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Empresas mexicanas buscan ganar el negocio del Mundial

El Mundial no solo se vive en la cancha, también se juega —y fuerte— en el mercado. Mientras millones de aficionados se preparan para apoyar a sus selecciones, detrás del espectáculo existe una industria global que supera los 15 mil millones de dólares. En este escenario, México no solo participa como consumidor: cada vez más empresas sociales buscan competir y capturar parte de ese valor con propuestas que combinan diseño, sostenibilidad e impacto social.

El Mundial: una oportunidad que va más allá del fútbol

Cada edición del Mundial detona una ola de consumo difícil de igualar. Jerseys, accesorios, souvenirs y productos lifestyle dominan el mercado, que hoy no solo gira en torno al deporte, sino a la identidad, la moda y la cultura.

Sin embargo, aunque la demanda en México es altísima —con proyecciones de hasta 5 millones de camisetas de la Selección Mexicana vendidas—, gran parte de las ganancias sigue concentrándose en marcas internacionales. El reto no es vender, sino participar en la cadena de valor.

Ahí está la verdadera pregunta: ¿quién se queda con el negocio?

Empresas sociales mexicanas: una nueva jugada

En este contexto surge una propuesta distinta. Desde Ciudad de México, Impact Hub lanzó el “Kit de Impacto para fanáticos del fútbol”, una iniciativa que reúne a 11 empresas sociales mexicanas bajo la plataforma OLA México.

La idea es clara: aprovechar el momento global del Mundial para posicionar productos hechos en México, pero con un valor agregado que va más allá del diseño.

El kit incluye desde playeras y accesorios hasta ropa deportiva, chamarras y maletas, elaborados con materiales reciclados, piel de nopal y procesos que involucran a comunidades vulnerables. Incluso hay prendas confeccionadas por mujeres en procesos de reinserción social.

Cada pieza no solo es un producto: es una historia de impacto.

Consumo con propósito: el nuevo juego

Hoy, el consumidor ya no solo compra por emoción. Cada vez más personas buscan productos que reflejen valores: sostenibilidad, responsabilidad social y economía circular.

En ese sentido, esta iniciativa apuesta por transformar el consumo mundialista en algo más consciente. Las ganancias no solo representan ventas, sino:

  • Generación de ingresos locales
  • Reinserción social
  • Reducción de residuos
  • Impulso a modelos de producción sostenibles

Esto responde a una tendencia clara: más del 40% del valor del mercado del fútbol ya está en productos lifestyle, donde el diseño y la narrativa pesan tanto como la marca.

De lo local a lo global

El verdadero potencial de iniciativas como OLA México está en cerrar la brecha entre el consumo masivo y la producción local. En un mercado que históricamente ha sido dominado por grandes corporativos, las empresas mexicanas están encontrando nuevas formas de competir.

No se trata de replicar modelos tradicionales, sino de ofrecer algo distinto: productos con identidad, impacto y propósito.

El Mundial, en este sentido, se convierte en una plataforma global para demostrar que México también puede jugar en las grandes ligas del comercio internacional. El fútbol mueve pasiones, pero también mueve economías. Y en ese juego, México tiene mucho más que ofrecer que solo aficionados.

Iniciativas como OLA México demuestran que es posible transformar un evento global en una oportunidad local, donde el diseño, la sostenibilidad y el impacto social se convierten en ventaja competitiva.

El reto ahora no es menor: dejar de ser únicamente consumidores del Mundial para convertirnos en protagonistas de su economía. Porque cuando el talento, la creatividad y el propósito se alinean, México no solo juega… también compite.

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