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¿Y si volamos desde aquí? Chihuahua necesita su propia aerolínea regional

Por Jorge Cruz Camberos

Algo no cuadra en el cielo mexicano. Tras la pandemia, las rutas aéreas entre ciudades medianas se han desplomado. Aeroméxico ahora te obliga a pasar por la CDMX aunque sólo quieras ir a Querétaro. Interjet desapareció. Volaris y Viva Aerobús se aliaron, pero más para repartirse rutas que para mejorar la conectividad. Y mientras tanto, los que estamos en el norte, especialmente en Chihuahua, vemos cómo se encoge el mapa aéreo que alguna vez nos unió.

¿La solución? Tal vez ha estado aquí todo el tiempo: una aerolínea regional con base en Chihuahua, creada desde el sector empresarial, con visión local y ambición global.

Mexicana no despega (ni con turbinas del Estado)

Dos años después de relanzarla, Mexicana de Aviación apenas ha transportado el 13% de los pasajeros que prometió mover. Sus aviones vuelan medio vacíos y necesita más de 2 mil millones de pesos al año en subsidios para mantenerse. ¿El problema? Mal enfoque, rutas forzadas y falta de visión de negocio real.

Pero eso también significa algo importante: hay mercado insatisfecho. Y donde hay necesidad, hay oportunidad.

Chihuahua: en el centro del norte

Chihuahua no solo es capital de un estado estratégico. Es puerta de entrada al corredor económico norte del país, con vocación industrial, talento técnico, cadenas de suministro internacionales… y sin embargo, hoy nos cuesta volar a ciudades clave como Hermosillo, León o Querétaro sin perder medio día en escalas.

Una aerolínea basada aquí, con rutas diseñadas desde la lógica empresarial —no política—, podría conectar mejor:
• Vuelos ejecutivos a Querétaro, Hermosillo y Monterrey
• Enlace directo con El Paso y Los Ángeles
• Horarios útiles para negocios e industria

¿Suena obvio? Exacto. Pero alguien tiene que hacerlo realidad.

LEER MÁS: Chihuahua se conecta al país con nuevas rutas de TAR Aerolíneas

Oportunidad con alas

Crear una aerolínea no es cosa menor, pero tampoco es inalcanzable. Sobre todo si se hace desde una estructura empresarial bien armada, con respaldo público-privado, inteligencia logística y una flota adecuada.
• Hay espacio para aviones pequeños (Embraer) con buena eficiencia de costos.
• Los aeropuertos regionales quieren atraer tráfico y pueden ofrecer incentivos.
• El nearshoring exige más conectividad, no menos.

Esto no se trata de competir con los grandes. Se trata de llenar el hueco que dejaron. Volaris y Viva hoy se reparten el pastel. Nosotros podemos hornear uno nuevo.

Entonces… ¿quién se sube?

La región tiene empresarios visionarios, líderes de clústeres, inversionistas de largo plazo y autoridades dispuestas a colaborar. ¿Qué falta? Que alguien tome el primer paso y diga: vamos a hacerlo.

El cielo está menos saturado de lo que parece. Pero hay que levantar la vista y pensar en grande, desde lo local.