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El rescate patrimonial se convierte en un motor de identidad

La riqueza histórica de Chihuahua no solo está en sus museos y monumentos, sino también en las antiguas haciendas y espacios que guardan la memoria colectiva de la región. Desde la jefatura de Patrimonio Cultural del municipio se trabaja día a día para conservar y revitalizar estos sitios, fundamentales para fortalecer la identidad local y el desarrollo turístico.

Francisco Barrio, jefe de Patrimonio Cultural del municipio de Chihuahua, explica que la misión principal de esta área es preservar los inmuebles históricos como las haciendas, el Centro Histórico y otros espacios que forman parte del legado arquitectónico y cultural. “Nuestra función es conservar el plan de manejo de estos sitios. Cada diez años se diseña un plan de desarrollo para definir prioridades y atender primero aquellos que requieren intervención urgente”, señaló.

Uno de los retos actuales es la Quinta Carolina, un proyecto estatal en el que el municipio colabora para consolidar un espacio policultural que se convierta en punto de encuentro de actividades artísticas y educativas. A la par, la rehabilitación del Centro Histórico ha marcado un avance significativo en la regulación urbana y turística, con proyectos de iluminación arquitectónica, fachadas y banquetas que hacen de este un lugar más atractivo y caminable.

El valor del patrimonio trasciende lo estético: se integra al desarrollo económico mediante el turismo cultural. “Ciudades como Guanajuato o los pueblos de Jalisco viven gracias a su patrimonio; Chihuahua tiene joyas como la Catedral, inscrita como Patrimonio de la Humanidad, y las pinturas rupestres de la Cueva de las Monas”, destacó Barrio.

La labor también se extiende a las ex haciendas del estado. Ángel Díaz, encargado del Museo Ex Hacienda del Sauz, compartió que este espacio, cuya historia se remonta al siglo XVIII, ha enfrentado retos, que disminuyó el flujo de visitantes y recursos. Sin embargo, gracias a la colaboración con instancias municipales y estatales, el museo ha logrado mantenerse activo como referente cultural, además de impulsar proyectos comunitarios que buscan detonar el turismo y la economía local.

Ambos coinciden en que los jóvenes juegan un papel clave en la preservación cultural. “Deben empaparse de su historia, conocer la raíz de su ciudad, su colonia y su familia. Solo así podrán valorar lo que tenemos”, aseguró Barrio. Mientras que Díaz subraya que involucrarlos con actividades educativas y comunitarias es la mejor manera de motivarlos: “No basta con tener la hacienda ahí, hay que darle vida, generar identidad y oportunidades”.

En conjunto, estas acciones buscan que Chihuahua no solo conserve su patrimonio, sino que lo convierta en un motor de identidad, turismo y desarrollo económico.