Por Jorge Cruz Camberos
Muchos creen que la guerra en Irán, el cierre de facto del Estrecho de Ormuz y la presión sobre los petroquímicos es un tema lejano. Como si fuera asunto exclusivo de traders, petroleras o gobiernos.
No lo es.
También le pega a Chihuahua.
Porque cuando se atoran rutas críticas y se encarecen resinas como el polietileno y el polipropileno, no sólo sube el costo de un insumo. Sube la presión sobre empaques, autopartes, componentes médicos, electrónicos, piezas de inyección y buena parte de la manufactura que mueve la economía regional.
Dicho en simple: el plástico también ya entró a la conversación de competitividad.
Y aquí está la paradoja. Mientras productores petroquímicos de Estados Unidos aprovechan la coyuntura gracias a su gas natural barato y una posición logística más sólida, regiones manufactureras como Chihuahua enfrentan el otro lado de la moneda: mayores costos, más presión en márgenes y más vulnerabilidad en cadenas de suministro.
Ese es el verdadero tema.
No se trata únicamente de que suba el plástico.
Se trata de que quede al descubierto qué tan frágil puede ser un modelo industrial cuando depende de insumos estratégicos que no controla.
Por eso esta crisis debería servirnos para algo más que leer titulares internacionales. Debería obligarnos a hacer preguntas incómodas: qué sectores locales son más vulnerables, qué proveeduría se puede regionalizar, qué capacidades necesitamos desarrollar aquí y qué tanto entendemos que la competitividad moderna no se construye sólo atrayendo inversión, sino resistiendo mejor cuando el mundo se descarrila.
Porque la prueba real de una economía no llega cuando todo está en calma.
Llega cuando se cierra una ruta clave, suben materiales esenciales y alguien tiene que pagar la factura.
Y esa factura casi nunca la paga sólo una petroquímica.
La termina pagando el fabricante, el exportador, el cliente… y eventualmente la región.
Lo más delicado es que este tipo de choques ya no son excepción. Son la nueva normalidad. Geopolítica, energía, logística y manufactura ya vienen en el mismo paquete. Quien no lo entienda, va a seguir creyendo que una crisis en Medio Oriente no tiene nada que ver con Chihuahua… hasta que la vea reflejada en sus costos.
La guerra podrá estar lejos.
El golpe al margen, no.
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