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Chihuahua no puede conformarse con crecer más que un México que crece poco

Por Clara Montes

Cuatro gobiernos, dos grandes crisis y una misma tarea pendiente: convertir nuestra capacidad productiva en más oportunidades para las familias y las empresas locales.

¿Con qué gobernador creció más Chihuahua? La respuesta de los datos es César Duarte, dentro de los periodos analizados. Pero convertir ese resultado en una calificación de gobierno sería contar apenas una parte de la historia.

El PIB lo construyen empresas, trabajadores e inversiones. También lo afectan las crisis, la demanda internacional y las decisiones públicas. Por eso conviene mirar cuánto crecimos, qué estaba pasando y cómo nos fue frente a México.

Este comparativo utiliza crecimiento real, descontando inflación, y años calendario completos. Excluye los años de relevo. El balance de Maru Campos sigue abierto.

Cálculos propios con la serie revisada de INEGI, base 2018. Tasas medias anuales compuestas; son cortes dentro de cada administración.

Reyes Baeza: crecer y después enfrentar el golpe

Entre 2005 y 2008, Chihuahua creció a un ritmo anual de 4.8%. En 2009, la economía cayó 10.1%. La crisis financiera internacional golpeó el comercio y la industria. Nuestra vocación manufacturera ayuda a entender por qué un deterioro externo podía sentirse tan fuerte aquí.

El periodo tuvo expansión y después una caída profunda. La pregunta para evaluar al gobierno es cómo respondió para proteger empleos y facilitar la recuperación.

Duarte: la mayor expansión del comparativo

Entre 2011 y 2015, Chihuahua creció 24.1% acumulado: 4.4% anual, frente a 2.6% nacional. El periodo coincidió con la recuperación posterior a 2009. La importancia de las manufacturas y sus conexiones con otras actividades ofrece una explicación plausible del impulso económico, aunque no permite atribuir todo el avance al gobernador. El crecimiento fue importante. Evaluar el gobierno también exige revisar deuda, ingresos familiares y calidad del gasto.

Corral: la pandemia no explica todo

Entre 2017 y 2020, el PIB estatal disminuyó 2.6% acumulado. La pandemia fue un golpe extraordinario: Chihuahua cayó 6.7% en 2020. Pero antes de ella, entre 2017 y 2019, el crecimiento anual ya era de apenas 1.4%. México cayó más durante el corte analizado. Eso muestra un mejor desempeño relativo, pero también recuerda que superar a una economía debilitada puede significar simplemente retroceder menos.

Maru: recuperar el impulso después de un buen arranque

El crecimiento de 7.7% en 2022 sostiene buena parte del balance positivo hasta 2024. Después, la economía perdió fuerza. INEGI identificó en su publicación inicial de 2024 caídas en manufacturas y minería, pese al avance de la construcción. La cifra revisada del PIB total estatal utilizada aquí cayó 0.9%.

El ITAEE registró otra contracción de 0.9% en 2025 y de 1% en el primer trimestre de 2026. Es un indicador de tendencia, no el PIB anual definitivo, pero señala una debilidad que merece atención. El sexenio no ha terminado. La tarea inmediata es recuperar dinamismo y ampliar las oportunidades de inversión.

Ganarle a México no puede ser nuestra única meta

Durante los últimos ocho años completos, de 2018 a 2025, México creció alrededor de 1% anual en términos reales, calculado de forma compuesta. Ese balance incluye la caída de la pandemia y la recuperación posterior. Frente a ese ritmo, las expansiones de Chihuahua durante Duarte y el corte disponible de Maru fueron mayores. Pero son ventanas distintas: la comparación dimensiona el crecimiento, no establece una competencia equivalente entre gobiernos.

Crecer más que un país que crece poco debe ser el punto de partida de nuestra ambición. Propongo concentrarnos en tres tareas: conectar proveedores locales con la industria; preparar talento con inglés y habilidades técnicas; y resolver obstáculos de agua, energía, infraestructura y permisos. Y medir los avances con empleo formal, ingreso familiar, productividad y nuevas empresas, además del PIB.

Chihuahua tiene capacidad para competir. Nuestro siguiente paso es lograr que más chihuahuenses participen de esa capacidad. Que el crecimiento se vea en empresas locales más fuertes y en hijos con mejores oportunidades que las que recibimos nosotros.

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