México y el mundo entran a 2026 en un momento de definiciones. La revisión del T-MEC, la desaceleración económica, la presión sobre las finanzas públicas, el comportamiento del peso, la inflación y la política monetaria global dibujan un escenario complejo, pero no exento de oportunidades. Economistas, estrategas y directores; este análisis retoma y adapta información publicada por la revista Expansión: el próximo año será menos de expansión acelerada y más de decisiones estratégicas.
Crecimiento moderado, pero con señales de reactivación
Después de un 2025 marcado por bajo crecimiento, el panorama para México muestra una recuperación gradual. Alejandro Saldaña, economista en jefe de Grupo Financiero BX+, anticipa que la revisión del T-MEC podría destrabar inversiones ligadas a exportaciones, particularmente en sectores como manufactura automotriz, cómputo, electrónicos y maquinaria. Esto ayudaría a mejorar el clima de negocios y reactivar proyectos que hoy están en pausa.
En la misma línea, Gerónimo Ugarte Bedwell, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, considera que la economía mexicana sigue en un proceso de ajuste macroeconómico ordenado. Si bien el crecimiento esperado es modesto —alrededor de 1.3%—, se mantiene por encima de lo observado en 2025, aunque todavía por debajo del potencial productivo del país.
LEER MÁS: Innovación y destrucción creativa: las lecciones del Nobel de Economía 2025
El T-MEC: revisión técnica, no ruptura
Sobre la revisión del acuerdo comercial, el consenso es claro: no se trata de una renegociación radical. Ricardo Aguilar Abe, economista en jefe y director de análisis de Banco Invex, descarta un escenario adverso para México. No obstante, reconoce que podrían endurecerse reglas relacionadas con origen de productos, composición de insumos y cumplimiento laboral, especialmente en sectores sensibles para Estados Unidos.
Para Pamela Díaz, economista en jefe para México de BNP Paribas, la revisión debe entenderse como un proceso técnico y prolongado, sin plazos rígidos. Los puntos clave estarán en la integración productiva, las barreras no arancelarias y la aplicación efectiva de los compromisos ya existentes.
Reactivar la economía: inversión y productividad
La reactivación económica, coinciden los especialistas, pasa por fortalecer el Estado de derecho y la inversión. Iván Arias, director de estudios económicos de Banamex, subraya la necesidad de políticas que impulsen infraestructura, innovación, tecnología y educación. La inversión pública será clave para detonar proyectos privados y generar un crecimiento sostenido del PIB.
Desde una visión estructural, Jorge Velarde, profesor del área de Finanzas y Economía de Negocios de EGADE, destaca que México debe proteger su capacidad productiva, fortalecer el mercado interno y mejorar la educación financiera y la digitalización empresarial para competir en un entorno global cada vez más exigente.
Finanzas públicas: el gran reto interno
Uno de los focos rojos está en las finanzas públicas. Ricardo Aguilar Abe advierte que, aunque el déficit es manejable, el gasto público ha crecido de forma constante y será necesario mejorar la recaudación sin afectar el crecimiento. Combatir la evasión, ampliar la base tributaria y reducir la informalidad serán tareas inevitables.
Por su parte, Pamela Díaz señala que el mayor riesgo es no lograr un balance adecuado entre crecimiento, ingresos y gasto. La sostenibilidad fiscal dependerá de decisiones prudentes que eviten presiones excesivas sobre la deuda y permitan reaccionar ante choques externos.
Inflación: camino descendente, pero con riesgos
En materia inflacionaria, Enrique Covarrubias, economista en jefe y director de análisis de Actinver, prevé que la inflación continúe moderándose hacia 2026, aunque con presiones temporales derivadas de ajustes fiscales y precios administrados. La expectativa es cerrar el año en torno a 4%, siempre que no se presenten shocks externos significativos.
¿Será el año del “super peso”?
El peso mexicano ha mostrado fortaleza, pero no está exento de volatilidad. Gerónimo Ugarte Bedwell considera que la apreciación gradual responde al cierre del ciclo de fortalecimiento, con una posible corrección controlada conforme avance la revisión del T-MEC. En tanto, Iván Arias añade que el desempeño del peso dependerá del entorno internacional, el dólar y el apetito por riesgo global.
¿Dónde estarán las oportunidades de inversión?
En el frente financiero, Janneth Quiroz, directora de análisis económico, cambiario y bursátil de Grupo Financiero Monex, señala que los inversionistas seguirán buscando refugio en bonos y algunos metales, aunque con rendimientos más acotados. Los sectores industriales, tecnológicos y de materiales ligados al crecimiento económico podrían ofrecer mejores oportunidades.
Jorge Velarde apunta que turismo, bienes raíces, manufactura y tecnología seguirán siendo atractivos, impulsados por inversión en infraestructura y el flujo comercial del T-MEC. Mientras tanto, Luis Gonzali, VP y codirector de inversiones de Franklin Templeton México, destaca el atractivo de la renta fija mexicana, con tasas reales positivas y un mercado que aún no muestra señales de burbuja.
Riesgos globales y presión sobre la Fed
A nivel global, la incertidumbre política y comercial sigue siendo el principal riesgo. Alejandro Saldaña advierte sobre la posibilidad de mayor desaceleración en Estados Unidos y presiones inflacionarias que obliguen a la Reserva Federal a mantener tasas altas por más tiempo.
Sobre la Fed, Enrique Covarrubias y Janneth Quiroz coinciden en que la presión política podría aumentar, pero la independencia del banco central seguirá siendo un ancla clave. Si bien se esperan recortes graduales, el proceso será cauteloso y dependiente de los datos económicos.
Un año de decisiones estratégicas
El mensaje es claro: 2026 no será un año de crecimiento explosivo, pero sí uno de definiciones estructurales. México enfrenta retos importantes, pero también tiene oportunidades reales si logra capitalizar su posición comercial, fortalecer sus finanzas públicas y generar confianza para la inversión.
En un entorno global incierto, la prudencia, la planeación y la visión de largo plazo marcarán la diferencia.

















