Por Jorge Cruz Camberos
Esta semana el Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, anunció con bombo y platillo que México espera más de 406 mil millones de dólares en inversiones privadas este año. ¡Suena espectacular! Pero hay que hacer una pausa: ¿qué significa esto para nosotros en Chihuahua capital? ¿Y qué tan creíble es este anuncio?
Porque una cosa es hablar de cifras enormes desde un podio en el Museo de Antropología y otra muy distinta es ver empresas instalándose, empleos creciendo y PYMES locales floreciendo en nuestras colonias y parques industriales.
Chihuahua tiene potencial… pero no con promesas
Nuestra ciudad no está esperando que alguien la salve. Tenemos talento, ubicación privilegiada, cultura industrial y una generación de jóvenes con hambre de emprender y construir. Pero también cargamos con la cruda realidad de trámites lentos, inseguridad jurídica y una burocracia que no entiende la velocidad de los negocios modernos.
Aquí en Chihuahua, hemos visto de cerca cómo el nearshoring y la industria automotriz han traído oportunidades. Pero también hemos visto cómo muchos de esos proyectos aterrizan en Nuevo León o Guanajuato, donde hay mejores incentivos, más visión estratégica y reglas claras. Nosotros no podemos competir con powerpoints y ruedas de prensa, necesitamos infraestructura real, talento capacitado y coordinación efectiva entre los tres niveles de gobierno.
Y de esos 406 mil millones, cuánto nos toca?
Nadie lo ha dicho. Ni Ebrard, ni la Presidenta, ni los organismos empresariales han desglosado cómo se distribuyen esos recursos por entidad o sector. Eso, para mí, es una alerta roja.
Porque si no se transparenta esa información, los anuncios se convierten en una estrategia electoral o de marketing, no en una política pública seria.
Además, muchos de esos proyectos seguramente ni siquiera están fondeados todavía, solo están en “carpeta”, como decimos aquí. Es decir, dependen de muchas condiciones que aún no se cumplen. Entre ellas, que haya certeza jurídica y fiscal, algo que el mismo sector privado —CCE y ABM— está exigiendo.
Lo que Chihuahua debe exigir:
Si algo debemos aprender de este anuncio es que no basta con que nos digan que “ahí viene la inversión”. Tenemos que:
1. Exigir proyectos concretos para Chihuahua, con nombre y apellido, no sólo generalidades.
2. Acelerar la infraestructura local: energía, agua, conectividad, educación técnica.
3. Eliminar la tramitología tóxica que frena desde un emprendedor hasta una empresa mediana que quiere crecer.
4. Blindar jurídicamente a los inversionistas locales y foráneos para que puedan operar sin miedo a cambios arbitrarios en reglas o impuestos.
5. Incluir a las PYMES de Chihuahua en las cadenas de proveeduría de estos grandes proyectos.
Chihuahua no necesita milagros
Necesitamos liderazgo local con visión, que no se conforme con aplaudir desde la grada los anuncios federales. Es tiempo de ser parte del juego, no solo espectadores. Chihuahua tiene todo para liderar esta nueva etapa industrial de México… si hacemos bien las cosas.
La inversión no se decreta, se construye. Y eso empieza desde lo local.
















