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Impactos macroeconómicos de la volatilidad energética

Dr. Pedro Rafael Ávila Cota, presidente del Colegio de Economistas de Chihuahua

Vulnerabilidad del mercado energético

En términos económicos, la volatilidad se traduce generalmente como inestabilidad de los precios en los mercados financieros, en ese sentido, el repunte de los precios de los energéticos, derivado de los conflictos suscitados en el Medio Oriente, que condujeron a una de las partes al cierre del estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula una quinta parte del petróleo global, reaviva tensiones geopolíticas y enciende las alarmas en los mercados energéticos y las posibles repercusiones financieras en los sectores productivos y en las administraciones públicas.

Como efecto inmediato, los precios internacionales del petróleo han subido con fuerza, con los índices de referencia Brent superando los 83 dólares por barril y el West Texas Intermediate (WTI), rondando los 77 dólares por barril en los días recientes debido al temor de interrupción prolongada de suministros. Analistas advierten que, si el cierre del Estrecho de Ormuz persiste, los precios podrían alcanzar e incluso superar los 100 dólares por barril en el corto plazo, escenario que colocaría una presión inflacionaria marcada en los costos energéticos y de transporte a nivel global.

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Repercusiones presupuestales y riesgos inflacionarios

En el caso de México, esta alza de precios contrasta con las estimaciones tradicionales del gobierno mexicano para 2026, que en el Paquete Económico y los Criterios Generales de Política Económica previstos en el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2026, contemplan un precio promedio del barril de la mezcla mexicana de exportación de 54.9 dólares por barril. Dicho valor es considerablemente menor al nivel en que se negocia actualmente el crudo en los mercados internacionales y, de persistir elevaciones de precio, implicaría un desajuste entre los ingresos esperados para el erario mexicano y las realidades del mercado energético.

El cierre del Estrecho de Ormuz representa un riesgo sustancial para la economía mundial y mexicana, marcando una posible nueva ola de inflación energética y volatilidad económica. Si los precios del petróleo se consolidan por encima de los niveles previstos en el presupuesto mexicano, el gobierno enfrentará decisiones difíciles entre proteger al consumidor final absorbiendo parte del impacto a través del IEPS o permitir que los precios se reflejen en el mercado, afectando al sector productivo y al consumo. En ambos escenarios, las finanzas públicas y la estabilidad económica a corto plazo se verán presionadas por las fuerzas geopolíticas que operan mucho más allá de las fronteras nacionales.

Dependencia energética

México tiene una dependencia estructural de importación de combustibles (especialmente gasolina, diésel y gas natural), con alrededor de 7 de cada 10 barriles de combustibles y del mismo orden de volumen de gas natural que consume proviniendo del exterior. Esto se debe a una combinación de capacidad de refinación limitada y baja producción interna de gas, lo que mantiene al país expuesto a fluctuaciones externas en precios y suministro.

Conclusión

Si los precios internacionales del petróleo siguen en alza, la gasolina en México enfrentaría presiones ascendentes en el precio al consumidor. El uso del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para amortiguar estos aumentos —es decir, reducir o subsidiar parte del impuesto para evitar un aumento en el precio al consumidor— tendría un impacto directo en el erario federal y estatal. Al otorgar un estímulo fiscal, el gobierno sacrificaría ingresos que están contemplados en el PEF 2026, reduciendo los recursos disponibles para gasto público en rubros esenciales como seguridad, educación y salud. Esta menor recaudación podría reflejarse en menores participaciones federales a estados y municipios, lo cual presionaría presupuestos locales y su capacidad de inversión.

Dr. Pedro Rafael Ávila Cota, presidente del Colegio de Economistas de Chihuahua