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¿Está Chihuahua preparado para competir con Nuevo León en la siguiente década?

Durante los últimos años, la comparación se ha vuelto inevitable. Cada anuncio de inversión, cada cifra de crecimiento industrial y cada proyecto de infraestructura reaviva la pregunta: ¿puede Chihuahua competir de tú a tú con Nuevo León en la próxima década?

La respuesta corta es , pero con matices importantes. La respuesta completa exige ir más allá del ruido mediático y revisar capacidades reales, ventajas estructurales y riesgos latentes.

Dos modelos distintos de competitividad

Nuevo León se ha posicionado como el referente nacional en atracción de inversión, narrativa industrial y visibilidad internacional. Su modelo se basa en escala, velocidad y concentración de capital.

Chihuahua, en cambio, compite con un enfoque distinto: experiencia exportadora de largo plazo, talento técnico consolidado y una estructura productiva menos dependiente del marketing económico.

No es una competencia de quién crece más rápido, sino de quién crece mejor.

Talento y experiencia: la base silenciosa de Chihuahua

Uno de los principales activos de Chihuahua es su capital humano especializado, particularmente en manufactura avanzada, procesos industriales y operación exportadora.

Mientras Nuevo León atrae talento a gran escala, Chihuahua lo ha formado y retenido durante décadas, lo que se traduce en:

  • Menores curvas de aprendizaje
  • Mayor estabilidad operativa
  • Capacidad de ejecución inmediata

En la economía de la siguiente década, esta experiencia acumulada será tan relevante como la inversión nueva.

Infraestructura: el punto crítico a resolver

Aquí aparece la mayor brecha.

Nuevo León ha avanzado con mayor velocidad en infraestructura logística, conectividad y proyectos de gran escala. Chihuahua, aunque cuenta con ventajas geográficas y fronterizas, enfrenta cuellos de botella que no pueden ignorarse:

  • Carreteras estratégicas saturadas
  • Retos en agua y energía
  • Necesidad de planeación metropolitana más agresiva

La próxima década no se definirá por quién anuncie más, sino por quién resuelva antes estos temas estructurales.

Nearshoring: ejecución vs narrativa

Ambos estados están en la carrera del nearshoring, pero con enfoques distintos.

Nuevo León ha dominado la narrativa nacional e internacional. Chihuahua, en cambio, tiene una ventaja operativa: sabe exportar, sabe cumplir estándares y sabe integrarse a cadenas globales.

La clave será convertir esa experiencia en:

  • Procesos más ágiles
  • Certidumbre regulatoria clara
  • Estrategias de atracción menos reactivas

El nearshoring no es un premio automático; es una competencia permanente.

Liderazgo y toma de decisiones

Otro factor clave es el tipo de liderazgo económico.

Chihuahua cuenta con una tradición de liderazgos empresariales técnicos y operativos, muchas veces menos visibles, pero altamente efectivos. Nuevo León, por su parte, ha sabido proyectar liderazgo institucional y empresarial con mayor cohesión narrativa.

La pregunta no es quién comunica mejor, sino quién toma decisiones más consistentes a largo plazo.

El verdadero reto: pensar en 2035, no solo en 2027

Chihuahua no necesita copiar el modelo de Nuevo León para competir. Necesita profundizar el suyo.

La siguiente década exigirá:

  • Planeación industrial clara
  • Inversión estratégica en infraestructura
  • Protección y desarrollo del talento local
  • Coordinación institucional constante

Si Chihuahua logra alinear estos factores, no solo competirá con Nuevo León: ofrecerá una alternativa distinta y complementaria dentro de la economía nacional.

sí puede competir, si decide hacerlo

Chihuahua está preparado en capacidades, talento y experiencia. Lo que definirá la competencia no será el punto de partida, sino la calidad de las decisiones que se tomen hoy.

La próxima década no premiará al estado que más crezca en titulares, sino al que construya bases más sólidas. En ese terreno, Chihuahua todavía tiene mucho que decir.