Cuando el cambio empieza desde la infancia: así es el Modelo ADN

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En Referente nos dimos una vuelta por uno de los programas que están haciendo la diferencia desde las raíces: el Modelo Ampliando el Desarrollo de la Niñez (ADN). Esta iniciativa, que vio la luz en 2007, no es únicamente un nombre bonito. Es un esfuerzo constante por construir un mejor presente (y futuro) para niñas, niños y adolescentes que viven en contextos de vulnerabilidad. Y vaya que lo están logrando.

¿Qué hace especial al Modelo ADN?

El corazón del Modelo ADN está en las escuelas de nivel básico que se encuentran en zonas con altos índices de pobreza y desintegración social. Pero en lugar de enfocarse en los problemas, el programa apuesta por las soluciones: habilidades, creatividad, responsabilidad y, sobre todo, esperanza.

Aquí no se trata de dar clases, sino de transformar vidas. Con actividades que van desde proyectos deportivos hasta talleres artísticos, tecnológicos y formativos, el ADN impulsa a la niñez a soñar en grande y a construir caminos sólidos. Del 2007 al 2025, a nivel estatal, el Modelo ADN ha sido implementado por 78 organizaciones civiles en 311 escuelas, centros comunitarios y hasta albergues urbanos y rurales de 51 localidades en 33 municipios, registrando 73 345 Niñas, Niños y Adolescentes (NNA) chihuahuenses inscritos a nivel estatal; con una inversión histórica de FECHAC de $448.1 millones. Nada mal, ¿no?

Además, el ADN está alineado con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 4 de la ONU: Educación de calidad. Eso significa que cada acción dentro del modelo tiene como meta garantizar que todas las niñas, niños y adolescentes tengan acceso a una educación inclusiva, equitativa y con oportunidades reales de aprendizaje a lo largo de sus vidas.

ADN, una semilla que transforma comunidades

Lo que hace al ADN tan poderoso es que no sólo piensa en el ahora. Este modelo se planta como una semilla de transformación social. Desde asegurar que más peques terminen la primaria y secundaria, hasta crear espacios educativos inclusivos y seguros. ¿El objetivo? Que nadie —pero nadie— se quede atrás.

Y no hablamos sólo de libros. El Modelo ADN también busca eliminar desigualdades de género, promover la cultura de paz e impulsar la ciudadanía global. Todo esto con la mirada puesta en 2030, año en el que se espera haber alcanzado metas ambiciosas pero totalmente necesarias.

Porque sí, la niñez lo es todo

En un país donde hablar de prevención y desarrollo social suele quedarse en discursos, el Modelo ADN es acción pura. Es creer que cambiar el futuro sí es posible, si empezamos por quienes hoy van a la escuela con mochila, pero también con sueños.Desde Referente celebramos estos proyectos que no sólo educan, sino que transforman entornos y realidades. Porque al final del día, invertir en la niñez es la apuesta más segura para construir el México que todas y todos merecemos.