Por Jorge Cruz Camberos
En un mundo sacudido por tensiones comerciales y cadenas de suministro reconfiguradas, hay una historia que merece celebrarse: México ha emergido como ganador en medio de la guerra de aranceles entre Estados Unidos y China, y Chihuahua está en el centro de ese logro.
Según The Wall Street Journal, la imposición de aranceles por parte del gobierno estadounidense no debilitó a México, sino que lo fortaleció. Gracias a su cercanía con EE. UU., un tratado comercial aún vigente y un sector manufacturero de bajo costo, nuestro país logró llenar el vacío que dejaron los productos chinos en el mercado norteamericano.
Y si hay un estado que ha sabido capitalizar esta oportunidad es Chihuahua.
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De acuerdo con el INEGI, Chihuahua lideró las exportaciones nacionales durante el tercer trimestre de 2025, con una participación del 18.9% del total. Más aún, sus exportaciones crecieron un impresionante 43.2% anual, reafirmando su papel como el principal motor manufacturero de México.
Manufactura con sello chihuahuense
El auge de Chihuahua no es un golpe de suerte. Responde a décadas de trabajo estratégico, inversión en infraestructura, y desarrollo de talento humano. Aquí, la manufactura no sólo ensambla: diseña, innova y compite en las grandes ligas. Sectores como el automotriz, aeroespacial, electrónico y de dispositivos médicos han convertido al estado en un referente internacional.
La maquila tradicional ha dado paso a un ecosistema de producción avanzada, donde la automatización, la ingeniería y la tecnología son protagonistas. Y lo más importante: todo esto genera empleo, fortalece la economía local y eleva la calidad de vida de miles de familias.
¿Qué sigue para Chihuahua?
Mantener este liderazgo requiere más que buenas noticias. Es fundamental invertir en educación técnica, infraestructura logística y desarrollo regional equilibrado. También se necesita fortalecer los vínculos entre industria, gobierno y academia, e impulsar una cultura de innovación que nos permita no sólo participar en el mercado global, sino también liderarlo con productos propios y alto valor agregado.
En un contexto global donde Estados Unidos busca proveedores confiables y cercanos, Chihuahua tiene todo para consolidarse como el socio estratégico ideal.
Un futuro con identidad y visión
Más allá de los números, lo que Chihuahua exporta es un mensaje claro: sí se puede competir desde México con calidad, eficiencia y visión global. La industria manufacturera del estado no solo genera divisas, también construye comunidad, promueve la movilidad social y consolida una economía más robusta y resiliente.
Hoy, Chihuahua es sinónimo de productividad y confianza. Y eso nos obliga no solo a sentirnos orgullosos, sino a seguir trabajando unidos para llevar al estado y al país a nuevos niveles de desarrollo.
Porque el futuro de México ya comenzó… y se está fabricando, con manos chihuahuenses, desde el norte.

















