola de gran escala. El siguiente desafío, plantea Sergio Mendoza, presidente de Chihuahua Futura, durante una entrevista que realizamos, —es aumentar la complejidad de esa economía—; para que el talento encuentre oportunidades acordes con su preparación y para que una mayor parte del valor generado por la industria y el campo permanezca en la región.
La discusión pasa por dos frentes que están estrechamente relacionados: desarrollar empleos más sofisticados y construir empresas capaces de integrarse a cadenas de suministro de mayor exigencia. A esto se suma una tercera oportunidad: utilizar inteligencia artificial y tecnología para elevar la productividad y transformar actividades existentes.
El talento necesita empleos a la altura de su capacidad
Para Mendoza, retener talento no consiste únicamente en formar profesionistas, sino en crear las condiciones para que puedan desarrollar sus capacidades dentro de Chihuahua. Cuando una persona preparada no encuentra un empleo acorde con su especialización, puede terminar trabajando por debajo de su potencial o trasladándose a ciudades como Monterrey, Querétaro o Guadalajara.
El reto, por ello, es construir una economía capaz de demandar conocimientos más especializados. Esto incluye desde ingeniería, electrónica, mecatrónica y automatización hasta servicios profesionales de mayor complejidad, como propiedad intelectual, patentes, contratos internacionales y relaciones multinacionales.
La misma lógica aplica para la inteligencia artificial. Mendoza considera que la tecnología debe incorporarse como una herramienta para elevar el valor de las personas, no únicamente como una tendencia. El objetivo es utilizarla para hacer más productivos a profesionistas y empresas, desarrollar nuevos productos y resolver problemas que antes requerían mayores cantidades de tiempo y recursos.
En esa ruta se encuentra el Congreso AIM, Artificial Intelligence Mexico, impulsado desde Chihuahua Futura como una iniciativa para llevar la conversación sobre inteligencia artificial hacia el ámbito empresarial y productivo.
De atraer empresas a construir cadenas que las arraiguen
La presencia de grandes empresas aeroespaciales y automotrices representa una oportunidad, pero también plantea una pregunta: ¿qué tan conectadas están esas compañías con el ecosistema empresarial local?.
Así mismo, Mendoza mencionó que una planta puede instalarse en Chihuahua con una nave y un terreno, pero si alrededor construye una red de proveedores locales, la relación con la región se vuelve mucho más profunda. Cambiar de ubicación significaría también reconstruir buena parte de esa cadena de suministro.
Por eso, integrar empresas chihuahuenses a las cadenas automotrices y aeroespaciales es uno de los retos pendientes. —Entrar a estos mercados requiere mucho más que intención—. Los proveedores deben responder a exigencias financieras, técnicas, productivas y de negociación, además de cumplir estándares capaces de garantizar que una falla no detenga procesos industriales de gran escala.
“Las ganas no son suficientes.”
Una alternativa que plantea es impulsar sociedades entre empresas mexicanas y extranjeras. El conocimiento del mercado nacional y la capacidad para hacer negocios en México podrían combinarse con tecnología, procesos o especialización de compañías internacionales para crear nuevas empresas y capacidades productivas.
Pero la oportunidad no termina en fabricar componentes para automóviles o aeronaves. Chihuahua también puede desarrollar servicios alrededor de las grandes plantas: mantenimiento de maquinaria, diagnóstico de equipos, automatización, líneas de producción, electrónica, mecatrónica e implementación de tecnologías vinculadas con la Industria 4.0 y las nuevas generaciones de manufactura.
El objetivo sería construir una economía donde el conocimiento técnico tenga más espacios para convertirse en empresas, servicios y empleos especializados.
Del campo productor al campo que captura más valor
La misma lógica puede trasladarse al sector agroindustrial. Chihuahua produce materias primas agrícolas de gran importancia, pero una parte del procesamiento y del valor económico se genera fuera del estado.
El ejemplo del chile resulta ilustrativo. Chihuahua puede producirlo y enviarlo a otra entidad donde es procesado, enlatado y comercializado con un mayor margen. La materia prima se origina aquí, pero una parte importante de los empleos, proveedores y procesos industriales asociados termina desarrollándose en otro lugar.
El Centro Virtual de Valor Agregado parte precisamente de ese diagnóstico: crear capacidades industriales que permitan procesar dentro de Chihuahua una mayor cantidad de productos del campo.
La diferencia puede ser considerable. Una actividad agrícola genera empleos directamente relacionados con el cultivo, mientras que una planta agroindustrial incorpora operadores, ingenieros de procesos y producción, personal de calidad, mantenimiento, logística, administración y una red de proveedores.
La intención no es convertir a los agricultores en industriales. Mendoza plantea que ambas actividades requieren capacidades distintas y que no todos los productores tienen interés en transformar industrialmente sus cosechas. El reto está en desarrollar empresas y proyectos que puedan asumir esa etapa y conectar la producción primaria con mercados de mayor valor.
Esto también abre la puerta a modificar la estructura productiva del campo: buscar cultivos con mayor rentabilidad, aprovechar mejor el agua y utilizar de manera más eficiente la tierra disponible.
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Provocar el desarrollo
La visión que plantea Mendoza conecta tres elementos: talento, industria y territorio. Una economía más compleja puede generar empleos que aprovechen mejor las capacidades profesionales; una red más amplia de proveedores puede fortalecer el arraigo de las grandes empresas; y una mayor industrialización del campo puede permitir que Chihuahua capture una parte mayor del valor de lo que produce.
En todos los casos, el punto de partida es el mismo: identificar dónde se está perdiendo valor y crear proyectos capaces de recuperarlo dentro de la región.
Para Mendoza, el desarrollo económico no debe entenderse como un proceso automático. Requiere identificar oportunidades, construir capacidades, conectar empresas, incorporar tecnología y generar las condiciones para que nuevas actividades puedan desarrollarse.
“Las cosas no se dan solas, hay que provocarlas y esa es su tarea de desarrollo económico.”
Ese planteamiento lleva la discusión más allá de cuántas empresas llegan o cuánto produce Chihuahua. La pregunta es qué tan sofisticada puede volverse la economía, cuánto talento puede aprovechar y cuánto del valor que genera el estado puede quedarse aquí.
Porque retener talento, fortalecer la proveeduría y agregar valor al campo forman parte de una misma apuesta: que Chihuahua no solamente produzca más, sino que sea capaz de hacer más con lo que ya tiene.
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