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Banxico baja la tasa, pero admite que la inflación tardará más en ceder

Aunque el Banco de México ha avanzado en la reducción de la tasa de interés para disminuir la restricción monetaria, sus propios pronósticos de inflación cuentan una historia más compleja. En la mayoría de los anuncios donde recortó la tasa, la Junta de Gobierno también elevó sus estimaciones inflacionarias, lo que abre el debate sobre la efectividad, consistencia y credibilidad del régimen de objetivos de inflación que rige la política monetaria del país.

Más recortes, pero inflación más persistente

La Junta de Gobierno de Banco de México elevó sus pronósticos trimestrales de inflación en nueve de los 13 anuncios monetarios en los que decidió recortar la tasa de interés. Es decir, mientras buscaba relajar las condiciones monetarias, al mismo tiempo reconocía que la inflación sería más alta de lo previsto.

En estos mismos nueve anuncios, el banco central también ajustó al alza sus estimaciones de la inflación subyacente, considerada por especialistas como el indicador más confiable del comportamiento inflacionario, ya que excluye precios con alta volatilidad o regulados. Además, en dos ocasiones, Banxico alejó su previsión para que la inflación regresara al objetivo puntual de 3 por ciento.

El régimen de objetivos de inflación y su evaluación

México opera bajo un régimen de objetivos de inflación con base en pronósticos, vigente y de conocimiento público desde agosto de 2018. Bajo este esquema, la publicación de estimaciones inflacionarias no es un ejercicio secundario, sino una herramienta central para evaluar el desempeño del banco central.

En el Informe Trimestral de abril-junio de 2018, Banxico explicó que este modelo permite que analistas, mercados y público en general den seguimiento y evalúen la política monetaria. Incluso, la literatura económica señala que usar el pronóstico del propio banco central como objetivo intermedio puede fortalecer el esquema de control inflacionario.

Sin embargo, los manuales de evaluación de desempeño advierten que cuando una institución no cumple sus objetivos o debe modificarlos de manera recurrente, el resultado se clasifica como un rendimiento inferior al esperado.

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Cambios en el calendario para alcanzar el 3 por ciento

Al iniciar el ciclo de recortes en marzo de 2024, Banco de México estimaba que la inflación alcanzaría el objetivo en el segundo semestre de 2025. No obstante, esta previsión cambió en la decisión monetaria de noviembre de ese mismo año, cuando se pospuso la meta al tercer trimestre de 2026.

Desde entonces, el pronóstico se ha mantenido sin cambios, pese a que durante los ocho anuncios monetarios de 2025 el banco ajustó sus previsiones trimestrales de inflación en mayo, junio y agosto, y elevó nuevamente las estimaciones de la inflación subyacente. Esto refuerza la percepción de que las presiones inflacionarias han sido más persistentes de lo anticipado.

¿Quién elabora los pronósticos y por qué importa?

Contrario a lo que suele pensarse, los pronósticos de inflación no son elaborados directamente por la Junta de Gobierno. Estos provienen de la Dirección General de Investigación Económica del banco central, proceso que —como explicó la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja— involucra a diversas áreas y variables económicas.

No obstante, el propio marco del régimen inflacionario establece que dichos pronósticos deben incorporar el juicio de los miembros del Comité de Política Monetaria, además de requerir altos niveles de transparencia, explicación y justificación pública.

Los ajustes recurrentes en los pronósticos de inflación de Banco de México reflejan un entorno económico más complejo de lo previsto, pero también plantean retos en términos de credibilidad y comunicación. En un esquema donde los pronósticos son pieza clave para evaluar la política monetaria, la consistencia entre decisiones, estimaciones y resultados se vuelve fundamental.

Reforzar la claridad en la estrategia, explicar con mayor detalle los cambios en el panorama inflacionario y hacer más predecibles las acciones del banco central no solo fortalecería la confianza de los mercados, sino que también permitiría al público entender mejor hacia dónde se dirige la política monetaria y por qué el objetivo del 3 por ciento sigue, por ahora, más lejos de lo esperado.